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Cacharreo y moderna emulación

Un viejo portátil HP Contura 3/20 en la U.C.I.


Si uno busca cacharrear en el diccionario de la R.A.E. , aparece una acepción coloquial: intentar arreglar un aparato sin ser profesional. Todos sabemos de qué hablamos cuando usamos este término así que, quizás, yo sustituiría ese aparato por cualquier cosa, incluyendo ordenadores, sistemas operativos u otros programas.

Los PC antiguos son extraordinarios compañeros de cacharreo, por el modo en que fueron fabricados y por las posibilidades que nos brindan los infinitos programas que existen, algunos ya olvidados, para dar vida a estos abuelos. Hay quien puede permitirse cacharrear con ordenadores de 8 bits que son ya objetos de colección, y ya puestos con cualquier aparato o programa. Yo no.

Preparando la instalación de Windows 3.1


El mundo de la informática es casi coetáneo de la obsolescencia programada. Casi. Los primeros equipos, incluyendo nuestros queridos Spectrum, se fabricaron en muchas ocasiones abaratando costes; por eso fallaban después de algunos lustros, pero no fueron concebidos con la intención de que se desintegraran en uno o dos años. Es la razón de que aun veamos membranas de teclado “baratas y de mala calidad”, pero funcionando después de treinta años. Este teléfono Samsung que tengo, teóricamente de gran calidad, se autodestruirá dentro de nada. Eso, o las exigencias de los programas lo ralentizarán hasta dejarlo congelado.

Algunas cosillas que molan… :-)


¿Por qué cacharrear?. Aquí me tengo que poner sentimental. Una buena banda sonora para este tema podría ser esa canción de Sabina que decía: “Lo primero que quise / fue marcharme bien lejos./ En el álbum de cromos de la resignación / colgábamos los niños / que odiaban los espejos / guantes de Rita Hayworth / calles de Nueva York”. Yo era muy pequeño, pero tenía hambre de aprender, de viajar y de comunicarme con el mundo. Colocaba en el asiento del sofá todas las maquinitas que tenía: un piano Casio PT1, dos juegos LCD, una radio a pilas, la calculadora y los walkie talkies. Mi centro de control. De todos los juegos, lo que más me gustaba era poder hablar con mi vecino con el walkie… ¿cómo demonios ocurría eso?. ¿Y si pudiese hacer algo más que hablar?. ¿Y cómo funcionaban las tripas de todo eso?. Aun me daba miedo viajar, así que hacer todo a distancia era un buen sustituto.

La vida te lleva por donde te lleva y al final tu profesión puede no tener nada que ver con aparatos electrónicos, pero ese deseo de explorar, de entender y enfrentarte a cualquier reto no debe perderse nunca. Creo que la diferencia entre vivir de verdad y morir en vida está en ahí: dejarse llevar -dentro de lo razonable- por la curiosidad, por el afán de hacer cosas nuevas y no dejar nunca de aprender. Preguntarse el por qué de cualquier afición tiene la misma respuesta. Ojo, sin perder de vista el mundo real, por gris, aburrido o estúpido que pueda parecer a veces. Una vida intelectual sana siempre requiere ese tipo de refugios, o estamos destinados a mirar la televisión como bobos.

La divertida búsqueda de un emulador escondido.


Desde que encontré este canal llamado EMS para informarme sobre el definitivamente vivo mundo de lo retro, el cacharreo ha evolucionado de forma notable. En la década de los noventa yo no habría osado meter mano a una placa base, todo era demasiado caro, y los ordenadores de 8 bits vivían ese periodo ventana durante el cual aquello que será objeto de deseo la años después, se trata como basura. La siguiente década arranca tímidamente el mundo de la retroinformática 8 bits -digo tímidamente por la escala, pero portales como este mismo o World of Spectrum ya pegaban fuerte-. La gente empezaba a renovar con cierta frecuencia sus PC, y el material se abarataba lo suficiente. Actualmente es sencillo encontrar en España equipos con diez o veinte años a coste cero, y en algunos sitios (me refiero a fuera de España) os aseguro que se ven en la basura ordenadores que dejan sin respiración.

Para el que os escribe, basurilla convencido, es el momento ideal para el cacharreo. Pronto un vecino se entera de que puedes resucitar ese armatoste que tiene en un rincón y sin darte cuenta te conviertes en una especie de experto de barrio. A veces te regalan el cacharro.

Es muy curioso ver las expectativas que ponen esos vecinos en ti. El ordenador normalmente está roto por alguna parte, a veces quemado, y no hay piezas de repuesto. Otras veces el sistema operativo petó, o a algún listo se le ocurrió instalarle linux sin tener suficientes conocimientos para manejarlo después. Me siento como en una consulta: la gente llega y tú te buscas las papas para solucionar el asunto.

