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Camelot Warriors (1986) Dinamic

Hubo un tiempo en el que las aventuras de espada y brujería eran una constante entre los juegos para Spectrum. Y de eso eran muy conscientes en las casas de software españolas. Intentaban rivalizar con aquellas venidas de tierras inglesas, donde la situación económica era más solvente y, como poco, se contaba con grandes equipos de programación compuestos por decenas de personas.

“Camelot Warriors” es el ejemplo de videojuego para Spectrum que se realizaba con un equipo muy reducido de integrantes. Tan sólo bastó con un componente para su programación, Víctor Ruiz, de quien surgió la idea y los escenarios del juego. Todo ello estaba aderezado con una ambientación muy conseguida para tratarse de un ordenador de 8 bits como el Spectrum. Los videojuegos de Dinamic se habían convertido en sinónimo de calidad, y llegó a demostrarse con creces gracias a éste título tan emblemático, que vio la luz en el año 1986, aunque se programara en 1985.

Nuestra misión es muy sencilla y complicada a la vez. Somos un caballero de los de lanza en astillero, como reza El Quijote, y debemos escapar del mundo en el que estamos sumidos. Para ello debemos encontrar varios objetos venidos del futuro para lograr pasar de fase. Por un lado, tenemos el primer objeto, denominado “El fuego que no quema”. Se trata de una bombilla que habrá que entregar al mago Aznaht para que nos convierta en un verde batracio que pueda zambullirse en el lago. Después habremos de conseguir, ya convertidos en anfibio, “El espejo de la sabiduría”, que no es si no una televisión, y dársela a Kindo, el rey del lago. Habrá que sortear en esta ocasión a diversos animales acuáticos que no cesarán en su empeño por mandarnos a mejor vida.

Ya metidos en la tercera fase del juego, habrá que recobrar «El elixir de la vida” (una Coca-Cola) para llevársela a un imponente dragón llamado Azornic, que nos espera ansioso entre las grutas del bosque. Ya por último, para concluir la aventura, tendríamos que dirigirnos al Castillo de Camelot para entregar en mano al mismísimo Rey Arturo “La voz de otro mundo”, que se trataba de un teléfono corriente y moliente de la época en la que se creó el juego.

Con estas premisas, nos encontrábamos con un título que poseía muchos alicientes: una atractiva historia, unos gráficos y enemigos muy bien resueltos y una dificultad que, siendo típica de aquellos tiempos, se antojaba muy elevada por el número de veces que veíamos a nuestro personaje perecer. Aquellas diez vidas que se nos entregaban nunca parecían suficientes para llevar a buen término la hazaña de llegar hasta el final sanos y salvos. Y es que el sistema de colisiones dejaba un tanto que desear en Spectrum, pues cualquier roce se convertía en una trampa mortal para los que fueran poco avezados en los juegos de plataformas como “Camelot Warriors”.

La interfaz del juego era inexistente, y en pantalla tan sólo se observaba a nuestro personaje y el escenario en el que estuviese inmerso en ese momento. Era al perder una vida o cuando recogíamos un objeto cuando aparecía un rótulo con la acción que acababa de suceder, es decir, al morir se mostraba un rótulo con las vidas que nos quedaban y, por otro lado, al recoger un objeto, una pantalla blanca con un rótulo de dos colores nos anunciaba lo que habíamos recogido.

El movimiento del personaje se tornaba lento por momentos y debíamos ser muy duchos con el salto y la espada para poder recorrer con éxito todo el mapeado del juego, que no era muy extenso, por otra parte. El salto tenía una única dirección y era imposible rectificarlo si ya habíamos tomado la decisión de saltar, por lo tanto si no teníamos la pericia suficiente fracasábamos estrepitosamente.

Sin embargo, la variedad de escenarios, los diferentes enemigos (búhos, avispas, peces, plantas carnívoras, medusas, seres amorfos, arañas, ratas, fantasmas, etc.), la calidad de los gráficos en general, su cuidada ambientación y la atrayente portada de Azpiri, terminó por conformar un notable título que hizo del videojuego toda una leyenda que perdura hasta hoy como uno de los grandes hitos del software de nuestro país. Muchas gracias, Dinamic, por tan bello tesoro. Los aficionados al Spectrum estaremos siempre agradecidos por tan admirable legado.

