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Crítica Bandersnatch (Black Mirror) Netflix

Alerta Spoiler: conforme avanza el artículo se van desvelando detalles de la trama que quizá no quieras saber si no has visto Bandersnatch. No lo destripamos pero preferimos hacerte esta advertencia ahora que todavía no hemos empezado. Léelo bajo tu responsabilidad.

Vivimos en un tiempo en el que un entretenimiento tan clásico como ver la televisión está sufriendo la mayor revolución posiblemente de su historia. Ni la llegada del color, ni la multiplicación de cadenas, ni siquiera el aterrizaje en nuestros hogares del vídeo o del DVD son comparables al maremoto que está causando la incorporación de los contenidos bajo demanda. Tal es la importancia de estos cambios desde el punto de vista social y económico que actualmente nos estamos replanteando incluso lo que es la televisión en sí, ya que en ocasiones no ha dejado de ser una especie de hermana pobre de las artes escénicas, pero la enorme aceptación que está teniendo esta manera de ocio doméstico nos ha llevado hasta a redefinir lo que es el cine, históricamente el segmento más poderoso. No hay más que ver la lista de nominadas a cualquier premio para encontrarnos a películas de grandes directores o actores estrenadas de manera técnica en unas cuantas salas para no quedar fuera de los grandes premios tradicionales como los Oscar, ya que en realidad han sido costeadas por las grandes plataformas para ser visionadas directamente entre sus abonados.

Y no digamos lo que ha sucedido con las series… Al financiarse directamente con el pago de sus suscriptores, las nuevas cadenas no tienen (casi) publicidad, con lo que en teoría son más libres de presiones y además han encontrado una libertad en cuanto al formato ya que pueden ofrecer contenidos sin, por ejemplo, pensar en el esquema clásico de un episodio de igual duración a la semana. La creatividad de los guionistas y directores se expande en un mundo con muchas menos limitaciones que el precedente y el imparable crecimiento y, a su vez, la competencia entre las plataformas de contenidos, hace que se intente buscar la innovación. Así pues, la que posiblemente sea la creadora de contenidos VOD más importante hoy en día, la americana Netflix, anunció hace poco que la continuación de una de sus series más exitosas, Black Mirror, no tendría la habitual forma de las anteriores temporadas de cuatro o cinco episodios independientes, sino que se trataría de una película interactiva en la que el espectador sería parte activa en el desarrollo de la acción. El pasado día 28 de diciembre, la plataforma estrenó la película y en El Mundo del Spectrum la hemos visto. ¿Qué nos ha parecido? ¿Y por qué en un portal sobre ordenadores Sinclair hablamos de ella? Pues hagamos antes un poco de historia…

Black mirror es una serie de televisión originaria del Reino Unido compuesta por episodios independientes que tienen en común un territorio en el cual habitan la ciencia ficción, las historias distópicas, la crítica social y el terror. Se trata de un pariente lejano de la pionera «La dimensión desconocida» (Twiligth zone), pero pasada por un tamiz muy británico. Valga como ejemplo su primer episodio, en el que el primer ministro de las islas ha de hacer algo er…peculiar con un cerdo para librar a su país de un ataque terrorista . Y se establece el debate maximizado por nuestras actuales formas de comunicación, ¿debe un gobernante hacer lo que sea por su país?¿Y por su popularidad? ¿A cualquier precio? Ante las buenas críticas cosechadas por las primeras temporadas, Netflix decidió incorporarla a su oferta y financiarla (con lo que pudieron contratar a famosos actores para las siguientes temporadas) , siendo además mucho más fácil verla en cualquier parte del mundo, por lo que su legión de seguidores no ha dejado de crecer. Podemos encontrar episodios que nos hablan de la inmortalidad, del juicio al que nos someten las redes sociales, de las ventajas y peligros de la realidad virtual… Es absolutamente recomendable desde cualquier punto de vista el dedicarle un tiempo a sumergirnos en cada una de estas historias.

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Se buscan programadores para el futuro.

