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Cybernoid (1987) Hewson Consultants

Si hablamos de Raffaele Cecco seguro que lo primero que viene a tu mente son los pegadizos acordes de la música de introducción de Exolon. Pero este programador inglés (del que podéis leer una extensa entrevista realizada por EMS), fue autor de otros estupendos juegos para Spectrum que mostraban todo el potencial que guardaba en sus tripas la máquina de Sinclair: Stormlord, Equinox, etc. Y entre estos juegos, una joya de la programación que suele ser olvidada cuando se habla de los mejores juegos de Spectrum: Cybernoid.

Cybernoid mezcla lo mejor de los “matamarcianos” de la época con muchas dosis de habilidad a la hora de sortear unos endiablados escenarios repletos de trampas (los niveles estaban estructurados pantalla a pantalla y no había ningún tipo de scroll). Todo ello con reminiscencias gráficas de Exolon y una jugabilidad exquisita. Nosotros manejábamos una nave que lanzaba disparos láser para acabar con los enemigos más pequeños o misiles para destruir las estructuras enemigas más grandes. Pero más allá de los momentos de acción al uso, Cybernoid coqueteaba con el género de los juegos de habilidad puesto que nuestra nave debía sortear “ascensores” espaciales, refugiarse en recovecos del escenario para eludir disparos, etc. Un desarrollo bastante original que solo se veía eclipsado por una dificultad algo elevada (algo común en el 90% de los juegos de 8 bits).

Pese a su altísima dificultad, no es un juego imposible y gracias a su estupendo sistema de control, después de (muchas) horas de “vicio” podíamos completar el juego. Además, también podíamos coger algunos ítems que nos facilitaban las cosas: un láser trasero, una bola de pinchos que rodeaba la nave, etc. Acostumbrados como estábamos a los “matamarcianos” de desarrollo más simple (vaaaaaaaaale, obviaremos R-Type), Cybernoid era como tener una auténtica recreativa en casa.

Y es que por momentos, aquellos enormes sprites que se movían a un endiablada velocidad y la música de David Rogers en la versión de 128K, nos hacía pensar que nos sentíamos más ante una recreativa que ante un juego de 8 bits. Con todos estos elementos, estaba cantado que Cybernoid se convirtiera en un auténtico éxito en Spectrum y fuera portado a la mayoría de sistemas de la época (Amstrad CPC, Atari ST, Commodore 64, NES y Amiga). Tal fue su éxito que incluso tuvo una segunda parte al año siguiente que también atesoraba bastante calidad.

Pese a la repercusión de este título (para la crítica inglesa fue uno de los juegos del año) no suele uno de los que todos los jugones de la época recordamos al elaborar una lista de nuestros favoritos. Y eso pese a que por jugabilidad, adicción y brillante apartado técnico, en mi humilde opinión, merece un reconocimiento mayor.

Valoracion: 91% Firma: Curro

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El Mundo del Spectrum

El Mundo del Spectrum es un medio digital dedicado al Sinclair ZX Spectrum, a los 80 y al Retro en general. Nació como homenaje a Microhobby en 1996 en formato revista mensual evolucionando hasta esta cuarta época. Como medio audiovisual se publica regularmente el Podcast llamado El Mundo del Spectrum Podcast y material en vídeo en el canal de Youtube. Publicados dos libros de gran éxito editorial. Si te gusta el Retro y el Spectrum en particular, esta es tu web. Bienvenido/a.

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6 comentarios

  1. Cybernoid y su secuela fueron dos de esos juegos que, a pesar de conocer las buenas críticas que tuvieron en su momento, nunca conseguí hacerme con ellos. Y eso que Hewson era una de las compañías que más me gustaban. No fue hasta la llegada de los emuladores que pude jugarlos y comprobar la calidad de ambos. No obstante, son juegos a los que tampoco he dedicado un tiempo excesivo (especialmente al segundo, al que apenas he echado un par de partidas). Lo poco que he jugado al Cybernoid ha sido suficiente para convencerme de que, en efecto, era un juego de una calidad fuera de toda duda. Eso sí, bastante difícil.

  2. Qué decir de otra obra maestra del gran Rafaelle Cecco. Jugué primero a su secuela (me lo trajeron los reyes!) y lo flipé como el que más. Un programa muy muy cuidado y con mucho gusto, marca de la casa. Chapeaux!

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