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Momentos Memorables frente a un ZX Spectrum.

Un ejercicio divertido es recordar qué momentos podemos seleccionar entre aquellos que vivimos (en pasado o presente) junto al ZX Spectrum. He querido hacer un poco de recopilación memorística para ofreceros algunos instantes que seguro que coinciden con otros vuestros. En mi caso, en fin, son muchos, pero voy a seleccionar 10 instantes. He procurado adornarlos con fotos de mi propia colección.

PRÓLOGO

Tenía 9 años y me encontraba en una feria de informática en Aranjuez (de donde es parte de mi familia) Aunque pueda parecer un sitio poco indicado para ofrecer novedades, en uno de los stands tenían un ZX81. El ZX Spectrum 16K ya empezaba a asomar por las revistas especializadas, y cuando vi su pequeño antecesor y lo probé, se produjo un inmediato flechazo y fascinación por lo que veía. Por supuesto, todo comenzó con la conocida letanía “¡Papá, yo quiero uno!” que no concluyó hasta tiempo después (quizá un año) con la llegada del ZX Spectrum 48K de “gomas” a mi cuarto.

1. EL AMPLIO HORIZONTE.

Nunca el nombre de un software fue tan sugerente y premonitorio. A mí aún me conmociona mirar la mítica cinta “Horizontes” y pensar en la primera vez que la cargué junto a mis padres. No sólo recuerdo el momento de ver la flamante caja del nuevo ZX Spectrum 48K allá por 1984, sino el momento de conectarlo, de preparar el cassette. Era impresionante comprobar que los datos provenían de una cinta de música: el sonido al cargar, las rayas en pantalla, todo era novedoso y sorprendente. No sólo para mí: era una época en la que un ordenador de 52.000 pesetas no era EN ABSOLUTO barato sino un gran esfuerzo económico, y los padres pensaban en el aparato no como algo con lo que jugar sino con lo que trabajar o programar.

Recuerdo aquellas instrucciones desfilar por pantalla, explicando lo que teníamos entre manos, y finalmente el colofón, “El Muro”, el primer juego que probé en el ordenador. Sin duda, se abrió el horizonte y me invitó a explorarlo.

2. TOLKIEN ONLINE

“Toma, me ha grabado esto un compañero de trabajo”. Los primeros piratas fueron nuestros padres. La actividad de “préstamo” de juegos grabados comenzó en las oficinas, con un tráfico de cintas adornadas con carátulas fotocopiadas. A los pocos días mi padre me dio una cinta TDK de 60 minutos plagada de juegos y con una carátula fotocopiada de Yenght. ¿Os suena? Otro nombre llamó mi atención, El Hobbit, el famoso libro de Tolkien ¿hecho juego?. Paradójicamente, dos de los primeros juegos que cargué en el ordenador fueron aventuras conversacionales. El primero, de Dinamic, se convirtió en un reto laberíntico sencillo, pero la novedad de lo que veíamos fascinaba tanto que hasta los personajes nos parecían algo real. El Hobbit fue un impacto total, sus extensos textos, su ambientación, la posibilidad de dar órdenes a los personajes… Investigué el inglés sólo para poder jugar un poco a la mítica aventura de Melbourne House. Me resultó increíble que un ordenador pudiera interpretar mis órdenes escritas dentro del contexto de una aventura: no sabía, claro está, que sólo había comenzado a recorrer los primeros metros de la madriguera del conejo.

3. ¡COMPLETEMOS EL BABALIBA!

Un amigo y yo conseguimos el Babaliba casi al salir a la venta, con aquella promesa de Dinamic de dar un premio en metálico si conseguías acabarlo. Nos embarcamos en el reto de terminarlo cuanto antes, cosa que no fue nada fácil por cierto en una época en la que los pokes aún no habían hecho acto de presencia. No fui yo, fue mi amigo tocayo el que llegó primero y comenzamos entonces con los intentos de contactar con Dinamic para darles el contenido del final del juego. Por supuesto otro lo hizo primero, vete a saber quién (probablemente un tal Víctor Ruiz, que se llevó el premio), pero la recompensa sin duda fue la diversión y la excitación de aquellos días en los que jugar era algo más que machacar el botón triángulo para cargarse a Ares con unas espadas de fuego.

4. ¿UN MAPA DE SABRE WULF?

Saber de la existencia de Microhobby fue una fuente de diversión semanal, pero cuando un verano acudí con los amigos al quiosco del pueblo donde pasábamos las vacaciones (en la sierra de Ávila) y vimos una portada con el Sabre Wulf pixelado… ¿Qué era eso? ¿Otra revista? ¡Pero si vienen mapas del Sabre Wulf! ¡Y del Underwurlde! ¿Qué es esto de los pokes? ¿Jugar con vidas infinitas? ¡No me jodas!. Así que a pelearse por los dos únicos ejemplares del quiosco. A partir de ese momento cada Micromanía era un pequeño tesoro que se encargaba de destripar las intimidades de esos juegos que te fascinaban semana a semana, pero esa primera imagen del mítico logotipo de la revista, de la portada de Ponce, quedaron en mi retina para los restos.