Bandersnatch… y Psyclapse

Probablemente, más de un lector habitual de este portal, cuando se enteró de que el título revelado por Netflix de la película interactiva que había anunciado era Bandersnatch, arqueó las cejas sorprendido o bien se frotó el mentón pensativo porque aquella extraña palabra le recordaba a algo… O lo mismo la casualidad hizo que tuviera fresco el recuerdo del libro EMS + (en la página 26) en el que se hablaba de Imagine y de la burbuja de sus megagames, unos proyectos que de puertas para afuera de la compañía iban a cambiar la historia de los videojuegos, pero de los que, en realidad, existía poco más que el título. Asimismo, tratamos el tema en nuestro podcast 5×02. Pero también, Bandersnatch es el nombre de una criatura monstruosa que aparece citada en la novela «Alicia a través del espejo». ¿A cuál de los dos posibles significados haría referencia el nombre? Como estamos hablando aquí de ello, es evidente que en el equipo de guionistas de Black Mirror hay una o varias personas que sabían de la magia que surgía tras un LOAD «».

Resulta un gustazo ver que una apuesta tan importante (¡a nivel mundial!) de una empresa líder del sector es una historia en la que continuamente vemos Spectrums 48K y comprobar que el guión danza con sus distintas opciones en torno a un juego hecho con píxeles con colour clash.

Vaya por delante, que esta no ha sido la primera apuesta por la interactividad de la compañía. Los primeros movimientos en este sentido fueron para dos series infantiles: El Gato con Botas: Atrapado en un cuento épico y Buddy Thunderstruck: La lista de quizá . Tras esto, el paso al mercado adulto estaba servido, y así, si habéis decidido emplear vuestro tiempo en echarle un vistazo a esta nueva propuesta, que sepáis que el inicio no puede ser más sugerente para alguien a quien le guste la retroinformática, ya que nos pondremos en la piel de Stefan Butler, un joven programador con un pasado traumático que en 1984, en plena época dorada de los 8 bits, se presenta en las oficinas de la imaginaria Tuckersoft, para mostrarles el videojuego que está desarrollando para ZX Spectrum y que ha llamado Bandersnatch.

Se trata de un concepto nuevo y arriesgado basado en la novela del mismo título obra de Jerome F. Davies, ficticio autor (bastante inspirado en el creador de Blade Runner, Philip K. Dick) que acabó cayendo en una absoluta paranoia, con un trágico final y cuya biografía tendrá peso en alguno de los caminos que podemos elegir. Tras unas decisiones triviales, como qué desayunar o cual música ha de sonar de fondo, el espectador ha de tomar la primera decisión seria: ¿quiere Stefan desarrollar el juego en las oficinas de la compañía junto a Colin RITMAN (!), su programador estrella, o prefiere hacerlo en casa y no estar sometido a los rigores de un puesto de trabajo fijo?. Y a partir de ahí se abre la estructura de árbol, que nos llevará por subtramas en las que estarán presentes temas como el control mental, las drogas, el suicidio, el determinismo, etc. y que hará que nuestra aventura sea insípida, trágica, absurda, un drama familiar o ¡una película de lucha a lo Kill Bill! Nuestras decisiones harán que algunos de los hechos de la vida de Stefan o algunos rasgos de su personalidad sean decisivos en lo que pase o bien que esas mismas circunstancias sean irrelevantes porque hemos decidido primar otra faceta del personaje. También, en un estupendo guiño a quienes éramos adictos a la prensa del videojuego, la crítica que obtenga nuestra obra (si llegamos a lanzarla al mercado) será distinta según la parte de la historia por la que hayamos elegido movernos.

La ambientación está muy lograda. Es muy fácil encontrar fallos en temáticas que uno más o menos controla y yo sólo detecté que ejecutaban un programa en código máquina usando RUN y que en una escena aparecía un coche lanzado al mercado en 1988, cuatro años más tarde de la acción, pero en general uno asume sin problemas que está en las oficinas de una empresa británica de software de hace treinta y cinco años o que camina por unas calles en la época en la que se emitía el show de Benny Hill. Se respira amor por el Spectrum. No solo en los pequeños detalles, como el cuarto del protagonista o en el propio hecho de que haber elegido como temática la historia de un videojuego con nombre mítico, sino que los productores han creado (y traducido al español) esta web en la que nos cuenta la historia de Tuckersoft, incluyendo la de sus juegos.

