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Alchemist (1983) Imagine

¿A quién no le suena esta pantalla?

El juego que posiblemente mejor consolidó la imagen de marca de Imagine (antes de su estrepitosa quiebra) fue ALCHEMIST, programado por el polémico Ian Weatherburn.

Digo polémico porque merece la pena hacer un breve aparte y comentar la figura de su creador. Él representa bien las virtudes y los males del programador de éxito de aquella época, el joven brillante desbordado por el dinero pero que no tiene cabeza para gestionar y digerir la fama. Lo mismo que ocurrió con gente como Matt Smith, por ejemplo.

Ian fue descubierto en la escuela de informática por los responsables de Imagine, a los que presentó un juego, Zip Zap, que inmediatamente fue publicado cosechando muy buenas ventas. Con apenas 20 años se embarcó en la creación de Alchemist, que vio la luz en 1983 y fue una de las primeras aventuras-arcade con elementos muy innovadores. Trabajó codo con codo con miembros de la antigua Imagine que luego pasaron a Ocean, y que a la postre fueron en su mayoría integrantes del mítico equipo Denton Design. Ian intentó formar parte de este equipo pero no se sintió cómodo y acabó trabajando para Ocean y USGold pero fuera de Denton.

Compañeros como John Gibson lo tildaron de egocéntrico y de persona intratable, adicto al dinero y al lujo. Sus compañeros no trabajaban a gusto con él por sus continuos comentarios desagradables, su prepotencia y su falta de habilidad para relacionarse con la gente. Sólo le importaba él mismo y sus bienes materiales. Sin embargo se le reconocía que, aun no programando nunca una obra maestra, era extremadamente pulcro en su manera de programar y muy perseverante. Se suicidó en los primeros años de los 90.

Fue quizá una víctima del propio sistema creado entonces, en un mercado incipiente y descontrolado donde emergían los personalismos (no en vano los programas solían ser cosa de una persona) y en los que se producían enormes excesos. Hablando con el director de Imagine, éste le prometió un Porsche a John Gibson si terminaba a tiempo Stonkers para la campaña navideña de 1983. John se lo recordó medio en broma una vez llegó a tiempo a la entrega, y se lo encontró aparcado a la puerta de la oficina a la mañana siguiente. Es una muestra de lo mucho que se movía el dinero en la época, pero sin ningún tipo de control racional (Imagine quebraría poco después dejando una deuda de varios millones de libras).


En cuanto al juego, con gráficos de Paul Lindale, fue el primero en editarse en una caja dorada (incluso la propia cinta), y su carátula tenía también tinta dorada estando realmente cuidada. Cuando era niño, recuerdo las primeras navidades con el Spectrum y un especial de software de la revista ZX, intentando decidir cuatro juegos para comprar. Uno de ellos fue el Alchemist, y es un ejemplo de cómo lo cuidado de la edición te introduce en lo mágico del desarrollo del juego. Uno espera sin duda encontrarse con hechizos, oro y magia a raudales. En aquella época, por cierto, casi todos los programas estaban disponibles de importación, y recuerdo que no entendía nada leyendo las instrucciones.

Manejamos a un mago que debe derrotar al malvado Warlock encontrando las cuatro partes del Hechizo de la Destrucción. La acción se desarrolla en un castillo y tendremos que esquivar a multitud de enemigos para llegar hasta nuestro némesis. Habita en unos sótanos en los cuales ejerce su poder, y sólo podremos entrar si estamos debidamente protegidos, ya que comenzaremos a perder energía rápidamente. Tenemos también energía mágica que descenderá cuando lancemos rayos o activemos un hechizo (pero recuperable si nos paramos a descansar). Determinadas armas como por ejemplo un sable nos ayudarán en nuestra misión. Podremos usar de igual forma determinados poderes y pergaminos que iremos encontrando durante el juego.