Más información:WOS
Valoracion: 80% Firma: Sebastián Tito (Deckard)

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Deckard

Nacido en la provincia de Toledo a últimos de los setenta, siempre le han atraído las pantallas destellantes con gráficos ochobiteros. Comenzó en esto de la informática con un Spectrum +2A y, desde ese momento, ya no se ha despegado del mundo de los videojuegos. Gestiona el blog Coliseo Digital, pero a veces le dejan colaborar en otras webs y revistas del mundillo. En El Mundo del Spectrum ejerce de "juntaletras" realizando análisis de títulos antiguos y modernos, intentando siempre poner el corazón en todo lo que escribe. En su vida cotidiana es un fervoroso seguidor del Rock y no falta nunca un buen hilo musical mientras idea sus nuevos artículos.

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22 comentarios

  1. Hola Dilliger. En parte tienes razón, puesto que el juego era toda una referencia en la época en la que hizo aparición en el mercado. Pero también es cierto que en Spectrum pudo haber sido más jugable si no hubiera sido por el sistema de colisiones tan "tiquismiquis" al que hago alusión.
    De todas formas, ese pequeño factor no empaña una obra que estaba hecha con mucho mimo y pasión. 😉

    Un saludo.

  2. Sin ser español, y viendo los juegos de Dinamic desde una perspectiva desinteresada, siempre me pareció que los títulos aparecidos en el '85/'86 tenían un nivel de calidad muy dispar y un planteamiento que había pasado del papel a la pantalla sin muchas modificaciones.

    Camelot Warriors es buen ejemplo: es un juego con unos gráficos fabulosos, un diseño interesante, una ejecución mediocre y una dificultad brutal. El hecho que ya de entrada tengas que acertarle al buho con la espada o perder una vida es una cachetada al jugador (sisi, todavía hoy quiero desplumar al buho ese!), pero por sobre esto, muchos detalles técnicos jugaban en contra del jugador; un ejemplo: si pasabas de una pantalla a otra en una mala posición, podías caer sobre un enemigo una y otra vez y perder la partida sin más.

    Es una pena porque se nota que el juego fue planificado con esmero, las zonas con scroll horizontal son una buena idea bien implementada, pero da la sensación que terminado el diseño y los gráficos, el resultado final fue "empujado" fuera de la mansión Dinamic sin muchas pruebas.

  3. Uno de mis juegos favoritos españoles de la época. Le dediqué muchas horas y mis primos lo acabaron sin ayudas en repetidas ocasiones, yo me quedaba siempre en la última zona, la del castillo. No es tan difícil si te memorizas los momentos de saltar, porque las rutas y velocidades de los enemigos son siempre las mismas. Simplemente hay que dedicarle mucho tiempo. A mi me parece más difícil el Profanation. A mi me parece un muy buen juego en su estilo

  4. Bienvenido y secundo el análisis. Yo sí estoy de acuerdo con la nota. Los españoles tendemos a poner a parir todo lo que tiene que ver con nuestra patria MENOS los juegos de Spectrum, que creemos que son los mejores del mundo. Y no. Aun así un excelente juego. Merece la pena recordar que el Camelot es el primer juego que vino con "mochila" antipiratería, que se acabó eliminando por todos los problemas que daba. Aún hay afortunados que conservan el estuche con aquel curioso y endemoniado artefacto.

  5. Lo recuerdo como uno de los juegos mas esperados, con tanta publicidad previa.

    Es cierto que parecía que lo habían terminado
    de golpe, que dejaba una sensación como que podría haber sido mejor, pero a mi me pareció en su día muy bueno, y sigo pensando lo mismo, es un juegazo de "corte spectrum".

    Por cierto,¿Adivináis quien salía al final de la aventura?

  6. Hola Deckard y Bienvenido a El Mundo del Spectrum.

    La verdad es que te has estrenado por todo lo alto y has elegido para empezar un juego mítico del catálogo de nuestro querido Speccy.

    Después de leer todo el artículo y los comentarios, mi opinión se acerca más a la de Psy. Y es que Camelot Warriors debido al factor nostalgia, en este caso brutal, tendemos a sobrevalorarlo demasiado.

    Para empezar creo que lo que hace grande a este juego es en un 50% su impactante carátula, obra del legendario Azpiri, y el otro 50% al juego en sí. Recuerdo cuando lo cargué por primera vez, el chasco que me llevé al ver que el protagonista no se parecía en nada al de la carátula. Iluso de mí, ya que esto se cumple en el 90% de los juegos de Dinamic. Una vez que me puse a jugar, observé estupefacto como todas mis vidas caían una detrás de otra porque un buho me tocaba nada más empezar la partida¡Pardiez cuál era el botón del espadazo! Gran fallo de diseño señor Victor Ruiz.

    Pero es que hay que reconocer que el juego tiene algo especial. Quizá sean sus gráficos, que para mi gusto son muy buenos y coloridos para la época; Y es que esta era una norma en casi todos los juegos de Dinamic; que a pesar de tener una jugabilidad dudosa, tenían una gran calidad artística. O tal vez, el factor que le hacía ganar en valor, era que nunca habíamos visto nada igual hasta ese momento.

