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Tai-pan (1987) Ocean

A mediados del siglo XIX, el continente europeo comienza a poner sus miras en las futuras colonias, lo que será el mejor negocio para el viejo continente en mucho tiempo. Sin embargo, en Oriente, el coloso chino aguanta el tipo. El comercio marítimo es una máquina de hacer dinero, y el contrabando… su mejor aliado. Me hallo en Guangzhou (Cantón). Desembarqué de una nave de la East India Company, a la que ya no le queda mucho de vida, y no tengo nada salvo lo puesto. Ante mí, la costa china, coreana y japonesa me aguardan. Bienvenidos al mundo de Tai-Pan.

Tai-Pan supone un trabajo impecable en el ya brillante catálogo de Ocean para Spectrum. ¿Qué decir de este juego? ¿Qué no decir? Si ya lo jugasteis en su momento seguro que os trae buenos recuerdos como al que aquí escribe. Y es que no se trata de un juego más, ni mucho menos, todo ello de la mano de Sentient Software, que contaba entre sus filas con Mark R. Jones, quien ya nos brindó grandes clásicos como Arkanoid o Gryzor.

Publicado en 1987 y basado en la novela del mismo nombre (por James Clavell), quizá lo más acertado decir sea que este juego no tiene un historia a la que tengas que engancharte, la historia la vas a escribir tú mismo. Eres el «protagonista total», algo ciertamente sorprendente para cualquier gamer de la época. ¿Te gustan las apuestas? ¡Ok! tenemos juegos de apuestas para ti. ¿Quieres relajar cuerpo y mente? ¡Bienvenido! Hay burdeles de costa a costa; ¿Tienes un espíritu delincuente? Eres libre para embarcar, matar, traficar, robar y esclavizar; ¿Siempre soñaste hacerte rico y ascender en la escala social? Lábrate una carrera mercante, asciende socialmente y toca la gloria; ¿Algo más? Todo en Tai-Pan está al alcance de tu mano.

¡Bienvenido a Guangzhou!


Comenzamos nuestra aventura en Cantón sin nada que llevarnos a la boca así que nos pasaremos por el restaurante de la ciudad. Allí conoceremos a Jin-Qua, un benévolo prestamista cantonés que nos proporciona 300.000 $, eso sí, a devolver en 6 meses como mucho (en caso contrario nuestra cabeza será separada del cuello tras el correspondiente tajo).

Podemos sacar pingües beneficios en las apuestas

¡Ya tenemos fondos para comenzar a construir nuestro imperio! ¿Y ahora qué? Para empezar nuestro personaje debe ir al banco de la ciudad. Allí podrá adquirir una embarcación a elegir entre tres diferentes: lorcha, clipper o fragata. La lorcha es pequeña, manejable, con poca autonomía y levemente armada (un solo cañón por banda). El clipper sería el término medio, resulta algo más pesada y lenta que la lorcha pero a cambio nos ofrece algo más de potencia de fuego (2 cañones por banda) y capacidad de carga. La fragata, además de ser la más cara de las embarcaciones, es la más lenta y pesada, pero nos ofrece una alta capacidad de ataque (4 cañones por banda) y una autonomía mayor si la equipamos bien.

A continuación debemos buscar la tripulación para nuestro barco, para ello nos dirigimos a la taberna (inn) donde podemos contratar marineros y además comprar bebida. Cuando deambulemos por cualquier ciudad podemos encontrar una porra para dejar a los borrachos que encontramos por la calle inconscientes y así embarcarlos por la fuerza como tripulación. Esta opción no es la más recomendable puesto que la tripulación contratada previo pago suele ser más leal.

La comida hemos de buscarla en los almacenes de suministros (supplies) donde también podremos hacernos con un mapa y un telescopio, de mucha utilidad en nuestros viajes.

Nuestra tripulación no debe embarcarse sin munición por lo que nos gastaremos algunas libras más en la armería (armoury) para tener munición para cañones y mosquetes.

