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Army Moves (1987) Dinamic

El Army Moves supone el regreso personal de Víctor Ruiz a los “teclados” tras el éxito de Camelot Warriors, pero en esta ocasión dejando a un lado la temática aventurera-fantasiosa para entrar directamente en el arcade más “hard”.
Porque sí, es un juego realmente duro, difícil, de esos que generan frustración a borbotones hasta el punto de desear linchar a toda la familia del ingeniero de caminos que diseñó el maldito puente. ¿Qué puente? Ahora lo veremos.

El juego inaugura una nueva moda de Dinamic, que le ponía nombres molones a todo: la doble carga, o lo que luego sería la “FX Doble Carga Mega Guai”. Consistía básicamente en dividir un juego en dos cargas independientes, con la salvedad de que para acceder a la segunda debes completar la primera e introducir un código. En juegos como Game Over se mantuvo al coherencia en el desarrollo del juego, siendo básicamente “el mismo” pero dividido. En esta ocasión sin embargo hablamos de dos juegos muy diferenciados, cada uno con sus virtudes y defectos, siendo algo más redondo el segundo.

En la primera carga disfrutaremos (es un decir: más bien sufriremos) un shoot´em all de scroll horizontal dividido en cuatro fases. En la primera aparece el famosísimo jeep saltarín armado con misiles que Azpiri recreó de modo tan acertado en la portada. Nos desplazaremos por un puente plagado de tramos destruidos que debemos saltar gracias a nuestros dispositivos motorizados retroalimentados (es decir, que el jeep salta y no le busquéis explicaciones), y defendernos de helicópteros y otros jeeps enemigos a base de misilazos. Nos atacarán por aire y tierra por lo que debemos combinar dos tipos de disparo diferentes o asignar ambos a la misma tecla, cosa que todos hacíamos. El concepto es muy similar al clásico Moon Patrol, la recreativa, por lo que os animo a que la probéis: os llevaréis una sorpresa. Ya sabemos lo aficionados que eran en Dinamic a fusilar arcades comerciales.

En esta primera parte experimentaremos de lleno la frustración de morir de diversas e innumerables formas: mal cálculo del salto (aunque parezca que llegamos, a veces el programa interpreta que somos más torpes de lo que somos realmente), chocar en pleno salto con otro jeep que también salta, muerte por impacto de bala, muerte porque sí o muerte por aburrimiento de morir tanto.

Tras esta pesadillesca primera fase pasamos a pilotar en un helicóptero en tres niveles, primero sobre tierra, luego sobre el mar y por último en la selva. Los enemigos atacarán de nuevo desde el aire mediante cazas muy peligrosos y kamikaces, y desde tierra o mar en forma de torretas, barcos lanzamisiles y todo un arsenal destinado a hacernos perder los nervios. El juego nuevamente tiene reminiscencias muy fuertes de Choplifter, un juego de Atari de 1982 muy popular que Sega reconvirtió a arcade en los años inmediatamente anteriores al lanzamiento de Army Moves. De hecho, es clavado.

La segunda carga toma como referencia Green Beret y dejamos los vehículos para ponernos en la piel de un soldado armado con una metralleta y granadas. Iremos moviéndonos lateralmente por pantallas estáticas sin scroll por diferentes escenarios, muy atractivos gráficamente. Primero por una selva bien recreada, saltando por plataformas sobre un río y esquivando unos pájaros muy puñeteros. Llegaremos luego al exterior de la base, en la cual seremos acosados por otros soldados y pro francotiradores: empezará entonces el festival de “dispara sin parar y por Dios no te quedes quieto” con un consumo de nuestras vidas a velocidad de vértigo. Por último entraremos en la base enemiga, decorada al más puro estilo nazi, con el fin de encontrar unos planos (o unas fotos de Berlusconi en pleno Bunga-Bunga) en una caja fuerte. El nivel de dificultad ya superará para entonces al del mismísimo Ghouls´n Ghosts y nuestro cerebro habrá pasado al Modo Parapléjico-Estereoscópico.

