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Final Fight (1991) U.S. Gold

Hace algunas reviews que me propuse rescatar juegos condenados al olvido por méritos propios así que no se me ocurrió otra cosa que volver a un deficiente Yie Ar Kung-Fu 2. Desde entonces me han venido a la cabeza varios juegos merecedores de tal consideración y tras pensar lo bien que lo iba a pasar desguazando alguno de éstos me quedo con Final Fight, un popularísimo y pionero beat´em up cuyo debut tuvo lugar aún en los 80 en las recreativas del momento y que seguro conoceréis.

Metro City, un lugar donde pasear por la calle es solo para valientes
Metro City, un lugar donde pasear por la calle es solo para valientes

La entrada de la década de los 90 supuso una ampliación de fronteras en lo que al videojuego concierne, nuevos y más potentes sistemas entraban en casa a precios asequibles con mejores gráficos, movimientos más fluidos, nuevas y sorprendentes texturas sonoras, color, mucho color, …
Sin embargo muchos recordamos aquella etapa con un sabor agridulce porque los estandartes del ocio en pantalla que hasta entonces habían estado ahí dándolo todo y haciendo nuestra niñez y adolescencia mágica debían ser relegados a un escalafón inferior por ley de vida. A rey muerto rey puesto. Poco a poco nuestros Spectrums, Amstrads, Commodores o MSX´s fueron bien a alguna parte de la casa a acumular polvo, bien al domicilio de un familiar o amigo que quisiera obtener de gratis un ordenador que empezaba a ser parte del pasado. El ocaso comercial de la máquina Sinclair comenzaba a hacerse realidad y culminó con el descorazonador adiós en forma de escrito que el último número de Microhobby publicaba en enero de 1992.

Señor Haggar tenemos una oferta para usted que no podrá rechazar
Señor Haggar tenemos una oferta para usted que no podrá rechazar

Bien, retrocedamos un poco justo antes de ese momento. Se veía venir un gran cambio pero este estaba todavía por llegar. Cada vez más los grandes arcades del momento eran llevados a los nuevos sistemas con grandes resultados gracias al avance tecnológico y el potencial de los nuevos ordenadores y consolas. Ciñéndonos al ámbito spectrumero, curiosamente dicho paso también se dio, y se hizo quizá de una manera en la que muchos de nosotros nos vimos decepcionados. Un puñado de grandes arcades del momento llegaron al catálogo, pero en lugar de encontrarnos con productos brillantes y dignamente reminiscentes de esos arcades nos topamos con, en muchos casos, conversiones hechas a la carrera, sin ningún tipo de encanto ni gracia, calcos de recreativa muy alejados de otras conversiones de época para Spectrum que si brillaron con luz propia, como Gauntlet, Combat School o Ghost´n´Goblins por citar algunos ejemplos. Sí, es verdad, los microordenadores de los 80 lo tenían complicado para recrear arcades de nueva generación de manera digna pero ahí están Joffa Smith y su Green Beret para demostrar que se podía hacer, o Elite y su magnífico Bomb Jack. Y es así que vimos desfilar por la pasarela spectrumera recreativas tan jugosas como E-Swat, Golden Axe, Altered Beast o Street Fighter 2 con resultados más que discretos y, por qué no decirlo, en muchos casos decepcionantes. Aquí situaría un servidor el juego que hoy me ocupa, un Final Fight que arrasó en los salones del momento y que sentó las bases de un género que acabaría de tocar techo en los 90: lo que hoy conocemos como “yo contra el barrio”.

Haggar comienza la búsqueda de Jessica
Haggar comienza la búsqueda de Jessica

Adquirida la licencia de Capcom y distribuida por U.S. Gold, la conversión de Final Fight fue encargada a Alan Butcher de Creative Materials, un programador con poca experiencia en la plataforma hasta ese momento y es que tan solo un muy discreto Cabman, muy anterior a Final Fight, era el bagaje de Butcher para Spectrum. Quizá ello explique en parte el estrepitoso resultado final del juego. Bien, como prácticamente la totalidad de los conversiones de la etapa final del Spectrum, Final Fight es multicarga. Si tenéis la cinta original seguro que os llevasteis un susto al ver la cantidad de cinta que acumula el cassette, tanto que si tuviéramos que cargarlo de una vez mientras casi nos daría tiempo terminar el arcade original y echarnos una siesta. Afortunadamente eso no ocurrirá y no desperdiciaremos nuestro tiempo mucho más.

