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Frankie Goes To Hollywood (1985) Ocean Software

Me resulta bastante complicado comentar este juego sin ingerir previamente alguna sustancia alucinógena, pero vamos a intentar condensar en estas línea qué significó FGTH para el ZX Spectrum.

No descubro nada si afirmo que Denton Design es probablemente la más creativa de todas las compañías que poblaron la máquina de Sinclair. A juegos innovadores como éste le acompañaron otros de una calidad impresionante como The Great Escape. En el caso que nos ocupa tenemos que retroceder hasta 1985. En aquellos años eran posibles cosas tan varipintas como juegos basados en un musical (ROCKY HORROR SHOW), series televisivas (como V, DUKES OF HAZZARD, KNIGHT RIDER o STREET HAWK), películas (esto no es tan extraño, claro) o … un grupo musical.

Qué se les ocurrió a Denton para tomar a FRANKIE GOES TO HOLLYWOOD como inspiración para un videojuego, nunca lo sabremos. Supongo que detrás estaría el dinero o un tremendo fanatismo por parte de alguno de los integrantes del equipo de programación. El caso es que no hubo mejor manera de llevar a la pantalla este juego que una trama que oscila entre la psicodelia, el costumbrismo, el Cluedo, el WarioWare y el Windows 3.11.

Manejamos a un personaje de rasgos indeterminados que tiene que pasearse por unas (aparentemente) aburridas viviendas en busca de diversos objetos, que estarán en armarios, neveras, jarrones o percheros. Para ello podemos extender el brazo en diversas direcciones, lo cual será nuestra herramienta para examinar lo que nos rodea. Los escenarios en esta parte del juego son tan prosaicos como pasillos, cocinas y salones de estar. No pasará mucho tiempo hasta que nos veamos involucrados en la investigación de un asesinato, para el cual iremos recibiendo pistas sobre una serie de personajes y sus gustos o características. El caso es que también percibiremos que cada vez que usamos ciertos objetos o los tocamos, aumentan cuatro barras situadas a la derecha que representan cosas como el Dolor o el Placer. Además, al usar objetos en el lugar correcto o tocar determinadas partes del escenario, se abrirán unas ventanas cual Windows en las cuales podemos entrar. Aquí comienza la parte extraña del programa ya que accederemos a escenarios alternativos y minijuegos en las que podremos subir los niveles de nuestras barras o acceder a nuevos escenarios. Estos minijuegos, que casi recuerdan a la saga Warioware, son tan sencillos como disparar a unos blancos, disparar aviones de guerra, luchar con unos rostros de Reagan y Gorbachov que se escupen el uno al otro (os lo juro) o jugar a una especie de Pong con diversos iconos.

El objetivo último de todo ello es llegar a ser una “persona real” para lo cual debemos alcanzar la Cúpula del Placer tras resolver el asesinato y llegar al máximo con cada barra de color. Para ello, y a modo de última fase, debéis resolver un laberinto en pseudo3D.

Los objetos son tan variopintos como cintas de VHS que pueden ser insertadas en televisores para llegar a la sala de ordenadores; floppy disk que se insertan en dicha sala para acceder a otros lugares; chaquetas en percheros que nos protegen de los rayos mortales; cápsulas de placer (¿) que si las ingerimos nos “duplican el placer” (?¿); anillos de boda; botellas de leche; llaves; y un largo etcétera que ya iréis descubriendo por vosotros mismos.

El juego tiene una asombrosa y caótica estructura en la cual la columna vertebral está en la “realidad” (su nivel, digamos, más bajo) y a través de la cual, a través de estas ventanas emergentes, podemos desvelar todo el árbol de recorridos posibles. Al abrirse la ventana vislumbraremos parcialmente lo que hay detrás, por lo que más o menos sabremos en qué vamos a meternos al dar el siguiente paso. Las partidas tienen una cualidad hipnótica que no sé si permite afirmar que es relajante o no (Relaxxx don't do it, when you want to go to it) pero desde luego inducen un cierto trance Spectruniano.

El apartado sonoro, salvo alguna melodía puntual, no puede decirse que sea especialmente brillante, y pese a que los gráficos no son tampoco sobresalientes, sí tienen una gran dignidad y están perfectamente adaptados a ese mundo surrealista que Denton Design nos propone. Si no habéis tenido oportunidad de jugar con FGTH, puede ser un buen momento para hacerlo por primera vez. Y recordad, no flipéis demasiado.

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Valoracion: 85% Firma: Jesús Martínez del Vas

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Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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2 comentarios

  1. Siempre quise saber de qué narices iba un juego basado en un grupo musical. Cuando veía la portada en tiendas, o en revistas, me resultaba de lo más curioso.

    Ahora, tras leer tu review, es momento de echarse unas partiditas para catarlo. Tiene pinta de ser raro de narices XD

  2. Tengo algún disco de esta gente, y aunque no son muy santos de mi devoción, me trae recuerdos de aquella época.

    Este juego lo probé hace tiempo en mi Spectrum +2A, pero no entendí muy bien el cometido del personaje y al poco tiempo lo abandoné.

    Aún así, habrá que probarlo de nuevo, a ver si ahora soy capaz de entender su mecánica.

    Saludos!

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