Army Moves traslada un modelo de juego popularizado por las recreativas al Spectrum aportando unos más que correctos elementos técnicos y sobre todo gráficos, muy notables en general con algún altibajo en la primera carga, más sólidos en la segunda. En su primera carga, el scroll resulta un punto brusco y lento, a la par que la respuesta de los controles no siempre será la más ágil. Esto provoca muchas veces errores o muertes en las que el jugador no se siente enteramente responsable y como consecuencia aparece una cierta frustración. En la parte del jeep es ciertamente un acierto la posibilidad de control del vehículo en el aire, pero cualquier aleluya al respecto será penalizada seguramente con la pérdida de una vida. Completar cualquier fase del helicóptero, en especial la tercera, será un logro sólo al alcance de los más hábiles. A su favor desde luego está la adicción que genera, pero en este caso, objetivamente, el juego arrastra todos los problemas mencionados que le impiden llegar al status de obra sobresaliente.

La segunda carga arrima el hombro al Green Beret pero sin la agilidad de éste, por lo que su componente arcade queda ahogado por un ritmo más lento y por la agobiante acumulación irreal y constante de enemigos. La ausencia de scroll es más entendible en las escenas de interior pero quizá no le hubiera venido nada mal en el resto de la carga y estoy seguro de que hubiera ganado enteros. Probablemente el Spectrum no daba para tanta variación.
El sonido es muy básico en la versión de 48 k pero satisfactorio en la de 128 k resultando por momentos brillante.

Con Army Moves recuperamos así la primera parte de la saga que seguiría con Navy Moves (puede que el mejor juego de Dinamic) y que concluyó con ese lanzamiento anacrónico e incomprensible, en 1995, que fue Artic Moves (de características más propias de los 80 que de mediados de los 90).

Merece la pena reseñar de nuevo el arte de la carátula. Quizá nunca consiguió Azpiri tal grado de fusión entre carátula y concepto de juego, y su ilustración (de las más sencillas que realizó para Dinamic) fue objeto de posters en Microhobby y todo un emblema de la compañía. La realizó incluso antes de que el juego estuviera realizándose, vía llamada telefónica: “Oye, dibuja esto”. Y fue su propio arte el que tuvo posteriormente un efecto rebote en el proceso de diseño gráfico del programa.

En suma, un juego que como muchos otros juegos españoles ha sido muy sobrevalorado por esa veneración nostálgica que sentimos por Dinamic (entre otras) pero que tuvo su importancia y que supuso en su día una apuesta potente y un lanzamiento muy promocionado. Y sí, es adictivo, pero el buscaminas también lo es y su scroll es bastante flojo.

Valoración: 75 %

Firma: Jesús Martínez del Vas

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jmv

Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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22 comentarios

  1. Experiencia personal: nunca pasé del primer salto del puente (del primer salto, repito, lo primero que sale tras 2 segundos de juego), por lo tanto, jamás vi la segunda parte.

    Hablábamos de Sgrizam como juego difícil, pero es que por lo menos tenía lógica y podías atender a algo, en Army Moves había tantas cosas a las que atender que carecía todo de sentido.

    Pero como siempre todos los fallos de este juego se pueden subsanar fácilmente con un bonito poke de inmortalidad y otro de vidas infinitas. Para eso estaba la Micromanía y la Microhobby 😉

    Como muchos juegos de la época (no sólo Dinamic) pecaban de difíciles porque sí. Así te duraban más.

    No sabía que era posterior a Camelot Warriors, el cual sí que me gusta un montón.

