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Express Raider (1987) Homega Software

Cuarenta grados a la sombra, algunos más al sol; el pañuelo que medio cubre el rostro añade un poco más de sofoco si cabe. No, no estamos en España en verano, estamos en algún lugar del decimonónico territorio norteamericano esperando a que salga el tren, porque éste lleva tal cargamento de oro en monedas como para arreglarnos la vida hasta la sepultura sin dar ni golpe. Ha llegado la hora de encaramarnos al último vagón sin previo aviso, sin billete y con una congregación de agentes de la ley peor que cualquier revisor de Renfe con mala leche esperándonos a lo largo y ancho del trayecto. El juego que hoy repaso puede ser considerado como uno de esos arcades que comenzaron a dar lustre a un género que por entonces, hablamos de 1986, empezaba a cobrar mayor protagonismo en el mundo de los videojuegos, hablamos del western, o en otras palabras Express Raider.

El espreso está a punto de partir, deshazte de los coyotes y el banquero y ve a por el oro.

La escena del vaquero, pistolero o forajido a lomos de un vagón de tren es una imagen ya icónica dentro del videojuego, y si no que se lo digan a Cormano o John Marston. Pensándolo bien, un tren supone una sucesión de plataformas ideal para extrapolar al videojuego y prueba de ello fueron programas en los que el ferrocarril tenía su protagonismo indiscutible. En 1986 dos máquinas recreativas se erigieron como algunas de las más recordadas al estar ambientadas en el viejo oeste y el medio de transporte que allí tuvo un protagonismo especial. Por un lado, Konami apostaba por Iron Horse (como la película de John Ford), un beat’em up de scroll lateral con mucha acción y entretenimiento, por otro lado Data East ponía en liza Express Raider, un título más trabajado y dinámico que el de Konami. Algunos se quedan con la placa de Konami, otros con la de Data East. Sin embargo, y a pesar de compartir escenarios, ambos arcades eran distintos a en su propuesta. Iron Horse tenía un espíritu más beat’em up pero Express Raider destilaba una puesta en escena más atractiva y más variedad de juego al añadir un nivel shoot’em up.

Los enemigos harán lo que sea para bajarte del tren, hasta lanzarte botellas de whisky.

Hasta entonces y ciñéndonos al ámbito spectrumero, algunos tuvimos la suerte de ir paladeando algunos títulos relacionados con aventuras sobre un tren como Stop The Express (Hudson Soft,1983) o The Fall Guy (Elite, 1985). Es más, mientras que las dos placas anteriormente nombradas (Iron Horse y Express Raider) estrenaban salones recreativos nuestra máquina favorita comenzaba a acoger westerns de muchos quilates. Ya había juegos en el catálogo como Gun Law (Vortex, 1983) también conocido como Pistolero, High Noon (Abbex Electronics, 1983), nuestro querido West Bank (Dinamic, 1985) o un apasionante Gunfright (Ultimate, 1986) que aprovechaba el filmation 2 de los Stamper con mejores resultados que en Nightshade. Mil novecientos ochenta y siete nos dejaría el ibérico Desperado (Topo); conversión de Gunsmoke, otro gran título western de 1985 , y también el juego que hoy repasamos.

Si digo Pal Zsadanyi, Pal Zsadanyi jr,  Attila Kertesz y Zoltan Farkas seguramente no os suene ningún nombre, si digo Homega Software quizá tampoco. U.S. Gold se hizo con la publicación de la licencia de Data East pero el trabajo recayó en un grupo de programadores de un lugar tan ajeno al ZX Spectrum como… ¡Hungría! Homega Software fue el grupo de programación elegido para dar vida a la conversión, algo que resulta cuando menos curioso. Por desgracia dicho sello no nos dejó nada extra que paladear en nuestros spectrums.

Afina tu puntería si no quieres morder el polvo.

El segundo nivel es igual de espectacular que el primero y en él iremos cabalgando y adelantando al espreso vagón por vagón hasta llegar a la locomotora (a la que tendremos que ir disparando para acumular más puntos). En cada vagón una serie de enemigos armados abrirán fuego para derribarnos por lo que hemos de hacer buen uso de nuestro flamante colt y eliminar a todos y cada uno de los enemigos de cada vagón valiéndonos de nuestra puntería. Básicamente esto es lo que ofrece Express Raider, los niveles se alternan sucesivamente y el objetivo del juego es el de sumar la mayor cantidad de puntos y/o monedas de oro. El juego nos da la opción de elegir durante el menú el tipo de dificultad de la partida, a más dificultad enemigos más duros, menos tiempo y más trenes que desvalijar.

Hasta el maquinista cogerá lo primero que tenga a mano para detenernos.