La elección del personaje ofrece una pequeña biografía sobre los mismos
La elección del personaje ofrece una pequeña biografía sobre los mismos

Pues nada, ponemos a cargar el juego y el logo del arcade como pantalla de carga intenta hacernos ver que estamos a punto de experimentar algo “parecido” a la recreativa. Un simple menú opciones da paso al juego en sí. Empieza a sonar una melodía ciertamente acertada para a continuación mostrarnos en pantalla el mapa de Metro City y los diferentes niveles a superar. A través de texto seremos debidamente informados: Mad Gear, una poderosa banda criminal, ha secuestrado a Jessica, hija del nuevo alcalde Haggar, para poder así mandar en la ciudad a su antojo. Luego aparece el fornido padre atendiendo la video/llamada del rufián que ha secuestrado a su hija y que a la postre se medirá con nosotros al final del primer nivel. Cody, novio de Jessica, y Guy, hábil experto en artes marciales, mantienen igualmente otra conversación sobre el rapto. Por último tenemos en pantalla sobre fondo azul a cada uno de los personajes a elegir, al igual que en el arcade, con una pequeña biografía de cada uno. Elegimos el que más nos guste y ahora sí empieza lo que se supone va a ser la aventura. Me atrevo a decir que lo que os acabo de describir es lo mejor del juego, una sección introductoria con música bastante fiel al original. A partir de aquí todo empieza a derrumbarse.

Guy armado con una tubería busca venganza
Guy armado con una tubería busca venganza

¿Por dónde empezar? En líneas generales el port es un calco del original solo que tan descuidadamente realizado que da grima jugarlo. Los sprites sí, son de un tamaño enorme, pero lentos como caracoles con agujetas. También es justo decir que el apartado gráfico no está nada mal, sin ser una maravilla los escenarios y los personajes del juego están bastante bien representados, no así su movimiento, como ya dije antes, lento y parece que ejecutado fotograma por fotograma dando una sensación de desesperación como la que uno pudiera experimentar jugando a otra horrible conversión de la misma etapa: Pit Fighter (Domark, 1991). Para colmo el scroll del que se vale el juego es lento y se trastabilla que da gusto, y no queda ahí la cosa, si saltamos o nos dirigimos hacia la parte superior de la pantalla la partida se verá más ralentizada si cabe por un ruinoso scroll vertical que no tiene sentido ninguno. El color tampoco juega un papel importante. Dos colores por nivel, usando amarillos, celestes y blancos para los colores claros y vámonos que nos vamos.

A merced de un titánico Andore
A merced de un titánico Andore

La conversión incluye los 6 respectivos niveles y en ella nos toparemos con prácticamente la totalidad de enemigos que encontraremos en el arcade pero se hace todo tan aburrido que ni si quiera esto compensa. Tendremos la oportunidad de ver en acción los clásicos Andore y su look a lo André El Gigante, el navajero latinoamericano El Gado, el pandillero punk Two P., el imponente Bill Bull o la peligrosa Roxy. El título de U.S. Gold también incluye los bonus, el famoso destrozo del coche y el de los cristales también. Muy importante, no hay modalidad dos jugadores, hemos de limpiar el barrio nosotros solos. Tampoco vamos a acumular más de dos enemigos en pantalla, cuando la salsa de este tipo de juegos es precisamente batirse contra varios oponentes y salir airoso. El sistema de colisiones es deficiente como el solo y la variedad de golpes no es que sea muy efectiva que digamos, por no decir que faltan algunos movimientos clave del original. La gama de objetos a recoger, tanto armas como comestibles, también ha sido reducida aunque eso ya importe poco. Todo esto queda aderezado por unos pobres efectos sonoros, una música ausente (a excepción del menú inicial) y el odiado multicarga. Una partida completa nos dará muchos minutos de juego, y también de aburrimiento, pero no es necesario jugarlo entero, con pasarnos uno o dos niveles ya está todo visto. Ahh y si por casualidad os picáis y decidís llegar al final esperaos a ver el duelo definitivo con el último jefe, algo tan insulso y tan sencillo que se hace prescindible. Eso sí, el final del juego está a la altura del mismo, es decir, un final indignante.