Bien, conseguidos componentes y los sistemas operativos viejos por el cauce que, ejem, sea… el agüelo echa a andar. ¿Qué le pruebo yo?. Pues evidentemente un procesador de texto, video, imagen, música, y, sobre todo, un emulador. MAME (si el pobre puede) y otro para Spectrum. Sinceramente, ahí acaba mi interés por el asunto. Seguro que muchos tendrán mil cosas más que hacer cacharreando con el aparato, y disfrutarán a más niveles, pero yo me quedo ahí.

Raspy al desnudo.


Otra forma de cacharreo es el que se hace con ingenios expresamente concebidos para ello. Me refiero a esas plaquitas tipo Arduino o Raspberry. Bajo coste y enormes posibilidades; una gran comunidad generando programas y gadgets caseros. Mi ilusión: montarme mi propio emulador y quizás centro multimedia por cuatro perrillas y bien operativo. Dopas la Raspy, por lo civil o por lo criminal, y pruebas las espectaculares distribuciones que permiten usarla como multiemulador. Te encuentras con dificultades, por ejemplo con los mandos, meterle juegos conectándola en red… y se pueden conseguir cosas interesantes con ella. Alguien dijo una vez que la Raspy es una amante exigente, de la que se puede disfrutar, pero que te pone a prueba continuamente. Ahora mismo estoy con una distribución muy prometedora: lakka tv (disponible para muchas más plataformas). http://www.lakka.tv/

Spectrum actual.


Un proyecto que nació en Andalucía y trabajosamente intenta echar a andar es el ejemplo de cacharreo a un nivel más profundo. ZX-Uno. Por el momento, te tienes que soldar tus componentes y moverte “en los ambientes” para conseguir un ejemplar. Es una bonita promesa, que el mercado parece deseoso de recibir. En esa linea, pero derivada a la emulación, se lanzó el Spectrum Vega, con la bendición de Sir Clive Sinclair. No consideraría este último proyecto como cacharreo, quizás, sino simplemente un chispazo de caro oportunismo que a mi entender es sólo un sondeo de mercado: ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por algo que se llame Spectrum?.

Pero una cosa es disfrutar de la indagación, de los circuitos polvorientos -o de los programas polvorientos-, y las bases de datos vetustas -que eso también lo llamo yo cacharreo-, y otra la operatividad.

No caigamos en aquello de “cualquier tiempo pasado…”, en serio. Si lo que pretendemos es disfrutar de las sensaciones de los juegos viejunos hoy en día existen alternativas perfectamente operativas, estables y potentes. No siempre le apetece a uno andar de pelea con ordenadores en red, archivos perdidos, conectores que fallan e incompatibilidades. Por treinta euros se pueden conseguir artefactos que se enchufan a la televisión del salón y te brindan todas las posibilidades del sistema Android.

Me refiero a conectividad bluetooh, wifi, a teclados que responden perfectamente y un sin fin de aplicaciones además de nuestra querida emulación. Y me refiero a esos “pinchos” baratos de Amazon -el mío es cojonudo, por cierto-, pero si somos un poco más rumbosos y nos estiramos, te puedes hacer con auténticos monstruos por 100 euros. ¿Que eso no es cacharreo?… ¿y a quién le importa?, que yo sepa aun estamos en un país libre y si te quieres considerar cacharrero fundiendo el pincho android en casa, nadie te debe tocar las pelotas; si a alguien se le ocurre puede hasta programar como un rey en uno de esos emuladores.

Androides spectrumeros.

Por último, me gustaría mencionar los encendidos debates que abundan es estos mentideros. Personalmente me la bufan, pero asisto entre divertido y estupefacto a alguno de vez en cuando. Alguna gente desiste por vergüenza de preguntar y disfrutar de una afición estupenda, por culpa de ciertas mentes propensas al siroco. ¿Qué tipo de vida lleva alguien que necesita insultar a otro, o aparentar brillo en un mundillo totalmente marginal, para sentirse bien?. Esto ya entra de lleno en el mundo de la psicología freudiana, y es tema para otro análisis que quizás pegaría más en el Journal of Pajillerus World. Siempre me acuerdo de esa magnífica venta, regentada por el gran Paco Nabo, como lugar para enviar de vacaciones a alguno de esos sabios de cartón.

En fin, que mola cacharrear y no dejéis de probar los pinchos android (sin ser tan ratas como yo, que me compré el más barato -aunque me va cojonudo-).

¡Saludos spectrumeros!.

Firma: Manu Sevilla

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El Mundo del Spectrum

El Mundo del Spectrum es un medio digital dedicado al Sinclair ZX Spectrum, a los 80 y al Retro en general. Nació como homenaje a Microhobby en 1996 en formato revista mensual evolucionando hasta esta cuarta época. Como medio audiovisual se publica regularmente el Podcast llamado El Mundo del Spectrum Podcast y material en vídeo en el canal de Youtube. Publicados dos libros de gran éxito editorial. Si te gusta el Retro y el Spectrum en particular, esta es tu web. Bienvenido/a.

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