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Aquellas guías de software

No os desvelo nada si afirmo que vivimos en la era de la sobre-información. Cuando vamos a comprar un videojuego podemos no sólo empaparnos de todo tipo de reviews e imágenes del juego sino que incluso podemos hallar fácilmente videos que nos explican paso a paso cómo finalizarlo.

Las cosas funcionaban de manera bien distinta en la década de los 80 y muy especialmente en su primera mitad. Sólo escasas publicaciones como Microhobby decidieron dedicar un espacio a analizar las novedades pero aun así muchas veces se notaba (en los primeros números) que el redactor ni siquiera lo había probado en profundidad (o en absoluto). La información gráfica no incluía siquiera un pantallazo del programa y teníamos que conformarnos con la imagen de la carátula. Esta era la razón principal de su importancia: la mayor parte de la información que el usuario recibía del juego antes de su compra venía de esta fachada de presentación, la mayoría de las veces seductoramente engañosa.

Posiblemente todos recordamos con especial cariño esas primeras compras planificadas de niño, ese primer juego que elegíamos entre tantas y tantas opciones. Y estoy seguro de que muchas de esas decisiones van aparejadas de forma inseparable a una guía de software. No eran muchas las que existían en aquel momento, y la información que daban tampoco era muy superior a la de los propios anuncios de cada una de las distribuidoras. Me vais a permitir que me sitúe en las navidades del 84, que por hacer un símil equivale a aquellas navidades en las que a finales de la década pasada hizo que miles de familias se volviesen locas para conseguir una Wii. Fue la explosión inicial de ventas del Spectrum y de software, la eclosión de una época que en España duraría hasta entrados los 90.

La revista ZX, en su número 13, publicó una recopilación de programas y juegos que resumía el panorama videojueguil de ese momento. Erbe comenzaba a asomar la cabeza distribuyendo juegos como Avalon, Hulk o Pyjamarama, mientras que importaba juegos de Ultimate. Éstos, por cierto, también eran distribuidos por MicroByte y ABC Soft, esta última manufacturando sus propias ediciones para España de una manera francamente disuasoria. Junto a las ya mencionadas apenas existían Investrónica y una recién llegada, que intentaba abrirse camino de una manera independiente: Dinamic Software (que en ese mismo número de ZX sacaba su publicidad de Babaliba y Videolimpic). Sí, diciembre de 1984, pocas referencias salvo las bonitas carátulas y apenas un par de número publicados de Microhobby. La campaña navideña estaba candente y había mucho donde elegir…

Esta guía de ZX incluía una completa relación de juegos pero apenas despachándolos con un párrafo de pocas líneas, no aportando ningún añadido crítico, sólo una vaga sinopsis. En las bandas superiores e inferiores de cada página aparecían pantallazos minúsculos que además daban una idea muy pobre (por su escasa nitidez y poca representatividad) de la realidad del juego. Sin embargo era la primera vez que me asomaba a una instantánea de ese gran misterio que era el Sabre Wulf, con una desenfocada pero prometedora selva, o ponía “rostro” a juegos como el Atic Atac, el Alchemist o el Pyjamarama, con esa espectacular habitación con una enorme escalera. Un niño apenas podía distinguir ni imaginar nada, pero esas imágenes disparaban la imaginación hasta cotas estratosféricas. Apenas veía algo conocido: el Yenght y su pantalla inicial (ya lo tenía, fue de mis primeros juegos) o los viejos conocidos como el Jet Pac (que en esta guía aparece representado por una imagen del Jet Set Willy: parecido nombre, pero nada que ver). Al fin veía un pantallazo del tan promocionado Hulk (con algo que se asemejaba a una viñeta de cómic) o del Scuba Dive y sus promocionadas criaturas marinas.

