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Gunfright (1986) Ultimate

Arriba las manos, forastero.

1986 es un año especial para Ultimate ya que queda próxima su acuerdo con USGold para distribuir su catálogo como “budget” y desarrollar nuevos juegos con personal de la compañía recién entrada. Esto hace que Gunfright sea realmente el último juego de Ultimate donde se puede asegurar que intervinieron los Stamper plenamente. Pentagram ya marcaría un punto de inflexión en el que no se sabe el grado de implicación de los hermanos aunque se asegura que fue bastante (y se podría decir que se nota para bien).

GUNFRIGHT fue un juego nuevamente criticado porque sigue arrastrando su dependencia del sistema Filmation, concretamente su segunda versión con scroll, de la que ya hizo gala el NIGHTSHADE. Pero a diferencia de este último, bastante aburrido, deja a un lado la temática aventurera y plantea un arcade 3D con todas las de la ley.
En esta ocasión eres el sheriff Quickdraw, y has de mantener el orden en Black Rock, tu pequeño pueblecito del Oeste americano. Para ello, te toca proteger a la población de sucesivos bandidos que aparecerán en lugares aleatorios del mapeado (no tan extenso ni variado como en Nightshade pero bastante generoso). El juego incorpora alguna novedad curiosa como el hecho de tener que controlar una cuenta de dólares para adquirir servicios como munición o caballos para desplazarnos más rápido. Para ello, comenzamos con un mini juego en el que dispararemos a bolsas de dinero para adquirir fondos. Posteriormente pasamos a la pantalla de juego principal, algo más pequeña que la del Nightshade y con un uso del color monócromo pero que evita la mezcla de atributos: se vuelve por tanto a los orígenes del Filmation en este sentido.

Una vez que comencemos a deambular por la ciudad manejando a nuestro simpático Sabreman-Sheriff, veremos en primer lugar cómo los viandantes tienen poco de inocentes y tendremos que esquivarlos si no queremos perder una vida. También los cactus, cosa sencilla salvo que vayamos a lomos de Panto, nuestro caballo, que lo encontraremos en la calle aleatoriamente. Panto no es un caballo al uso sino que está representado a modo de los caballos falsos en los que introducimos nuestros propios pies para moverlo. A cambio de unos dólares dispondremos de una cuarta velocidad para desplazarnos, pasando por encima de viandantes (algo divertido) pero siendo más vulnerables a chocar con un obstáculo mortal. Podremos hacer uso (tanto a pie como a caballo) de nuestra pistola para librarnos de posibles amenazas, pero su uso principal será disparar a los bandidos, cuyo rostro podemos ver en el cartel de “Se Busca” y que en el juego estarán representados por otro gráfico a modo de vaquero “malo”. La forma de localizarlos es muy original: siguiendo las indicaciones de unos atemorizados niños, que nos indican con el dedo hacia dónde debemos dirigirnos.

Una vez les disparemos entraremos en un mini juego fundamental: el duelo. Retomamos la vista del comienzo de la partida para ver que un enorme bandido con la cara que veíamos en el cartel empieza a desplazarse por la pantalla. Tendremos que dispararle muy rápidamente ya que en el momento que desenfunde podemos considerarnos muerto. Si conseguimos librarnos de él (y no será nada fácil por culpa de los controles) pasaremos al siguiente bandido…. Y así hasta el infinito (porque el juego no tiene final).

La dificultad irá in crescendo ya que incluso algunos bandidos irán a caballo, e interceptarlos con un disparo a toda velocidad será todo un reto para nuestros nervios. Por no mencionar las secuencias de duelo, que no admitirán ni un solo segundo de despiste y que cada vez serán más inaccesibles para los gatillos poco entrenados.
Por hablar del aspecto técnico, la reducción del área de juego (no supone ni la mitad de la superficie de la pantalla) permite que en ningún momento se resienta el suavísimo scroll, siendo uno de los programas de Ultimate más impecables en el apartado técnico. La ausencia de color pega estupendamente con la ambientación árida del juego, y todo el desarrollo está estudiado a la perfección para ofrecer un arcade trepidante y muy entretenido. Fue muy intuitivo por parte de los Stamper concluir que el principal fallo de Nightshade fue su pobre adicción y que el sistema de juego no ofrecía el mismo nivel de profundidad que por ejemplo el Knight Lore. Así que decidieron reconvertir el modelo de juego en un arcade que en el fondo recuerda aquellos primeros programas que tan bien realizó Ultimate y que eran pura acción y diversión.

