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Moon Cresta (1985) Incentive.

Moon Cresta es un juego que tiene no sólo la capacidad de permitirme rememorar las tardes de juego con mi Spectrum, sino que me hace recordar que, como se titula cierto libro editado no hace demasiado, “yo fui a EGB”. Y es que se trata de un juego que además evoca en mi mente el impás entre las clases de la mañana y las de la tarde. Las comidas a toda prisa para estar, lo antes posible con los amigos, delante de aquella maravillosa máquina antes de reanudar la jornada escolar. Nuestro colegio estaba situado justo delante de la plaza de toros y a unos metros se encontraba el bar “Sol y sombra”. Situado en una esquina, tenía entrada por dos calles, la del colegio y la de mi casa. Y justo en el rincón que formaba esa esquina, el dueño del bar tuvo la inspiración de situar la primera máquina arcade que recuerdo. Efectivamente, se trataba de Moon Cresta. Y allí estabamos nosotros cada mediodía, observando sin perder detalle a la gente que echaba sus monedas de 5 duros. Deseando ver si el envidiado de turno conseguiría ensamblar su nave.

Pero además Moon Cresta ocupa un lugar especial en mi librería de programas porque por esa época mi compañero de clase Javi viajó a Londres y me trajo un ejemplar original del juego. Estamos hablando de la época anterior a los originales a 875 pesetas, así que podéis imaginar lo que supuso para mi tener en mis manos un ejemplar original e importado de la meca del Spectrum. Obviamente en la actualidad sigo guardando ese casete como oro en paño.

El origen del juego se encuentra en una máquina arcade de 1980 creada por Nichibutsu. Se trata por tanto de un juego con una imagen propia de los primeros tiempos, aunque no fuese portada al Spectrum hasta 1985 por Incentive de la mano de Timothy Walter y Philip Taglione, los cuales no se prodigaron en exceso en la producción de juegos para el Spectrum. La portada y la pantalla de carga son obra de Pete Carter. La producción corrió a cargo de Ian Andrew. En España fue distribuido por System 4.

Pantalla de carga del juego.

Al tratarse de un juego de principios de los 80 la mecánica no es muy elaborada. Se trata de un shooter muy del estilo del Galaxian de Namco. Nuestro objetivo, como no podía ser de otra manera, consiste en acabar con todos los enemigos que aparecen en pantalla para avanzar al siguiente reto en el que, como podéis imaginar, debemos volver a limpiar la pantalla. Y tampoco es que haya una gran variedad de naves. Además también cuenta con la característica, propia de los primeros juegos, de no existir un objetivo final más allá de sumar el máximo número de puntos para conseguir inscribir nuestro nombre en la lista de high scores, a ser posible en lo más alto de la misma.

Así pues nuestra aventura espacial empieza enfrentándonos a algo parecido a unos ojos, podriamos denominarlos ojos cósmicos (Cold Eye los bautizaron los autores), los cuales deberemos abatir en dos disparos, pues al primer impacto sólo eliminamos la mitad de la nave enemiga y es después del segundo disparo en el blanco cuando desaparecen. Los hay de dos colores, en la primera ronda son azules y en la segunda amarillos. Su somportamiento siempre es igual de predecible, van haciendo barridos laterales a la vez que descienden buscando impactar contra nuestra nave.

Los “ojos cósmicos” son el primer rival a batir.
Los “ojos cósmicos” son el primer rival a batir.

A continuación debemos enfrentarnos a una especie de insectos espaciales (Supper Fly) en dos nuevas rondas en las que nuestros enemigos vuelven a cambier de color. En el primer enfrentamientos son de color magenta y en el segundo envite son de color rojo.

Las picaduras espaciales son algo a evitar.
Las picaduras espaciales son algo a evitar.

Una vez superadas las cuatro primeras rondas, si lo hemos logrado con la nave inicial se produce lo que para mi era y sigue siendo el momento mágico del juego. Tenemos la oportunidad de ensamblar la primera nave (módulo I) con la segunda (módulo II). Lo cual nos dota de mayor potencia de fuego y de una nave mucho más atractiva, además de permitir sentirnos como unos ases del pilotaje espacial.

La maniobra de ensamblaje se debe realizar en un tiempo limitado.
La maniobra de ensamblaje se debe realizar en un tiempo limitado.