La sorpresa llega cuando descubrimos que es posible descargar el programa que el Ritman de la ficción enseña al protagonista como su última obra cuando se conocen, Nozhdye, y se puede jugar en un emulador como si lo acabásemos de descargar fresquito desde World of Spectrum. Incluso la promoción de la serie ha tenido ese marchamo de originalidad con el que Netflix publicita sus grandes estrenos, colocando carteles de los lanzamientos de Tuckersoft en distintas ciudades.

Juegos de Tuckersoft en Gas Street Canal Basin, Birmingham estas navidades.

Paradójicamente, si queremos disfrutar de esta historia inspirada en la retrotecnología, hemos de disponer de un dispositivo compatible con lo último en ficción interactiva. Si la película está marcada con una estrella en su esquina superior derecha, podremos verla, en caso contrario deberemos cambiar de dispositivo. Hemos intentado visionarla usando los distintos aparatos y este es el resultado:

Smart tv: No es compatible, salvo en las muy modernas.
Dispositivos Android e iOS: funciona perfectamente, pero hay que actualizar la aplicación de Netflix, preferentemente a la última versión. También funciona en Amazon Fire Stick, que se basa en Android, y es una estupenda opción ya que el hecho de que tenga mando facilita mucho la elección.
Chromecast: No es compatible, a pesar de usar un teléfono o tablet que sí lo sea.
Navegadores: Lo hemos probado en Chromecast y en Edge y es compatible.
PlayStation 4 (PS4): Es compatible y una excelente opción porque el pad vibra, metiendo presión en la toma de decisiones.

La película se puede ver en familia si los niños no son muy pequeños, con algunas reservas respecto a alguna escenas que tienen que ver con las drogas o el suicidio, y desde luego es altamente recomendable verla con un grupo de amigos, porque es muy divertido presionar a quien tiene el mando y ha de tomar la decisión que se muestra en pantalla antes de que la barra del tiempo se agote.

Por supuesto, cuando nuestras elecciones desemboquen en a uno de los diversos finales posibles (hay cinco principales y otros ocho “menores”), lo que el cuerpo nos pedirá es volver atrás a un determinado cruce de caminos de la trama y recorrer otro sendero (¿quién no ha soñado hacer esto en la vida real?), y así, la hora y media aproximadamente que tiene un visionado estándar se nos va a más de tres horas si queremos recorrer todos los tramos posibles. Probablemente nos quedemos con ganas de más, porque este Black Mirror: Bandersnatch engancha, tanto por propuesta como por temática. De hecho, ha sido acogida de manera enormemente favorable, tanto por los aficionados a la retroinformática como por los devoradores de series. La fama ha sido tan explosiva que el actor Will Poulter (que interpreta a Colin Ritman) ha cerrado sus cuentas en las redes sociales «en aras de su salud mental», según él mismo ha declarado. Sin duda os recomendamos que le dediquéis un tiempo a esta experiencia. La excusa de no estar abonados a la plataforma se debilita en buena parte porque el primer mes es gratuito, sólo hay que registrarse, pero creemos que todo buen aficionado al tema debe disfrutar de este acercamiento a nuestro microcosmos por parte de un gigante de la comunicación que ha puesto al universo del Spectrum en boca de todos, treinta y seis años más tarde de su lanzamiento.

Firma: Juan Francisco Torres

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Juan Fº Torres (1975) es Empresario del reciclaje en Jaén y amante del Spectrum. Su impresionante colección y su irresistible poder de convicción dinamiza a El Mundo del Spectrum en todas sus áreas, por ejemplo promoviendo la participación de EMS en la feria Retromadrid. Siempre entre bambalinas, de vez en cuando se deja ver en el escenario humanizando a la máquina de Sinclair demostrando siempre ser una grandísima persona con un brillo especial.