El sonido acompaña la calidad general del juego con los habituales efectos de caminar-disparar-colisiones, etc, dando esa sensación de actividad constante que la aventura proporciona. Es muy simpática la idea de proporcionar información a modo de telégrafo con una ventanita inferior, y el indicador de munición no se queda atrás en originalidad, representando de manera muy atractiva el tambor de la pistola.

En definitiva, un clásico de Ultimate que cosechó todo tipo de críticas pero que brilló por derecho propio. Es, por decirlo de alguna manera, el “Outlaw” (lanzamiento de Ultimate para Commodore 64) de Spectrum, pasado por el filtro de las 3D, pero mucho mejor que el juego de la máquina rival de Sinclair. Recordado con mucho cariño por los aficionados.

Valoración: 88%

WOS
Firma: Jesús Martínez del Vas

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jmv

Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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12 comentarios

  1. Para mí es un clasicazo. Lo jugué mucho a pesar de su gran dificultad. Además, los controles no ayudaban mucho, y en los duelos menos.

    Pero me pareció un juego muy divertido, y en aquella época yo era un viciado de la recreativa de Capcom "Gunsmoke" con lo cual, para mí era como tener mi propia versión filmation de aquel clásico de los arcade.

    Gran artículo JMV.

    Chao!

  2. Me encantaba este juego. Es realmente divertido y el tema del dinero era un punto adicional que pocos juegos tenían. Te cuestan las balas, los entierros y los caballos, además de que cambian las cotizaciones a lo largo del juego a modo de telegrama de la época. En definitiva una ambientación como pocos juegos de Spectrum.

    Había una figura muy curiosa en este juego que era el "chivato". Su sprite era como un niño que señala en la dirección en la que está el bandido. Muy útil cuando no sabes por dónde tirar.

    Lo peor eran los controles. Cuando llegabas al duelo raro era no morir, con lo que había costado encontrar al bandido.

    En definitiva consiguieron que el FilmationII fuera divertido aunque sólo fuera por cargarte a todo el mundo que corría por allí y coger el caballo, glorioso 😉

  3. Una maravilla y quizas el juego al que más he jugado. Me costó muchísimo descubrir el truco de los duelos: esperar sin pulsar ninguna tecla hasta que el bandido se para y comienza a desenfundar (muy lentamente!!) mientras aparece en rojo la palabra "Draw". Entonces podemos dispararle a placer. Lo malo es que el malvado va desenfundando un poquitín más rápido en cada nivel (o mejor dicho, cada 2 niveles), hasta que al final es un relámpago…

  4. Gunfright ha sido quizás el juego de ultimate que más he jugado. No es el más mítico de la casa pero es un juego con muchos detalles y un acabado notable. Creo que una vez despaché a los dos primeros bandidos pero el tercero ya… ese desenfundaba como William Munny 😉

  5. Me llama la atención la devoción que generaron los juegos de Ultimate. Los tuve a todos y tanto Knight Lore como Alien me parecieron infumables. Creo que la culpa fue mi corta edad de entonces y algún día debería darles otra oportunidad. En cambio, Nightshade me gustó algo más (aunque tampoco lo jugué demasiado) y Gunfright me encantó. Encontrar al "malo" de turno me daba una gran emoción. Y aún cuando no lo encontrara me divertía mucho recorriendo el pueblo atropellando con el caballo o disparando a cualquiera. El momento del duelo me generaba bastante frustración porque usualmente el "malo" desenfundaba antes que yo. Fueron muchas las horas dedicadas a este juegazo. Cuando llegaron los emuladores pude sacarme la espina y matar a todos los bosses (muchas partidas salvadas mediante) para luego volver a comenzar el juego. Descubrir que el juego no tiene final es algo que siempre me disgusta, tal vez por eso prefiero quedarme con el recuerdo de las partidas jugadas en mi infancia.

  6. Este fue mi primer juego. Recuerdo todavía cuando lo compré en El Corte Inglés. Incluso antes no tuve ninguno pirata.
    Los duelos eran un quebradero de cabeza constante hasta que compré un joystick. Ahí la cosa cambió y ya estaba en igualdad de condiciones.
    Sobre el resto de Ultimate no sabría decir. Me pasaron el Knight Lore y el Nightshade piratas, pero no me engancharon nada, así que seguí mucho tiempo con el Gunfright.
    Eso de que sea tu primer juego es algo especial.

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