5. ¿CÓMO ES UN JUEGO EN 3D?

Misterioso concepto… Y por supuesto uno de los regalos de reyes que me pedí en el 84 fue el KNIGHT LORE. Porque el halo de misterio que envolvía el juego, del que no había visto ni una sola pantalla, sencillamente no se podía aguantar. Prometía poco menos que magia en la pantalla, y el original era ya de por sí precioso, con esa caja de cartón… Me regalaron otro juego que no recuerdo, y en fin, al día siguiente estaba en El Corte Inglés para cambiarlo por el que realmente quería. Allí estaba, como un artículo de lujo, en una vitrina de cristal. 3.100 pesetas, señores. Una pasta. Y desde luego visionar la primera pantalla del juego, con el personaje en el castillo y en la televisión grande del salón… ¡impresionante! No se parecía a nada que hubiera visto antes, me dio un calambre cerebral similar al que más tarde tuve al ver el DOOM, o el QUAKE con una tarjeta 3dfx en alta resolución, o al ver aquella presentación del Zelda 64 con esa preciosa música. El Knight Lore fue poesía informática.

6. ¡QUE LE COOOORTEN LA CABEZA!

Saltamos unos años y ¡hop! Llega a mis manos un original de un juego de lucha con bárbaros del que conocía sólo a la espectacular modelo de la portada. Al cargarlo, la delicia de los luchadores con sus gráficos estilo cómic de Conan el Bárbaro (mi personaje favorito en aquellos años, y ahora probablemente también). Gran cantidad de movimientos, calidad gráfica notable… ¿Pero qué es ese movimiento rotatorio tan molón que hace la máquina? Eh…eh,eh,eh, un momento… ¿Me… me acaba de cortar la cabeza? ¿ESO que rueda es mi CABEZA? ¿ESO que patea ese monstruo que me arrastra es MI CABEZA???? Los juegos dejaron de ser infantiles para mostrar la crudeza. Ese primer ¡tchak!, esa primera decapitación, amigos míos, eso me dolió. Es historia del videojuego.

7. RASTREANDO

Porque esa era una de las actividades favoritas del domingo, hay que reconocerlo: perderse entre puestos repletos de cintas en el rastro, conseguir juegos ingleses que aquí ni conocíamos… 250 pesetas, sistemas de carga cutres, destripados, pantallas de presentación que eran el propio menú del juego. Poco glamour pero ¡era muy divertido, reconozcámoslo! Cuando empezaron las acciones legales, comprar juegos era encontrarse con el tipo de rigor en una esquina, que te llevaba a no sé donde y te sacaba de “extranjis” una caja llena de cintas. ¡100 pesetas! Los piratas se habían apuntado a la reducción de precios de Erbe. Y uno de esos días aparece el Fernando Martín Basket Master. “¡Pero si no ha salido aún!” Y claro que no había salido: al llegar a casa y cargarlo con un amigo esperando lo peor (un timo, por ejemplo), aparece… una versión extraña, como sin acabar. ¡Pero jugable con otro amiguete! Desde luego fue uno de esos momentos en los que uno siente que está accediendo a algo realmente clandestino. Qué sinvergüenzas que éramos.

8. ¡PIRATA, QUE ERES UN PIRATA!

Y que te lo digan a la cara, así, crudamente. Esto no fue una anécdota con el ZX Spectrum aunque comenzó con él. Tras ver la Abadía del Crimen en el ordenador de Sinclair, me compré la versión PC que venía preparada para usar con el PC1512 de Amstrad. Un amigo insistió en que le dejara copiarlo así que fui a su casa y se hizo una copia de seguridad con un programa copión de la época. Jugamos un rato con su copia para probarla, y cuando llegamos a la escena de la misa le hablé de lo flipante que era el canto gregoriano (el Ave María de Schubert… en la Edad Media) digitalizado. Pero no sonó eso. Sonó una voz digitalizada que gritaba ¡Pirata, pirata, pirata! Y que iba progresivamente distorsionándose. Mi amigo no volvió a encender el ordenador en dos días. Salimos acojonados de su casa. Paco Menéndez no sólo era un genio: era un cachondo.

9. ZX SPECTRUM REBORN

Hacia 1989 mi uso del Spectrum era muy esporádico. Los nuevos sistemas avanzaban, y los 16 bits empezaban a ocupar más de mi tiempo. En ese periodo hasta 1994 o 1995 realmente había poca gente que pensara que iba a tener un resurgir tan brutal el culto a los viejos sistemas de videojuegos. La SNES estaba en su apogeo y se empezaban a vislumbrar consolas como la PSX. Pero entonces descubrí los emuladores, mediante un CD publicado en PCManía que los recopilaba, y no daba crédito a lo que veía. Ni más ni menos que el Z80 de Gerton Lunter convirtiendo mi PC en un ZX Spectrum tuneado capaz de cargar y guardar partidas instantáneamente. Investigué la construcción del cable que a través del puerto paralelo permitía cargar juegos en cinta directamente con el emulador. En fin, no sé explicarlo, pero cuando introduje el LOAD “” y conseguí cargar a la primera el BATMAN de Ritman fue un momento surrealista. Ahí estaba. Spectrum Resurrection.