    Ciertamente, Camelot Warrior no es un juego perfecto si no todo lo contrario. Pero es un pedazo de la historia del software de Dinamic y del los Videojuegos de 8bits en general ¡Y qué gran pedazo!

  7. Rueego me perdone JMV que aproveche este mensaje para dar la bienvenida a Deckard, del que tenia el gusto de conocer por el Coliseo Digital y de su buen hacer no hay mucho que añadir. Del juego, Camelot me pareció realmente dificil en su época pero con ese sabor salto ajustado, movimientos medidos tan característico del Spectrum 🙂

    Un saludo
    Javi ORtiz

  8. Gracias hoz3 y tbrazil por vuestra bienvenida. Espero que el comienzo de la andadura en El Mundo del Spectrum sea fructífero y que entre todos podamos configurar una web a la medida del gran legado del Spectrum.

    Muchas gracias a todos.

    Saludos!!

  9. Felicidades a Deckard, buen análisis. Particularmente, este juego no me llamó mucho la atención, lo tenía en un pack recopilatorio y su dificultad me desesperó hasta que lo abandoné. Mira, tu artículo será una buena excusa para recuperarlo y ver si los años me han dado paciencia y sabiduría para avanzar en él o bien mis dedos andan más viejos y oxidados aún…

  10. Fff qué decir de este juego. Es un programa muy peculiar. Siempre me ha dado la sensación de ser un juego especial, aunque eso sí, bastante lastrado por su dificultad. Los gráficos, los escenarios son una maravilla, te sumergen en mundos fantásticos llenos de vida y magia. Por otro lado, esa falta de información en la pantalla ya te deja el sabor de boca que lo que estas viviendo es un sueño. Un par de ajustes hubiera dejado el programa a una altura mucho mayor (como por ejemplo el control en los saltos y la elevada dificultad)pero la nostalgia que este juego nos deja es impagable. Solo por blandir tu espada frente al dragón merece la pena! Ahhh y no se me puede olvidar, la portada, una de las que mas me gusta del genio Azpiri (nunca ví una armadura tan bonita!). Simplemente magistral.

  11. Tras unos buenos gráficos y la impresionante carátula de Azpiri queda en mi opinión un resultado algo decepcionante. El movimiento no está bien logrado y es lento. Una vez que lo acabas, que no es fácil, no apetece jugarlo de nuevo.

    Como alguien indicó antes, muy bueno el anuncio a doble página en Microhobby.

  12. Perdón por la intrusión, pero al ver tantos 'palos' a este juego que tan buenos recuerdos me trae me dieron ganas de defenderlo. No fui usuario de Spectrum, yo lo he jugado en mi MSX, ergo puede que mi punto de vista sea desatinado en este sitio por ese detalle.
    Para mí este fue uno de los mejores juegos españoles (yo NO soy español) y la magia que transmite la he visto en muy pocos otros. Sus gráficos son tan espectaculares como su época lo permitía. El movimiento del personaje me pareció muy bien logrado. La dificultad excelentemente moderada (como casi ningún otro juego español). La pantalla de carga… sin palabras. De la música no tengo recuerdos, ¿tenía? Tal vez si no la recuerdo no haya sido muy buena. Y el final del juego muy original.
    Es una huella imborrable de mi infancia; para mí es un juego al que le pusieron alma propia.

  13. Madre mía!!! Me llegué al final como 7 veces. Ese machaque de atributos que tenía tan bestial, como todos los juegos que tenían más de dos colores en pantalla claro en espectrum.
    Juegazo!!! Compraba todas las microhobby entonces, esos juegos en cinta de regalo eran impagables. Jejeje saludos a todos viejóvenes!!!

  14. Si pusiésemos a los críos de hoy en día a jugar a Camelot Warriors tendríamos que llevarlos por urgencias echando espuma por la boca. Tremendamente difícil y desesperante, aunque gráficamente me parecía muy bonito y siempre lo volvía a cargar, aún a sabiendas de que iba a echar humo por las orejas…

  15. Por si alguien no se ha dado cuenta, MAC ha realizado una nueva pantalla de carga del Camelot Warriors (mejor en mi opinión, además de que también ha realizado otra del Profanation hace poquito).

    Como siempre están en la web zxart.

    ¡Sgrizam, Profanation y Camelot Warriors mejoran mucho una vez les pones el poke de vidas infinitas!

    Creo que con el poke los he jugado y acabado un millón de veces cada uno desde entonces xD

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