Uno de los aspectos más celebrados es la posibilidad de convertirnos en águila mediante una cuidada animación, y su vuelo está perfectamente ejecutado así como su control. Esta transformación es indispensable para conseguir ciertos elementos o llaves. Sin embargo su scroll no es tan afortunado quizá porque en aquella época determinadas rutinas no estaban demasiado estudiadas, y de alguna forma lastran la jugabilidad aunque no de manera importante. Es un juego perfectamente disfrutable hoy día y de un desarrollo muy interesante. Merece la pena coger una guía y perderse por las estancias del castillo. La primera pantalla, con ese portón pseudogriego al lado del mago, pertenece ya al subconsciente colectivo spectruniano.

Tras tanto tiempo, veo Alchemist como un pionero, un juego imperfecto pero con grandes virtudes, que abrió la puerta a futuras aventuras, deudoras todas ellas del trabajo de Ian Weatherburn. Ian, ese desagradable programador que volcaba lo mejor de sí mismo en historias de magia y hechizos, todo aquello que no pudo encontrar en el mundo real.

Valoración global: 82 %

Más información:WOS
Firma: Jesús Martínez del Vas

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jmv

Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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21 comentarios

  1. Un juego mítico, mítico. La de veces que lo cargué para intentar acabarlo, pero no lo conseguí. Tiene partes realmente originales, es un juego bastante único (aunque como comentas, con algunas rutinas un poco chungas)

  2. Cuando era crio flipaba con lo de convertirse en aguila :-). El juego en si no lo consegui nunca terminar pero siempre me hizo gracia el mero hecho de ir pasando pantallas. Recuerdo que al poner la parte 3 del Savage lo primero que me vino a la cabezas fue Alchemist ¿homenaje de los autores?
    Por cierto ¿el autor no murio hace unos años? igual me equivoco…

  3. Sí, lo comento en el artículo, se suicidó (presuntamente). Fue a principio de los 90. Parece que, aunque sus compañeros lamenten su muerte, no dejó un poso agradable en ninguno de ellos. Todos hablan mal de el a nivel humano.

  4. Tenía el pobre hombre tan poco control sobre su propia persona que no es de extrañar que terminase como terminó. Si hubiera sabido vender su coche a tiempo para vivir con la tranquilidad de saber las facturas pagadas, seguro que ahora disfrutaría de una vida plena.

  5. Yo terminé hace poco el Alchemist y colgué un video en Vimeo (también hay otros videos, como por ejemplo en el que me paso el Manic Miner):

    http://www.vimeo.com/9516144

    Lo cierto es que es un juego muy fácil. Conseguí pasármelo sin ninguna pista. Solamente tuve que descubrir cómo funcionaba uno de los elementos del juego para poder hacerlo.

    Por otra parte, y como podréis ver en el vídeo, juego como águila toda la partida. Moverse por ahí en forma de alquimista lo veo una pérdida de tiempo. Además, el rayo que lanza tiene una prácticamente nula utilidad. Si a esto le sumamos el hecho de que también podemos usar las armas en forma de águila entenderéis por qué prefiero usarla siempre.

    Por último, simplemente decir que Warlock no está en un sótano, sino que hay que subir para encontrarlo 😉

    Y como en la inmensa mayoría de juegos de Spectrum… el final no recompensa todos los esfuerzos 😀

  6. Pues tienes toda la razón, es una cuestión de que la memoria alcanza hasta un punto…XD. Recordaba que pasabas por unas cavernas con estalactitas y relacioné eso con «sótano». Hubo dos veces que no me lo hice por la tontería de que la energía no me alcanzó para llegar al Warlock. A la tercera lo conseguí. No es un juego complicado una vez que sabes qué hacer, como con todo. Me costó averiguar lo de la «transformación», y con las llamas no caía en que había que «dejar» el objeto.

  7. Jo, Alchemist qué grato recuerdo Dios mio… Lo compré en el Eroski junto al Stonkers, el Zzoom y el Molar Maul. Venían en cintas dobles, una caja ancha con las dos portadas y cintas por separado. Jamas he vuelto a ver una edición así. La cuestión es que éste juego me encantó desde el primer momento. Como dice Madonna es evocador, y esa música…la tengo en la memoria desde la primer a vez que la oí. Tengo una espina clavada porque me llegué al final y no supe qué hacer. ¿Podía ser que salía el malo y era como una llama con rostro diabólico?

  8. Yo era muy pequeño cuando jugaba a este juego, de manera que en realidad nunca aspiré a terminarlo. Simplemente flipaba con lo evocador y atmosférico que es, como alguien ha dicho ya.