Las descripciones son de una candidez que ahora hacen sonreir (y sonrojarse directamente) pero por aquel entonces eran una invitación a soñar. Lo cierto es que eran extractos, en el mejor de los casos, de las propias instrucciones del juego, pero es muy curioso observar qué ocurría con aquellos juegos más enigmáticos como los de Ultimate, que en realidad poco revelaban en su propio manual. Así, el Atic Atac consiste en buscar un fabuloso tesoro (¿) en una mansión, mientras que en Sabe Wulf hay que “enfrentarse” con la vegetación y debemos repeler a las criaturas selváticas con el rifle (¿?). No muy atrás se queda la descripción del Pyjamarama, en la cual el redactor se “imagina” el contenido del juego a partir del pantallazo, situándonos en una mansión encantada con manos y bolas que bajan por escaleras, y donde el objetivo del juego parece ser “pulsar la tecla M para saltar y pasar a otra pantalla, y así con las siguientes”. Apasionante.

La guía deja también reflejo del retraso que llevábamos en España respecto a los lanzamientos de UK, ya que su contenido es más bien propio de un año atrás. Ni rastro del Underwurlde o del Knight Lore cuando ya estábamos a punto de entrar en 1985 y por tanto en el comienzo de la “edad de oro” del ordenador. Todas estas cosas eran ajenas a los que repasábamos una y otra vez las páginas de la revista imaginando qué habría detrás de tal o cual título, intentando decidir si preferíamos competir en el Decathlon o pilotar con el Fighter Pilot. Tras mucho pensar, yo opté por una decisión muy “hispana”: dedicar los ruegos a los Reyes para conseguir el Saimazoom y el Babaliba. Se portaron bien.

Por supuesto el resto de títulos no quedaron en el olvido. Me encantaba el aspecto del Xadom y esa sugerente imagen tridimensional, o el aspecto tan sugerente del Hormigas. O el Manic Miner con sus plataformas y la llamativa apariencia “cartoon” del Jack and the Beanstalk. Poco a poco la revista Microhobby fue esforzándose en mejorar la información que daba sobre los programas en sus reviews y así pudimos tener una ventana más amplia para mirar las entrañas de esos novedosos programas que lentamente invadían las tiendas de software (y las casetas del rastro, por qué no decirlo). Vendrían guías más completas como la del Especial Microhobby y revistas como Micromanía que destripaban hasta el último secreto de los juegos superventas. Pero allí queda esa época en la que todo resultaba un misterio y cada carátula era la promesa de una aventura por completar. Aunque en lugar de rifles nos encontráramos con un sable de espadachín.

Firma: Jesús Martínez del Vas

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jmv

Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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13 comentarios

  1. Grandes recuerdos pero efectivamente echar la vista atrás hace sonreir leyendo los mini-análisis. La "prensa" de videojuegos ha crecido mucho en estos años pero eso no quita para que releer estas revistas pioneras sea entrañable.

    Para ZX siempre quedará la anécdota de los Ruiz insertando su primer anuncio.

    Gran artículo JMV!

  2. La guía que se sacó de la manga los de ZX me hacía reir cuando la vi por primera vez.

    Además de engordar bastante el número de páginas del nº 13 en que apareció, sin embargo me hizo ver de una serie de programas que en el momento de verlos en esta guía no conocía.

    En parte, tenía su lado positivo. Y la que publicó Microhobby me gustó más.

  3. Yo recuerdo haber ojeado un par de guías de esas, una creo que era de Microhobby, y es cierto que en información eran muy parcas, rozando el nulo. Una breve sinopsis, un par de pantallazos y vámonos que nos vamos. Eso sí, que bueno era descubrir en esas pantallas tan difusas una aventura, un protagonista, un enemigo,… Eran otros tiempos, y todo se vivía de otra manera, bendita manera.

  4. @Sabrepac: en el fondo, los análisis de juegos te sirven como guía. Me temo que no podemos pedirles mucho más a los muchachos de EMS, deben ir más que cortos de tiempo. Hace dos meses que tengo mono de podcast y ya he empezado a volver a escuchar los antiguos….

  5. z81: no tienes facebook supongo o no nos tienes en él pero solo os comento: hacía el final de semana revisad la web je,je… pronto nuevo programa, no hemos estado parados precisamente y tanto este programa como, sobretodo, el siguiente creo que os gustaran. Y hasta ahí puedo leer!

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