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El Gran Halcón (1991) Ocean/Special FX

Cuando en 1991 El Gran Halcón estaba proyectándose en las grandes pantallas de todo el globo terráqueo, poco sabía el estupendo actor Bruce Willis que con el tiempo la película que estaba protagonizando sería una más de su carrera, que pasaría sin pena ni gloria por una filmografía que se antojaba cuanto menos afortunada.

Pero si el film no obtuvo el beneplácito del público, sí conseguiría mejor suerte el videojuego basado en la misma. Ocean fue la encargada de distribuir y supervisar el juego; otra cosa muy diferente fueron las labores de programación, cuya responsabilidad correría a cargo de la desarrolladora Special FX, grupo que se hizo cargo también de títulos como Navy Seals o Midnight Resistance, dos grandes juegos de acción con unos gráficos bastante elaborados.

La historia que nos propone El Gran Halcón se basa en el robo de varios objetos que debe perpetrar su protagonista, debido a que su más fiel amigo está secuestrado por una banda de mafiosos. Si Eddie Hawkins -el prota- no se hace con ellos, su amigo morirá. Estos objetos pertenecieron a Leonardo Da Vinci, y en ellos residen varios trozos de un metal que es primordial para la creación de oro. Para ello, el juego se divide en tres diferentes fases que representan distintos escenarios claramente basados en la película, como no podía ser de otra forma.

Aquí empiezan las peripecias de una aventura que promete ser bastante animada, sobre todo porque además de plataformas, habrá acción y un concienzudo uso de objetos para nuestros fines. En el juego habrá que usar la cabeza, si señores; será imprescindible que tengamos que usar a veces una estrategia y utilizar de forma lógica algunos de los objetos desperdigados por el escenario, aunque la mayoría de veces se trate de cajas. El buen uso de estos elementos hará que nuestro camino resulte más o menos sencillo.

Las tres fases de las que consta el juego de Special FX se dividen a su vez en varias subfases. En la primera de ellas nos encontramos en una casa de subastas, Rutherfords, donde nos haremos con el manejo del personaje, empezando por la azotea del edificio, en la cual varios pájaros con ganas de pocos amigos y un perro juguetón nos harán la vida imposible. Ya desde los primeros compases tendremos que usar el cerebro, teniendo que apilar ciertas cajas para subir hasta una ventana abierta. Cuestión de poner a trabajar nuestras neuronas, nada más. Pronto veremos unas escaleras que nos llevan hacia varias puertas que dirigen cada una a diferentes estancias de la sala de subastas. Allí nos veremos las caras con personajillos fotógrafos y agentes de seguridad que al menor toque nos harán ver las estrellas (literalmente). Mucho cuidado habrá que tener también con los haces de las cámaras de seguridad apostadas por todo el recinto, así como con los dispositivos de detección de intrusos. En otras ocasiones nos veremos inmersos dentro de los conductos de ventilación, donde tendremos que hacer frente a todo tipo de peligros como escapes de gas, pinchos que salen de la pared o incluso ventiladores que podrán ser desactivados mediante unos curiosos interruptores en formas de flechas.

Al menor roce se activan las alarmas y la barra de energía que se ubica en la parte inferior de la pantalla puede darnos un disgusto y hacer que fenezcamos. Al final de esta fase conseguiremos ‘La Sforza’, la figura de un caballo que Leonardo esculpió con sus propias manos y que contiene el tan deseado trozo de metal en su interior.

La dinámica de juego es muy parecida en las fases siguientes. Ya en la segunda, dentro de los túneles del Vaticano, debemos recuperar ‘El Codex’, un libro de Leonardo, también capital en la búsqueda de la creación de la máquina de hacer oro. Aquí debemos encontrar una de las cúpulas del Vaticano para poder encontrar el preciado libro, cuya sustracción no nos resultará nada fácil a tenor de los explosivos, sensores de alarma y monjitas despiadadas que nos encontraremos por el camino. Nada que con astucia, saltos y pelotitas no se arregle. ¿No os había comentado todavía que nuestra arma es precisamente esa, pelotas de tenis?

Para la tercera, y última fase del juego, ya estaremos en el castillo de Leonardo y nuestro objetivo no será ni más ni menos que encontrar la sala de la máquina que lo enredó todo. Para ello tendremos que encontrar el ‘Cristal del Espejo’ que está escondido en lo más recóndito del castillo y hacerlo funcionar junto a la máquina. Este enrevesado nivel nos dará más de un dolor de cabeza, sobre todo por el continuado uso que se hace de las plataformas y los molestos enemigos, compuestos por tiradores de macetas, espías encaramados en globos y un desquiciante uso de las palancas (flechas) y cajas en el lugar y momento correctos.

Existen diversas características adicionales en el juego. Por ejemplo, podemos recoger sacos de dinero desperdigados por todo el mapa que, lejos de darnos alguna ventaja tangible, para lo único que sirven es para recolectar puntos que después, cuando perdamos todas las vidas y acabe la partida, servirán para posicionarnos en la tabla de puntuaciones o récords. También hay algunos objetos, como sombrillas, sillones o muelles que, bien usados, podrán elevarnos de tal forma que alcancemos mayor altura y salvar escollos y trampas ubicadas en el suelo.