Una vez hayamos obtenido todos los recursos mencionados tenemos la opción, dependiendo de la manera en la que enfoquemos nuestra aventura, de visitar los almacenes (warehouse) para comprar mercancia y poder así comerciar con ella; desde té o jade hasta seda. El precio de la caja varia de una ciudad a otra por lo que conviene tomar nota de los precios de los diferentes mercados para hacernos una idea de aquellos lugares donde vamos a sacar mayor beneficio con la venta de mercancia. En nuestro periplo por las calles nos toparemos con individuos que nos preguntarán si estamos interesados en mercancia de contrabando, lo cual es otra opción, aunque debemos estar atento a los precios que nos ofrecen.

Las calles de las ciudades rebosan vida: borrachos, contrabandistas, agentes de la ley o damas de baja estofa se interpondrán en nuestro camino, y con ellos varias opciones para completar nuestra aventura. Un paso mal dado contra un agente de la ley o un borracho puede acabar con nuestro protagonista en la cárcel (gaol). Pero no todo son peligros, hay burdeles a nuestra disposición de los que saldremos «físicamente agotado pero muy feliz» si decidimos pagar el precio del servicio, o podemos apostar nuestro dinero en el restaurante en un juego de fichas.
Una vez realizadas las gestiones oportunas toca embarcarse así que dirigiremos nuestros pasos hacia el puerto. Desde este momento comienza otro juego.

¡Mi capitán piratas a las 12!


Una vez embarcados la disposición de la pantalla y los iconos con los que actuamos cambian. Si antes empleabamos básicamente tres iconos (comprar, vender y coger) ahora habremos de familiarizarnos con el uso de cinco. El primero, el mapa, donde se nos muestra la localización de todos los puertos en los que podremos atracar. El segundo icono, representado por un cañón, nos sirve para alternar entre modo navegación y modo combate. Con el tercero podremos ajustar la elevación de las velas de nuestra nave por si queremos aumentar o disminuir la velocidad de la misma. El cuarto icono nos permite asignar a nuestra tripulación la ración de comida correspondiente mientras que con el quinto nuestro vigía nos informará del tipo de nave que avistemos. Un sexto icono simplemente nos informa sobre al dirección del viento.

Con cuatro cañones por banda, viento en popa, a toda vela...


Esta parte del juego es la más emocionante pues no solo tendremos que tener cuidado con los barcos con los que toparemos sino que estaremos a merced de tifones, piratas sanguinarios, el hambre o el escorbuto. Si decidís comerciar solo teneis que seguir la línea de costa, si quereis algo más de acción poned rumbo a alta mar. Eso sí, cuidado porque ademas de soltar alguna que otra andanada con vuestros cañones sobre piratas o comerciantes podeis ser abordados. En tal caso os armareis con espadas y mosquetes para eliminar a tantos enemigos como os sea posible porque si no será el azar (joss) quien decida vuestra suerte, pudiendo morir o ser devuelto a tierra firme, eso sí, sin navio. No todo va a ser defenderse, también disponemos de oportunidades para ser nosotros quien aborde al enemigo. Si tal oportunidad se nos presenta es imprescindible que encontremos el timón de la nave enemiga para hacernos con su control, así aumentaremos el número de naves de nuestra flota particular. A partir de aquí el curso del juego es ya más fruto de nuestra voluntad que otra cosa, pudiendo hacer girar la ruleta del destino en un sentido o en otro. Al final de cada partida se nos informará del rango que hemos alcanzado, si hemos acabado tristemente como un esclavo o un borracho, o si hemos alcanzado, entre otras categorías, la de capitán o la de Tai-Pan.

¡Al abordaje!


