The Goonies (1986) U.S. Gold
Falsworth - lunes, 31 de octubre de 2011 Los Goonies fueron todo un paradigma del cine de aventuras de los 80 en el que US Gold vio un filón con el que aumentar su ya hinchada arca de oro yanki que le da nombre. Basándose en el éxito arrollador que tuvo la producción de Activision "Ghostbusters"; todo un record de ventas, intentaron repetir la fórmula de licenciar un blockbuster de la gran pantalla en plena temporada navideña para colocar tantas copias como pudieran aprovechando el espíritu festivo-capitalista del invierno del 86. Afortunadamente se tomaron la molestia de crear algo decente y que no fuese un mero acompañante de una carátula llamativa. Análogamente a "Ghostbusters" que ya tuvo un gran calado por su jugabilidad novedosa, Goonies tampoco se limitó a ser un arcade más. Para la ocasión crearon un original y muy divertido sistema que combinaba un plataformeo muy en la línea de Manic Miner, mezclado con puzzles y con una clara orientación cooperativa.
Y es que el juego estaba enfocado para esta opción de dos jugadores donde controlábamos simultáneamente a dos miembros de los Goonies que se esforzaban en superar las trampas que cada una de las pantallas / escenarios les proponían. Como ejemplo la primera de ellas, donde uno de los jugadores debía activar una máquina de hacer dinero que distraía a Mamá Fratelli, permitiendo que el otro accionase una trampilla que daba acceso a la siguiente pantalla. También era posible jugar con un único jugador que intercambiaba a los personajes con el botón de disparo pero, no nos engañemos, hacía que se perdiese buena parte del encanto.
Gráficamente era justo pero cumplía, la versión Commodore 64, como solía pasar con US Gold, era francamente superior, seguramente por ser la plataforma original para la que se programó. Gráficos pequeños pero correctos y movimiento fluido. Pero si en los gráficos ya encontrábamos una diferencia de algún escalón en la calidad, en el sonoro se convertía en un abismo. Pues pasaba de la ligera pero entretenida tonadilla de Commodore a un extraña música en Spectrum que parecía haber sido compuesta para ser interpretada por un único instrumento: haciendo rechinar una tiza sobre la pizarra. El sonido resultante es sólo ligeramente más agradable que el ruido de las garras de Freddy Krueger sobre el metal. Afortunadamente, algún alma caritativa dentro de la compañía creó una opción para desactivarla.
Pese a todo, el resultado final era francamente entretenido. Los niveles a superar, ocho, no eran demasiados pero sí muy variados y desafiantes, no se hacía corto. Una original apuesta que dio sus frutos en un título pequeño pero pulido, diseñado para no defraudar a los fans de los carismáticos Goonies que eran- y son- legión.
6/10
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