No podía terminar el análisis de El Gran Halcón sin mencionar el aspecto técnico del título de Ocean. El juego supone todo un reto para los más avispados jugadores de Spectrum. Comenzando por el movimiento del personaje principal, hay que mencionar las diversas animaciones que se han usado para dar vida al “muñeco” que movemos. Desde saltar hasta engancharnos a pasarelas, pasando por la animación que hace tirar una bola, o cuando simplemente el personaje derrapa y mueve todo su cuerpo al unísono. Todos los movimientos están ejecutados con total maestría, y en este sentido el programador debería llevarse un merecido sobresaliente. Debido a la inercia que crea a veces el personaje en su carrera, tendremos que poner especial cuidado para no toparnos con quien no queremos, es decir, los enemigos en pantalla o las trampas que están apostadas por el escenario.

Una característica muy especial de este juego es el elevado nivel gráfico que atesora, sobre todo del protagonista. Todas las partes de su cuerpo están perfectamente definidas y su presencia en pantalla nos hará encariñarnos fácilmente con su cómico aspecto. Después de un buen rato jugando, veremos como un gran acierto sus gafas negras, su tupé, sus brillantes zapatos y el traje tan chulo que viste, convirtiéndolo rápidamente en uno de los personajes mejor ataviados de un videojuego de Spectrum. Y estad atentos a la animación que representa la muerte de Eddie cuando perdemos una vida, pues nos recordará al angelito que surge en el juego Gonzzalezz de Opera Soft.

En cuanto al apartado sonoro, nos daremos rápidamente cuenta del gran nivel del que hace gala este videojuego. Desde que cargamos el juego y vemos la pantalla del menú comenzará a sonar una pegadiza melodía. Y no sólo eso, durante todo el periplo que dura la aventura tenemos grandes piezas que nos animarán a seguir intentándolo una y otra vez, pues tienen una calidad fuera de toda duda. Es, sin equívocos, uno de los mejores apartados del juego. Una característica especial en este sentido, es que desde el menú podemos dejar activada la música, conectar los efectos de sonido solamente o desactivarlo todo. Cada cual como prefiera.

El juego es una maravilla jugable y supone un verdadero placer recorrer todas las fases que lo componen porque es muy adictivo. A cada paso que damos nos sorprende con nuevos desafíos y siempre nos parecerá agradable volver a visitar sus escenarios aunque nos maten una y otra vez. El Gran Halcón es una de las últimas grandes obras de Ocean en conjunción con Special FX que todo jugón del Spectrum debería probar. No decepciona a nadie.

Más información:WOS
Valoracion: 89% Firma: Sebastián Tito (Deckard)

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Deckard

Nacido en la provincia de Toledo a últimos de los setenta, siempre le han atraído las pantallas destellantes con gráficos ochobiteros. Comenzó en esto de la informática con un Spectrum +2A y, desde ese momento, ya no se ha despegado del mundo de los videojuegos. Gestiona el blog Coliseo Digital, pero a veces le dejan colaborar en otras webs y revistas del mundillo. En El Mundo del Spectrum ejerce de "juntaletras" realizando análisis de títulos antiguos y modernos, intentando siempre poner el corazón en todo lo que escribe. En su vida cotidiana es un fervoroso seguidor del Rock y no falta nunca un buen hilo musical mientras idea sus nuevos artículos.

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9 comentarios

  1. Interesante reseña que me descubre un juego que no conocía ya que en el año 1991 ya hacía casi dos años que no usaba mi +3. Por entonces, eliminado ya el escollo de la (puta) mili iniciaba mi andadura profesional en la informática, y me perdí todo lo que salió a partir de finales de 1989.

    Por lo poco he podido probar, es un juego de gran calidad, con movimiento suaves y una gran dosis de humor. Tendré que darle una buena oportunidad en mi DSi XL. 🙂

  2. No lo jugué en su momento porque ya en 1991 me estaba desentendiendo del Spectrum, pero al saber que andaban detrás los mismos que los del Midnight Resistance me decidí a darle un repaso con el emulador, y a pesar de que pertenece al género de las plataformas, que nunca fue mi favorito (quizá por su abundancia), me picó lo suficiente para pasármelo. No es difícil, aunque hice la "trampa" de practicar previamente las partes difíciles. Recomendable.
    Por cierto, últimamente habéis analizado juegos basados en películas, y hay uno que a mí me gustó bastante en su momento pero del que nunca leo nada: Indiana Jones y la Última Cruzada (US Gold-1989). Ahí lo dejo… (y ahora yo cerraría el mensaje con un emoticón de rostro amarillo silbando hacia un lado y los ojos apuntando al techo…)

  3. Gracias por tu apoyo hoz. Sólo he querido reflejar aquí un juego que en mi opinión se merece un lugar destacado dentro del software del Spectrum por su gran calidad y la diversión que proporciona.

    Si ha servido para que alguien lo juegue y descubra su potencial, me doy por satisfecho.

    Un saludo para todos.

  4. Este es otro juego que tengo pendiente en mi lista de to-do, jugarlo profundamente, porque como dice el comentario, es un juego que merece la pena y que demuestra que en los ultimos anyos comerciales, el Spectrum tuvo bastantes juegazos. Sin embargo es un juego pelin mas complicado que un plataformas clasico, pero algun dia le dare una oportunidad, grande Ocean 😀

  5. Yo cuando salio este juego ya tenia aparcado actualizar el software del spectrum y me pase a AtariSTE y lo juge bastante en su dia pero en Atari no en spectrum y gracias a este estupendo articulo y la curiosidad de verlo en spectrum un dia lo voy a jugar en ZX 🙂

  6. Veo que muchos coincidimos en lo mismo: el salto a los 16bits entre finales del 90 y mediados del 91. En mi caso compré mi Amiga 500 en Abril del 91 y disfruté de ésta nueva hornada de juegos a los flamantes lomos de mi nueva máquina.
    Muy digna conversión para Spectrum, la verdad.

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