  2. Si, el Camelot es anterior. Fue el primer juego de Dinamic que tuve y me parece el más jugable. Lo terminé sin pokes en su día (idem mis primos que jugabamos por turnos), ya que es cuestión de memorizar las trayectorias y el momento, no hay nada aleatorio. El camelot es un juegazo, pero bueno, el army con Pokes era bonito 🙂

  3. Juegazo!! Recuerdo jugar la versión de 128 (en un +3) con una música (no sonido) que por aquel entonces me encantó.

    ¡¡Y lo terminé!! No era fácil, pero comparado con Game Over o incluso con Camelot Warriors…un paseo o:)

  4. Buen artículo! Yo arrastro un autonombrado estigma de pésimo jugador de videojuegos en general por haberme topado en mi juventud con el Game Over, el Profanation y el Army moves y notar lo que me costaba avanzar. Era entretenido y frustrante a la vez

  5. Gran juego y buen artículo, apreciando cómo no lo que más caracterizó a los juegos españoles nos guste o no: eran difíciles de coj…

    No estoy tan de acuerdo en la "veneración nostálgica". Yo recuerdo exactamente cómo alucinaba ya entonces con el juego y lo pasaba bomba con él, a pesar de la dificultad. La cosa mejoraba cuando te dabas cuenta que el "truqui" para saltar era saltar sólo hacia arriba, y darle a la derecha una décima de segundo después. Así se controlaban los saltos de maravilla. Otro "truquete" tremendamente útil para esa primera parte, era definir la misma tecla para disparo 1 y disparo 2. Así el jeep "escupía" los misiles tierra-tierra y tierra-aire a la vez con una sola pulsación 😉

  6. Mi opinión, y esto es muy personal, es que el mejor juego de Dinamic es el Abu Simbel, que verdaderamente sienta cátedra y estilo. Y me encanta la sencillez entrañable de sus dos partes anteriores. Y otro juego redondo de Dinamic siempre me parecerá el West Bank.

  7. PAra mi es de los mejroes de Dinamic, así que estoy a medias de acuerdo con JMV. El juego me lo pase entero sin pokes ni nada 🙂
    Su musica me encantaba, la verdad, y la pantalla de presentación era una pasada
    Yo le pondria un 85 pero bueno, cuestion de gustos je,je

  8. Nunca conseguí pasar la fase del jeep. No es que le dedicara mil horas, pero sus buenos ratos sí se llevó. Era experto en no atravesar los huecos del puente por un pelo y rebotar para atrás cayendo al hoyo correspondiente de mala manera. ¡Cuánta frustración!

  9. Este juego en mi opinión era la locura hecha dificultad. Admiro a los que decís que os lo habéis acabado porque yo tampoco duraba más de 10 segundos en el puente. Era imposible jugar.
    Sobre los mejores juegos de Dinamic, para mí el Camelot Warriors está en el top 3… a ése se podía jugar nada más comprarlo un buen rato incluso sin pokes. El West Bank era de los más divertidos.

  10. Otro que se suma a no pasar del primer salto… bueno quizás el primero lo pase una o dos veces… pero el segundo ya… si que no… los juegos de Dinamic eran extremadamente dificiles, y aun así seguia cargando para jugar… ¿una pantalla?, casi salía mejor usar una "demo jugable" XD

  11. Otro buen juego de dinamic aunque eso sí, difícil como pocos. Yo logré pasarme la fase del jeep con un poco de práctica pero lo que venía despues con el avión era ya harina de otro costal uffff. En cuanto a la segunda carga me encantó y me enganchó tanto que acabé por pasarmela (después de 1000 intentos!). Lo más frustrante de todo fue el final pero bueno, todo eso quedó arreglado en navy moves…

  12. Maldito puente…

    Prefiero, como casi todo el mundo, la segunda carga a la primera. Y además, la gran portada de Azpiri es un icono del software español de los 80.

    Respecto al mejor juego de Dinamic, para mí es Phantomas 2, seguido de Abu Simbel, ya que gráficamente me gusta más que éste, la ambientación está muy bien lograda y además la barra de energía es un acierto frente a disponer de un número determinado de vidas.

  13. Yo he conseguido llegar a la estancia final (la que está justo antes de la caja fuerte) y puedo decir que, si bien la primera carga es una maravilla, la segunda parte de este Army moves es una de las bazofias jugables más grandes que nos tuvimos que comer en la Edad de oro del soft Español.

