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Mad Mix Game (1988) Topo Soft

Un comecocos actualizado brillantemente.

Nosotros, los usuarios del Spectrum que ya comenzamos a contar batallitas, cometemos a veces el error de pensar que los videojuegos empezaron con nuestra máquina y sus primas de 8 bits. Pero si seguramente, los que ya peinamos (o disimulamos) las primeras canas, hurgamos los suficiente en nuestra memoria podremos encontrar resquicios de una aún más temprana infancia en la que los futbolines y los billares empezaban a compartir sitio con títulos como Space Invaders, Asteroids o, especialmente, Pac-Man, que posiblemente para el público en general sea el videojuego más famoso de la historia, como por ejemplo demuestra el hecho de que Google colgara en su logotipo una versión jugable al celebrarse hace unos meses su trigésimo aniversario. Con el despertar de la informática doméstica, todos vivieron la conversión a los ordenadores, en un principio, con transposiciones casi literales de aquellas simples recreativas (la traducción de Pac-Man al Spectrum, clavada a la original, ocupaba 8kbs). Sin embargo, unos años más tarde, se produce una revisión de aquellos programas primitivos, expandiéndolos a los nuevos límites a los que se habían llevado nuestros ordenadores, eso sí, casi siempre “inspirados” en la idea original, pocas veces pagando derechos, y así surgen versiones entretenidas y de muy buena calidad comos Pheenix (Dinamic), Afteroids (Made in Spain) o el que nos ocupa, el Mad Mix Game.

El programa fue desarrollado por Rafael Gómez y editado en 1988 por Topo Soft. El primer contacto que tenemos con el juego es una notable pantalla de carga, basada en la portada de Azpiri, y al finalizar ésta, suena una excelente melodía, sorprendente incluso en la versión de 48 kbs, obra de César Astudillo “Gominolas”. Creo que uno de los secretos del éxito del juego es que parte desde una base sencilla, el Pac-Man clásico, y poco a poco se plantea cómo sería la vida del comecocos si otros seres, aparte de los clásicos fantasmas, se dedicaran a fastidiarlo y él tuviera armas con las que defenderse, con lo que se consigue ir elevando paulatinamente el nivel de dificultad a la vez que logra que nos interesemos por ir descubriendo las nuevas sorpresas que nos esperan. Así partimos de una primera fase, de las quince totales, que es clavada en mapeado y desarrollo al de la recreativa original y conforme vamos progresando nos encontramos que se nos complican los laberintos, con la aparición de compuertas que se pueden atravesar en una sola dirección o con puntos que al comérnoslos inevitablemente nos arrastran en un sentido. Asimismo, aparecerán nuevos enemigos, básicamente la mariquita ponedora (lo que habré podido yo insultar a este bicho…), que reponía los cocos que ya habíamos deglutido y el Repugnantoso, que se dedicaba a hundirlos en el suelo, por lo que teníamos que buscar un icono con una excavadora que nos permitía devolverlos a la superficie para posteriormente zampárnoslos. Las nuevas armas de las que disponemos son, aparte de los clásicos iconos que nos permiten transformarnos para comernos a nuestros enemigos (aquí a ese estado se le llama“comecocos mosqueado”), de un tanque que nos permite disparar en horizontal, un avión para disparar en vertical, y otro icono que nos transformará en Hipopodoso, es decir, en un hipopótamo que pisoteará sin contemplaciones a todo aquel que ose molestarnos (¡sufre, mariquita ponedora, sufre!), aunque mientras estemos en este estado no podremos devorar puntos, por lo que nos limitaremos a pasear machacando enemigos hasta que se nos pase el efecto.

Técnicamente, a diferencia del Pac-man original en el que nos movíamos por una pantalla fija, el protagonista permanecerá siempre en el centro y los escenarios se nos presentarán mediante un suave y muy bien conseguido scroll en las cuatro direcciones. El diseño y los gráficos rezuman simpatía, por ejemplo la zona de juego queda enmarcada por cuatro palotes de caramelo, aunque en el desarrollo de la partida se echa un poco en falta el color. Los efectos sonoros son buenos, sorprenden al estar por encima de lo esperado en este tipo de programas. La progresión en la dificultad está muy bien ajustada, lo que contribuye a engancharnos al juego sin remedio. A mí me hizo gracia que, cuando nos quedamos sin vidas, el tradicional “Game over” es sustituido por un mucho más castizo “Estás frito”.
Fuera de España, fue distribuido por U.S. Gold, alcanzando un aceptable éxito que le llevó a ser patrocinado, sufriendo leves modificaciones, por una conocida marca de refrescos, pasando a denominarse 'Mad Mix Game: The Pepsi Challenge'. Tuvo una segunda parte, que no llegó al nivel de la primera, “Mad mix 2”, y si el original bebía de la fuente del “Pac-man”, esta continuación lo hacía descaradamente de la del “Pacmanía”.

En general no me gustan los remakes, pierden gran parte del encanto del original, pero tengo que reconocer que existe uno de este juego, desarrollado por Zikitrake soft, que supo capturar toda la simpatía del original.
Si alguna vez os dijeran aquello tan manido de qué cinco juegos os llevaríais a una isla desierta, suponiendo que tuvierais un Spectrum, una tele y electricidad, claro, el “Mad Mix game” es una opción seria a considerar si lo que queréis son ratos divertidos sin muchas complicaciones y que os hagan esbozar una sonrisa.

Más información:WOS
Firma: Juan Francisco Torres

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Juan Fº Torres (1975) es Empresario del reciclaje en Jaén y amante del Spectrum. Su impresionante colección y su irresistible poder de convicción dinamiza a El Mundo del Spectrum en todas sus áreas, por ejemplo promoviendo la participación de EMS en la feria Retromadrid. Siempre entre bambalinas, de vez en cuando se deja ver en el escenario humanizando a la máquina de Sinclair demostrando siempre ser una grandísima persona con un brillo especial.

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7 comentarios

  1. Anda que son vagos y no escriben !!!… pues yo igual, el que quiera que lea los comentarios en el foro de topo sigloXXI. jejeje, por otra parte yo tuve la suerte de intervenir en la 2ª parte que era igualmente divertida y fresca como esta.

  2. Pues no había pensado nunca lo de la isla desierta con un ZX-Spectrum, pero el Mad Mix tendría muchísimas papeletas. En caso de que fuera una isla con un ZX-Spectrum y otro náufrago, habría que añadir por lo menos el Target Renegade.

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