Foto de Elena Cabrera compartida en Flickr. Menudo documento.

10. CLUB DE SPECTRUM

En esa misma época, y espoleado por el uso de los emuladores con los que estaba redescubriendo mi querido ordenador, se me ocurrió “fundar” un Club de Spectrum mediante un anuncio en HobbyConsolas. No os podéis imaginar la cantidad de gente que escribió. El momento de empezar a recibir decenas de cartas y paquetes en el espacio de unos pocos días fue sorprendente, algunos de ellos de chicos muy jóvenes que habían heredado el Spectrum de sus hermanos y se habían enamorado de él. Comenzó un verdadero tráfico de cintas de 60 minutos y pudimos intercambiar cientos de programas en su soporte cassette que nunca llegamos a tener en su día. ¡Una especie de recuperación de tiempo no disfrutado! Un auténtico regreso al pasado. El ZX Spectrum real y algún otro que compré por el camino echaban humo. Pero lo mejor fue las excelentes personas que conocí gracias a aquel Club, cuya amistad dura hasta hoy día. Luis, Ladis, Daniel… a todos gracias.

Seguro que tú, que sigues esta web, puedes contarnos tus, no digo 10, pero sí 5 momentos de esos de recordar siempre junto a tu Spectrum. Anímate. Espero que alguno de estos momentos te haya hecho recordar algo que creías olvidado.

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Firma: Jesús Martínez del Vas

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jmv

Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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12 comentarios

  1. Pues mi primer contacto con el ZX fue con la programación! Mi primo, en un chalet del Alberche me enseñó las instrucciones INPUT, FOR, PRINT AT, etc.

    Fue más tarde, cuando me regaló el Spectrum 48k, cuando empecé a comprar juegos.

    Y no olvidaré el programa de ajedrez EL TURCO, que costó una pasta (como 5000 ptas?), ya que mi padre y yo eramos muy ajedrecistas. ¡Podíamos jugar al ajedrez con la máquina!

    Ains…

  2. Claro que recuerdo algunos momentos especiales. Como el día que fui a comprar mi ZX81 de segunda mano. O el día que empecé a leer ávidamente el libro que acompañaba a la máquina para aprender a programar. O el que compré mi primera MH, el número 7, donde la portada era para el Saimazoom. O el día que devoré el libro de código máquina de Juan Sales Roig. O el día que… 😉

  3. Genial y encantador artículo, JMV!!Creo que has descrito muy bien las etapas que todos, con nuestros matices particulares,hemos pasado. Ya que pides 5 personales, te selecciono las mías. 1.-Las infinitas tardes con el primer Spectrum fuera del cole,donde lo descubrí, en casa de mi amigo JR, en el 85, que se lo habían mandado del extranjero 2.-Mi madre regateándole al del bazar del barrio las 500 pelas (valía 21500, coreano, del 86) que me faltaban, tras meses míos de ahorro, privaciones y súplicas, para que me vendiera mi 48Kbs.¡Lo consiguió!Gracias, mamá. 3.-Microhobby me publica un programita, 4.-En el 94, en la universidad, desempolvo mi adorado Spectrum y ¡hago los cálculos de de las prácticas de Física General con él! Salen perfectos y apruebo, 5.-Año 2009, mi hijo me ve hacerlo y me pide que le enseñe a jugar al Mad mix game. Siento orgullo y emoción a la vez.
    Jo, Jmv, has abierto la caja de los recuerdos. ¡Venga, animaros a dejar por aquí el vuestro!

  4. Y por cierto, ya que has sacado el tema, yo tuve la Abadia del Crimen para PC. Me alucinó el programa, pensé que aquello lo tenía que enseñar, pero no fiándome de lo que le pudiera pasar a mi delicado disco, lo copié en otro igual de 5 1/4 y parecía funcionar, llevándolo a clase de informática de 8º de EGB. Le pido al profesor que me deje ponerlo, que oiremos al ordenador hablar. Al llegar a la iglesia digo, "escuchad ahora, el ordenador canta un Ave María", con lo que se juntan 20 personas entorno a un Olivetti. Y aquello que grita "Pirata, pirataaa".Quise que me tragara la tierra…

  5. 1.El primer juego que conseguí cargar: EL JETPAC. Mi história de amor con el Spectrum acababa de empezar.
    2. La creación de mi primer juego conversacional, sobre Judge Dredd en la tierra maldita.
    3. Barón Rojo, el primer juego que tecleé de la revista microhobby 10.
    4. El desastroso regalo de reyes que fué el One on One que costo 3.100 pts. Vaya truño. Pero al ser chavales nos adaptabamos a todo.
    5. El estado catatonico en que me quedé que aún dura, al poner por primera vez el Knight Lore.

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