    Enemigos que aparecen JUSTO cuando vas a cruzar la pantalla y te liquidan, balas que no se distinguen con el escenario, aleatoriedad en la salida de los enemigos en las puertas (lo que nos deja vendidos), control que no se ajusta a las exigencias lúdicas del tíulo…

    Honestamente lo tenía en un pedestal (en su época solo jugué la primera carga), pero ahora que me he dispuesto a terminarlo la segunda parte me ha parecido horrorosa. ¿Es del mismo programador? Me cuesta creerlo, la verdad

  14. Hola a todos. Mi primer post en esta maravillosa web y quería hacerlo con este, a mi juicio, juegazo de doble carga, con el gran incentivo que suponía en la época. Recuerdo que este juego venia dentro del "pack de dinamic" al comprar mi spectrum 128 +2A a finales de los 80. Eran 6 juegos. Phantomas 1, phantomas 2, game over, army moves, nonamed y Camelot warriors. Por tanto gran carga nostálgica en todos ellos. Curiosamente por lo que estoy leyendo, creo que este es uno de los pocos juegos que conseguí pasarme. Eso si, haciendo una pequeña trampa en la segunda carga Y NO SON POKES!! Otro día os cuento con mas detalle. Creo que nadie lo ha comentado y puede ser un buen dato a añadir.
    Enhorabuena por esta pedazo de pagina venida del cielo y muchas gracias por vuestro grandisimo trabajo.

  15. @GraciasEMS, he estado jugando hoy a la segunda carga, y creo que he encontrado el truco/trampa/bug, que sucede justo cuando entras en la casa Nazi, verdad? Algo de entrar y salir y tal 😉
    La verdad que ayuda bastante, y gracias a eso he conseguido finalizar esta segunda carga también. En global, un juego notable, en sus dos primeras partes cuyo mayor inconveniente es, en la primera carga, tener que jugar desde el principio (jeep) cada vez que pierdas las vidas, aunque hayas llegado a superarla. Por lo demás, es bastante adictivo, difícil en general, pero lejos de ese halo de imposibilidad que suele tener 🙂 y con algunos problemillas de diseño/ajuste de dificultad en determinados puntos (como entrar en las puertas en la segunda carga). Para mi, la nota de JMV estaría bastante ajustada a lo que yo le daría 😉

  16. @Ivanzx, realmente no es ese el bug al que me refiero, aunque el que tu comentas también existe. Creo que te refieres a que apareces al otro lado del muro al entrar en la casa, no?
    El que yo digo ocurre cuando pisas suelo firme una vez has pasado las isletas iniciales. Cuando llegas a la primera pantalla en la que aparece el cuartel. Si desde esa pantalla apareces saltando en la siguiente y en el aire pulsas abajo e izquierda simultáneamente, el soldado se mete parcialmente debajo del suelo, a la altura de la rodilla, lo cual te permite avanzar por debajo de las balas enemigas mientras tu si que los vas aniquilando. A veces no sucede al primer intento, pero de verdad que si insistes ocurre. Otro día puedo colgar pantallazo para que lo veáis gráficamente!!! Enhorabuena a todos por crear esta grandísima web!!!!!

  17. @Gracias EMS: Pues desconocia ese bug tambien, por completo, y la verdad tiene pinta de ser muy util tambien! Tengo que probarlo uno de estos dias, aunque al final pude completar la segunda parte gracias al bug que comente antes. Lo que me refiero exactamente es que, cuando terminas el segundo recorrido, el del campo de concentracion, justo antes de entrar en el edificio de la base, si entras y sales del edificio rapidamente, el juego te lleva automaticamente a unas cuantas pantallas adelante, lo que ayuda bastante, ya que de esta manera te saltas tambien unas cuantas puertas por las que entrar (son el elemento mas jodido de la segunda carga, diria yo).
    Gracias por compartir estos truquillos 😉

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