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9 comentarios

  1. Ha sido grato lo que han regalado a los que somos fans del spectrum.

    Vi un episodio lineal, y despues busque los finales, y tengo que decir que no es un formato familiar.

    Las peleas cotidianas por el mando, ahoran serán por decidir la opción 1 0 2.

    Es una prueba piloto, sin más, dudo que cree sucedaneos en otras compañias de entretenimiento visual.

  2. Sobre el tema de ejecutar el programa con un RUN, creo recordar que en los primeros programas, existía un pequeño programa en BASIC que ejecutaba el programa en código máquina mediante una llamada RANDOMIZE USR. Si fuera así, seria posible ejecutar el programa con un RUN y seria totalmente profesional.
    Si la memoria no me falla, el primer programa 100% código máquina fue el androide one o algo así, o al menos, eso me dijo el amigo que me pasó el juego, y aún así, creo que tambien tenia ese pequeño ejecutador en basic. Pero hablo de memoria.

  3. Hola chicos! Yo llegué a esta película interactiva de casualidad y me quedé sorprendido cuando descubrí la temática y empezaron a salir los gomas.

    Lo del Ford Escort que comentas no me he percatado, pero me consta que el 84, cuando llegué al instituto, había un chaval que tenía un Escort XR3i negro, de una belleza francamente rabiosa y con unas llantas de aluminio que aún recuerdo. Un verdadero sueño entonces.

    Intentaré verla de nuevo a ver si afinamos el modelo o la edición del que aparece en la peli.

  4. Pues a mí me ha parecido bastante tostón. La aparición del Spectrum es solo anecdótica: sí, aparece en la pantalla en varios planos (y su pantalla, con su tipo de letra, todavía más), pero es un mero vehículo para ir al asunto general, al verdadero objetivo, que es la idea del libre albedrío, de estar siempre controlados y de que hay fuerzas ocultas que nos obligan a actuar de una forma u otra. De hecho, todos los episodios de Black Mirror hablan de cuestiones metafísicas aplicadas a la tecnología: lo importante es la cuestión metafísica en sí, y lo terrible es que esas cuestiones puedan surgir o tener nuevos enfoques gracias a la tecnología actual.

    Por otro lado el formato de la serie es un jaleo. Se ha conseguido mucha más fluidez en otros formatos: los videojuegos de las últimas generaciones de consolas donde podemos elegir varias acciones para llegar a distintos finales son mucho más divertidos y fluidos que este capítulo de Netflix. Si hasta los libros de "Elige tu propia aventura" eran más manejables…

    Con respecto a las críticas, las he visto de todos los colores y sabores. Por lo que he podido comprobar, es un episodio de Black Mirror que si bien no es considerado malo, está lejos de los mejores episodios de la serie.

    Y por cierto, Will Poulter abandonó su cuenta de Twitter no por el enorme éxito del episodio, sino por la cantidad de insultos que recibía sobre su aspecto físico.

  5. Pues a mi me parece evidente que lo de escribir el programa en BASIC y ejecutarlo con RUN es una licencia narrativa: para el espectador esa es la forma en la que se escriben los juegos en ese ordenador, lo que sale en la pantalla es claramente reconocible como un lenguaje de programación, al pulsar RUN el programa se ejecuta, y cuando falla aparece algo reconocible como un mensaje de error.

    Que en la máquina real la inmensa mayoría de los juegos no se programasen así es lo de menos, a efectos narrativos es mucho más eficaz mostrarlo como lo han hecho.

    Pero incluso teniendo en cuenta lo que acabo de decir, todo está hecho con bastante cuidado: el propio código BASIC que sale en la pantalla no es una cosa aleatoria sin sentido como ocurre en muchas otras películas, sino que es algo que parece un prototipo de un juego de verdad, como se puede ver aquí:

    https://twitter.com/DominicPajak/status/1079654421225627653

  6. Buscando textos en el codigo objeto del juego "Nohzdyve" descargable desde la web de la simulada Tuckersoft pueden encontrarse los nombres de los verdaderos autores.
    Programado por: Matt Westcott
    Diseñado por: Clayton McDermott
    Musica: Brian Reitzell

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