Carne de desgüace
Carne de desgüace

Tras hacer efectivo el reglamentario repaso a Microhobby no puedo estar más de acuerdo con el autor del artículo excepto en la nota atribuida, un generosísimo 80/100 que clama al cielo: “Final Fight es un juego que ofrece dos caras […] una es la buena, la de los gráficos […] la otra es la de la limitación, la de que nos movamos lentamente, bruscamente, la de que la acción se reduzca a tan poco […] Con la crisis que hay encima de los 8 bits siempre se agradece que alguna compañía se vuelque al hacer sus juegos. Muchos pasan de ello”. Un servidor se queda con las últimas cuatro palabras.
Para mi asombro Final Fight sigue acumulando buena nota en otra publicación, Sinclair User esta vez 81/100. Se sigue valorando el aspecto gráfico, como no podía ser de otra manera: “No es el Beat’em up más jugable del mundo pero es definitivamente el que tiene mejor aspecto”. Pero también la publicación británica era consciente de la realidad: “Un buen juego lastrado por la jugabilidad y la falta de frames de animación debido a la limitación de memoria del Spectrum”.
¡Sigo indagando en otras publicaciones y mi asombro no para de crecer! Un 90/100 de Crash me vuela la cabeza. Me ahorro los porcentajes atribuidos a jugabilidad y demás porque me sangran los ojos. Como no, los gráficos son lo más destacados en sus comentarios pero hay también otras alabanzas que creo sobran para este título.
Your Sinclair puso un poco más de cordura en su nota sobre Final Fight con 77/100. Tampoco es que hubiera nada que destacar en el análisis más allá de, una vez más, el apartado gráfico.

Trío de ases
Trío de ases

Después de ojear todas estas reviews está claro que se casi todas se agarraban al tamaño de los sprites y los escenarios como si de un clavo ardiendo se tratara para salvar la nota del juego. Final Fight fue el cebo perfecto para muchos de nosotros. Esos pantallazos, aunque monócromos, nos dejaban la miel en los labios (sobre todo los del mismo juego que eran capturas no de spectrum precisamente) pero luego uno cogía y compraba el juego, se frotaba las manos mientras lo cargaba y luego esas mismas manos iban a la cabeza cuando empezaba la partida. Por suerte un servidor no se gastó ni una peseta en esto, me llegó por manos ajenas ¡Y menos mal! Una comparativa con los ports de Amstrad y Commodore dejan el Final Fight spectrumero más por los suelos si cabe. La versión para Amstrad, aunque adolece de los mismos defectos, gana en colorido. La versión de Commodore es probablemente el enfoque más correcto, con unos gráficos menos lucidos y fieles al original pero con un movimiento y fluidez dignas de un buen beat’em up.

El port de Commodore no luce en lo visual tan bien pero ofrece una experiencia de juego digna
El port de Commodore no luce en lo visual tan bien pero ofrece una experiencia de juego digna

Lamento decir que las sensaciones en su momento fueron malas, pero a día de hoy han ido a peor; No es que el juego haya envejecido mal, ha muerto directamente. No hay por donde cogerlo, ni ápice de diversión o entretenimiento. Monotonía, agonía, silencio y poco más. Qué lastima que esta conversión no estuviera al nivel de otras de su momento que sí fueron ciertamente correctas porque un beat’em up de la calidad y trascendencia de Final Fight lo merecía. Quizá por jugarretas como esta U.S. Gold siempre estuvo en el ojo del huracán aunque no seré yo quien la desprecie y es que nos brindó, sí sonados fracasos, pero grandes títulos también. No creo que este juego merezca más líneas de las aquí presentes pero sí me gustaría que dejarais algún comentario sobre él, si os gustó o no, lo que os gustó y lo que no, lo que esperabais y lo que os encontrasteis.

Vota a Mike Haggar para alcalde ¡Por una Metro City limpia de maleantes!
Vota a Mike Haggar para alcalde ¡Por una Metro City limpia de maleantes!

Y nada más. Hasta aquí un juego que reflejó la senda comercial final de una máquina mágica que no lo mereció. Apostaría dinero a que la mayoría de beat’em ups programados para Spectrum dejarían en el arroyo a este lamentable Final Fight de U.S. Gold. Un saludo a tod@s y hasta la próxima. Salud y píxeles.

Un juego que reflejó la senda comercial final de una máquina mágica que no lo mereció

Gráficos - 75%
Movimiento - 35%
Jugabilidad - 20%
Sonido - 30%
Adicción - 20%

36%

Lamento decir que las sensaciones en su momento fueron malas, pero a día de hoy han ido a peor; No es que el juego haya envejecido mal, ha muerto directamente. No hay por donde cogerlo, ni ápice de diversión o entretenimiento.

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kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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13 comentarios

  1. Vaya articulazo te has marcado. Completisimo. Cosillas así teníamos q maquetarlas y editarlas en formato revista PDF.

    Ahí dejo la idea para la administradores de la página. Obviamente contad conmigo por supuesto para colaborar en el caso hipotético.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con el analisis de Kidsaguf,un juego en los ultimos coletazos del spectrum,que da la impresion que esta realizado a mala gana…pero al menos US GOLD no nos dejo tirados y siguio dandonos vidilla spectrumera…eso si,quizas con otro programador o con otra perspectiva en la conversion,el resultado hubiese cambiado,viendo las excelentes conversiones que tenemos en nuestro amado spectrum.