El juego básicamente sí divide en dos niveles bien diferenciados, el primero sobre el tren y el segundo a lomos de un ágil corcel. Siguiendo con el primer nivel decir que cada vagón nos plantea un enemigo distinto, nos toparemos con forajidos a los que habremos de derrotar en una pelea a cara de perro sobre el vagón. Algunos de los agentes que intentarán detenernos llevan un rifle, otros intentarán echarnos del vagón empujando una serie de cajas de manera que no tengamos espacio para maniobrar, a veces nos toparemos con el maquinista lanzándonos paladas de carbón y golpeándonos con la pala. El objetivo es llegar hasta la locomotora donde el mayor botín nos espera. En este primer nivel, con aparente influencia de beat’em ups como Kung Fu Master, no hemos de demorarnos puesto que si no actuamos rápido una bomba colocada entre los vagones explotará dejándonos fuera de juego.

Botín en mano tras el asalto a la locomotora.
Botín en mano tras el asalto a la locomotora.

Sin ser un juego que cree excesiva adicción una vez lo hayamos tanteado un poco Express Raider es uno de esos títulos a los que gusta volver cada cierto tiempo para poder padalear algunos pantallazos. Y es que en lo visual no deja de ser un programa bastante atractivo. Los sprites son de un tamaño suficiente y están representados de manera efectiva, en cuanto a los escenarios se trata de un buen trabajo en el que abunda el color amarillo y unos gráficos que rescatan certeramente los de la recreativa. Los controles y el movimiento también están correctamente aplicados y responden bien, algo peor en la fase del caballo donde todo se hace un poco más lento. En cuanto a la dificultad del juego está pensada para que podamos experimentar el juego en su amplitud, no hay grandes complicaciones a excepción de los niveles más avanzados. La conversión de Data East se trata de una versión bastante fiel y aceptable aunque quizá y para ser sincero creo que al juego le falta un poco más de desarrollo para no quedar en un bucle de dos niveles, muy resultones sí, pero que al poco tiempo acaban cansando. Las diferencias con la recreativa está ahí precisamente: escenarios más variados (túneles, nuevas estaciones de tren en otras ciudades) y algunas dificultades añadidas (como los postes de madera a medida que el tren avanza, enemigos que intentarán agarrarnos desde las ventanillas para echarnos del tren, etc).

Años después Sunset Riders haría un guiño a alguno de los niveles de Express Raider.

En la prensa especializada la conversión de U.S. Gold acaparó tibias críticas. Computer and Videogames se lamentaba de un sonido casi nulo y un gameplay mejorable. Críticas similares recibió de Crash (47/100): «Al principio me recordó al maravilloso Stop the Express pero se hizo aburrido rápidamente». Sinclair User tampoco desvaría (3/5): «La jugabilidad de los dos niveles es más normalita que otra cosa». Microhobby por su parte sí veía un «elevado grado de adicción» además de unos «gráficos bastante aceptables». Incluso dedicaron la portada del número 133 al juego de Data East. Por lo que he podido indagar en registros del momento, mis conclusiones sobre Express Raider coinciden sobremanera con lo expuesto en las publicaciones británicas: un apartado visual notable pero una jugabilidad y un sonido bastante mejorables.

Para ir terminando decir que el gran rival de Express Raider, Iron Horse iba a ser publicado por Konami en Spectrum pero finalmente no hubo suerte y el proyecto solo quedó plasmado en Commodore así que la posible rivalidad spectrumera entre ambos juegos quedó huérfana. Por suerte aún había mucho western por llegar a nuestras pantallas, y no solo eso, con el tiempo llegaron títulos con claras referencias a la placa de Data East y así pudimos ver a Steve, Billy, Bob y Cormano rendir todo un homenaje a Express Raider, ¡y ojo! de la mano de Konami, en el segundo y quinto  nivel del gran Sunset Riders. En Spectrum otros juegos han dejado niveles con clara reminiscencia al título de Homega Software (Dragon Ninja, Indiana Jones and the Last Crusade,…) y es que este Express Raider dejó una muesca en la culata de nuestros teclados que ha perdurado en el tiempo hasta el día de hoy. Con esto echo el cierre a otra gloriosa página en la historia de nuestro ordenador favorito. Hasta la próxima chic@s. Salud y píxeles.

Hasta Clint Eastwood se echaría una partida

Gráficos - 80%
Movimiento - 75%
Sonido - 50%
Jugabilidad - 70%
Adicción - 60%

67%

A pesar de sus defectos y su poco recorrido se trata de una digna conversión; shoot'em up y beat'em up, dos en uno con sabor a western del bueno. Hasta Clint Eastwood se echaría una partida.

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kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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4 comentarios

  1. Me parece una conversión bastante fiel, tenías la sensación de jugar a Express Rider. Encontrar una conversión tan fiel al original era bastante difícil de encontrar. No me gustaba la idea de que se pudiera continuar, le restaba encanto al juego.

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