Tai-Pan cuenta con unos gráficos (75/100), que sin ser de lo mejor, se dejan ver gustosamente, a lo que hay que añadir un buen uso del color, especialmente en los entornos urbanos (el decorado de las ciudades tiene su encanto), no así tanto en las escenas marítimas. El movimiento es fluido y rápido tanto en ciudad como en el mar (excepto cuando el viento juega en nuestra contra) y los controles responden correctamente (70/100). Uno de los puntos en contra del juego es la dificultad (70/100) y me explico, el juego en sí no es difícil pero determinados comportamientos de nuestra tripulación nos llevarán por el camino de la amargura más de una vez, obligándonos a comenzar nuestra aventura casi desde el principio. Si alargamos nuestra travesía más de la cuenta el escorbuto hará mella entre los marineros y si no nos damos prisa en atracar la tripulación se amotinará lanzándonos a la deriva. Quizá un navio pueda recogernos y salvarnos pero seremos devueltos a Cantón, teniendo que volver a organizar nuestro viaje adquiriendo lo que nos falte.

Más de 20 puertos nos esperan entre China, Corea y Japón, y en ellos... la aventura


La dificultad de la lucha naval esta bien calibrada, no es fácil abordar una fragata pero si es más factible hacerlo con una lorcha o un clipper. Uno de los aspectos más logrados de este programa es el sonoro (90/100) y es que Tai-Pan cuenta con melodias para cada parte del juego, siendo éstas preciosas en composición (con esos toques orientales) y con una reproducción en nuestro Spectrum muy lograda. Cuando estemos inmersos en la navegación podemos oir como el viento soplá, un efecto muy logrado. Obviamente, la versión 48K incluye los incovenientes típicos por falta de memoria como la odiada sesión multicarga así como la ausencia de música/efectos sonoros. En este sentido, apostamos por la versión 128K sin duda alguna. Por último destacar la originalidad (90/100), que para ser un juego de 1987, tiene a su favor innumerables aspectos. Pocos juegos del Spectrum muestran tantas opciones y tantas alternativas para el jugador. Es posible llevar nuestra partida por varios caminos siendo a la vez muy variada la manera en que acabemos la aventura. Tenemos un objetivo principal, el de devolver al prestamista lo que nos prestó en su día, a partir de ahí, llegar a ser un señor de los mares, un Tai-Pan, es una meta a la que llegaremos por donde queramos. Si en su día jugaste a juegos como Port Royale o similares, descubrirás que Tai-Pan sentó precedente.

Valoración global: 79/100

Más información:WOS
Valoracion: 79% Firma: J. Pinteño (Kidsaguf)

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kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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13 comentarios

  1. Gran juego, cuya versión de 128k merece mucho la pena por muchas cosas, una de ellas por la música tan chula que tiene. Yo siempre lo he considerado "el Elite de los mares de Oriente". 😀

    Es difícil, pero no imposible y da para partidas muy largas. Hay que darle una oortunidad sin ninguna duda!.

  2. Buen análisis, aunque tengo que decir que no coincido demasiado con el mismo y en nada con la puntuación final. Me parece que es un juego con personalidad propia en el catálogo de spectrum, bastante jugable y de los que no abundaban mucho. Horas y horas me pasé jugando con un amigo de la infancia. Aún sin enterarnos de mucho logramos avanzar bastante. Recuerdo perfectamente que al principio estábamos como un pulpo en un garaje intentando conseguir los recursos para el barco. Pero esto mismo, la "dificultad", la emoción de ver que venía a continuación, nos hizo seguir. Lo recuerdo como algo refrescante ante tanto arcade y plataformas de la época. La música genial en un 128k. De las que te quedan aún años después grabadas en la memoria.

  3. Ha este juego creo que no jugue nunca, pero el mapa que ponéis en el artículo con Corea separada en Corea del Norte y Corea del Sur, teniendo en cuenta que se supone que estamos a mediados del siglo XIX y Corea no fue dividida así hasta 1945, me ha dejado pensando que otras cosas se han podido podido inventar o si en el juego hay más anacronismos.

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