    En realidad me estoy dando cuenta de que debido a lo pequeño que yo era, muchos de los clásicos los aproveché en su día tan solo con la intención de ver cuantas más pantallas mejor, sin importarme lo que había que hacer. Tal fue el caso de Alchemist, pero también lo fue con Jet Set Willy, Panama Joe, Everyone's A Wally, etc…

  9. Sin ser gráficamente muy bueno, logra una ambientación que lo hace muy bueno. También hay que tener en cuenta que es del año 83, y no se hicieron hasta entonces muchas videoaventuras, lo cual le da más mérito. Muy bueno lo de transformarse en águila para superar algunas pantallas.

  10. Definitivamente uno de los juegos que ayudó a Imagine a forjarse su reputación de calidad y originalidad.
    Los gráficos son pasables, pero la suavidad del vuelo del águila es muy impresionante.
    De chico me llamó mucho la atención (el planteo, el estilo de juego, todo era muy misterioso), pero no lo pude entender lo suficiente como para disfrutarlo. Terminaba cargando Zzoom. 😛

  11. Un juego legendario. Con cinco añitos lo descubrí pero no sabía como se llamaba y mi hermano no recordaba su nombre (era una cinta de 60 repleta de juegos) así que pasó mucho tiempo hasta que lo localicé como "Alchemist". Recuerdo que sólo el hecho de poder convertirte en águila y descubrir qué se escondía en las habitaciones de arriba me alucinaba.

  12. Un gran artículo de un juego de esos que por siempre quedan aferrado en nuestra mente.

    Yo tuve una muy mala experiencia con 'Alchemist' que jamás voy a poder olvidar. No era más que un niño pequeño, y serían finales de los 80. Yo puede que no tuviese más de siete u ocho años. Era una noche de verano y mis padres se iban con unos amigos a un bar, un par de barrios más allá, a tomar algo. Aquel verano me habían colocado un pequeño televisor en el ZX Spectrum + en mi habitación y yo estaba como loco con los juegos, ¡imaginad!

    Total, que cuando mis padres quisieron marcharse al bar, yo no quería separarme del Spectrum para seguir probando cintas de juegos y les convencí para quedarme solo en casa. Se marcharon al bar y me dejaron allí.

    Imaginad la escena: noche de verano en un barrio silencioso y donde no pasaba nadie por la calle. Mi habitación casi a oscuras, con la única luz de una lámpara pequeña de mesita de noche. La ventana abierta y la brisa veraniega agitando las cortinas casi de forma fantasmagórica. Y, entonces, a base de probar juego, doy con Alchemist. Cuando lo cargué e inicié partida, hubo algo en la atmósfera del juego que me aterró. Tal vez el extraño mundo que mostraba, quizás los sonidos, o las criaturas que poblaban la pantalla. Tened en cuenta que la inocente y fantasiosa mente de un niño siempre magnifica todo, incluyendo a los miedos.

    La soledad y semioscuridad de la habitación me estremecieron y comencé a sentir un miedo irracional que se apoderó de mí. Como si sintiese que ya no estaba solo en el piso. Y el remate fue cuando, probando a convertir el hechizero de 'Alchemist' en águila y pululando por la pantalla, apareció un fantasma de 8 bits que a mí me parecía tan real que me hizo casi atragantarme con un nudo en la garganta. Recuerdo que ni apagué el Spectrum. Salí corriendo del piso (algo insólito que jamás había hecho, pues era muy pequeño para irme solo de casa y salir a la calle) y corrí por las calles en mitad de la oscuridad de los años 80, buscando el bar donde estaba mis padres.

    Al final los encontré y se mostraron muy extrañados de mi comportamiento y me reprendieron por salir solo por la calle. Pero yo les dije que había un juego en el Spectrum que me daba un miedo terrible.

    Desde entonces guardo un profundo respeto por 'Alchemist' y es un juego que aún no he sido capaz de terminar porque, creedlo o no, aún me despierta unas sensaciones casi olvidadas que me llevan directamente a aquella noche tan mágica como misteriosa.

    ¡Un saludo!

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