  3. Esencialmente, no me parece justa la comparación. Green Beret es del 86 y usa un Z80. Final Fight es del 91 y utiliza un Z80… ¡exclusivamente para el sonido!. Está basada en la placa CPS-1 de Capcom y lleva un 68000 a 10 Mhz como CPU principal, además de todo el hardware para los sprites, 4096 colores en pantalla, dos chips de sonido…

    Lo sensato es que si alguien viene en 1991 a decirme que haga una conversión de esa máquina para cualquier ordenador doméstico de 8-bits le dijera que eso era imposible, directamente.

    La conversión no salió bien, pero es que era una machada solo el intentarlo. Por parte de US GOLD, casi una estafa a los pobres usuarios que esperaban ver su juego favorito del momento en casa. Eso sí es fantasía… 😉

  4. Quizás no sea muy popular mi opinión, pero teniendo en cuenta el contexto me parece una conversión muy digna.
    La versión de NES no es comparable porque es un juego distinto, basado en Final Fight, pero distinto (hasta se llama de otra manera!)

  5. Vaya por delante, en mi comentario, que apenas si he visto de pasada este juego en su versión de Spectrum. Me lo puse en su día para matar el gusanillo de la curiosidad, pero desde entonces no lo he vuelto a probar. No recuerdo demasiado, pero seguro que la impresión que me dejó fue bastante negativa, muy acorde con la opinión expresada por Kidsaguf.
    Más allá del propio juego, resulta casi más interesante reflexionar, como se ha hecho en alguno de los comentarios, sobre lo que eran las conversiones en aquella época. Muchas veces veías cómo se anunciaban conversiones a Spectrum de máquinas arcade que te hacían pensar simplemente: “¡Imposible!”. Y si en años previos habían alcanzado a realizar con cierta calidad juegos realmente complicados de portar como “Operation Wolf” o “Afterburner”, en los últimos estertores de nuestro querido ordenador parecía que se iba de despropósito en despropósito, algunos, como vemos, incluso aplaudidos por la crítica, quién sabe por qué motivo. Francamente, o las compañías y sus programadores eran muy poco realistas, o el ansia de dinero lo arrastraba todo.
    Marcarse juegos como este “Final Fight”, o un “Street Fighter II” para que sólo pudiesen lucir en un pantallazo, prometiendo unas virtudes a años-luz de la realidad, capados al máximo en todo lo que no fuese el aspecto gráfico, era, creo yo, como se ha dicho por ahí arriba, una estafa.
    Y, sinceramente, no sé si la solución adecuada hubiese sido en esos casos adaptar el juego a las limitadas posibilidades del Spectrum, como se optó al hacer el “Final Fight” en Commodore, porque el juego puede que fuese bueno, pero yo creo que eso es dar gato por liebre. ¿Alguien se hubiese sentido satisfecho comprando un hipotético “Doom” para Spectrum, y encontrarse con un juego con perspectiva estilo “Narco Police”?
    En fin, no sé si se puede decir que “Final Fight” fuese una conversión digna, dado lo limitado de nuestra máquina. Si lo más importante era dar un producto lo más parecido posible a la recreativa visualmente, sin duda, lo es. Pero a costa de todo lo demás: movimientos, gráficos, jugabilidad,…

  6. No puedo comentar nada sobre el juego en cuestión porque no lo llegué a probar.
    Pero me he sentido tan identificado con las decepciones que suponían las últimas cargas de juegos que hice en mi spectrum que no me he podido resistir a escribir!
    En mi caso el kick off fue el motivo de jubilación para pasar a amiga.
    Que final tan triste para tan genial máquina… y sin embargo ahora, 25 años después, sigue viva y sigo con ella!
    La idea de una recopilación en pdf para las fichas de los juegos me parece buenísima!

  7. Uno de los últimos juegos que adquirí para el 128, creo que otro fue "el gran halcón".
    Que decir, la longitud de la cinta es bestial, una de 90 se queda corta a su lado ;). Las cargas eran interminables, daba tiempo a bajar a la cocina a hacerte un bocata y seguía cargando el juego. Microhobby le dio un 80 o así.
    Por cierto, ¿Se podrá cargar el juego en el zx-uno en modo turbo para que vaya más rápido?. Saludos

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