Se trata de realizar una maniobra de aproximación desde la parte superior de la pantalla con el módulo I y situarlo sobre el módulo II pero si no conseguimos un ensamblaje perfecto las dos naves estallarán con lo que deberemos afrontar la siguiente parte de la misión únicamente con el módulo I pues el módulo II ya no será recuperable. Por el contrario, si conseguimos culminar con éxito la operación nos encontraremos en mejores condiciones para afrontar las siguientes misiones. Ojo, se necesita algo de práctica para superar este reto.

Nuestra habilidad en el pilotaje nos reportará bonus y una nave más potente.
Nuestra habilidad en el pilotaje nos reportará bonus y una nave más potente.

Una vez realizada la operación nos enfrentaremos a una variedad de aves endémicas de nuestra galaxia (Four-D). Se trata de dos nuevas rondas en las que lucharemos contra estos pajarracos espaciales. Los hay en verde y en magenta. Este enemigo tiene la habilidad de activar la invisibilidad y de desaparecer de nuestra vista y emerger en otro punto de la pantalla, lo cual dificulta la caza.

Cuidado! El grajo vuela bajo!!!

Nuestro viaje por el espacio continua después evitando una lluvia de meteoritos (Meteo), es muy complicado mantener la nave en el centro de la pantalla sin recibir ningún impacto, así pues debemos valorar si no será más conveniente situarse en un lateral, aunque si nos situamos demasiado cerca de las esquinas de la pantalla después es más difícil realizar la siguiente misión que consiste en un nuevo ensamblaje…

Pese a no tratarse de una lluvia de meteoritos muy intensa, el hecho de que vayan 		  directos a nuestra posición complica bastante la situación.
Pese a no tratarse de una lluvia de meteoritos muy intensa, el hecho de que vayan directos a nuestra posición complica bastante la situación.

Si conseguimos superar la tormenta espacial sin sufrir daños en nuestra nave afrontaremos una nueva operació de ensamblaje en la que trataremos de unir los módulos I y II con el módulo III. Aquí si que ya obtendremos una nave que riete tu de los destructores imperiales…

Ahora ya estamos armados hasta los dientes para continuar la misión.
Ahora ya estamos armados hasta los dientes para continuar la misión.

Una vez completado el segundo ensamblaje nos disponemos a afrontar la última parte de la misión. Nos encontraremos con unos corazones (Atomic Pile) que se mueven a gran velocidad y que al llegar a la mitad de la pantalla despliegan en su parte inferior una cabeza de misil que busca impactar con nuestra nave.

Debemos esquivar los misiles y dispararles al corazón.
Debemos esquivar los misiles y dispararles al corazón.

Superada la oleada de misiles aparecerá en pantalla el mensaje “far out” y nuestra nave emprenderá un vuelo hacia la parte superior de la misma.

Hemos superado la misión! O eso pensábamos...
Hemos superado la misión! O eso pensábamos…

Llegados a este punto el juego entra en bucle, y volvemos a encontrarnos con los ojos cósmicos. Se trata de volver a enfrentarse a todos los enemigos anteriormente descritos. Eso sí aumenta el nivel de dificultad (cuidado que ahora los enemigos pueden aparecer por la espalda) y volvemos a empezar únicamente con el módulo I.

En cuanto a los aspectos técnicos. Para mi la gran virtud del juego reside en la fidelidad con la que los autores reproducen la experiencia de la máquina recreativa. Si bien es cierto que este hecho se ve facilitado por tratarse de una de las primeras arcades. Aun así considero que el objetivo está más que cumplido pues Incentive consigue llevar a las máquinas domésticas la recreativa tal como era. Por contra, le penalizó el hecho de realizar la adaptación cinco años después de su aparición.

En el aspecto gráfico no hay grandes alardes pero las naves y los enemigos reproducen fielmente los originales de manera colorista.

El movimiento de los enemigos por la pantalla, así como el desplazamiento lateral de nuestra nave son suaves y a una velocidad más que aceptable. Las fases de ensamblaje de las naves también tienen un movimiento adecuado. Además las teclas nos permiten un control de los movimientos bastante ajustados con lo que la sensación de poder dirigir los módulos está muy bien lograda. El acierto a la hora de establecer los controles de la nave combinado con un nivel de dificultad adecuado (al menos en los niveles inciales) permite dotar al juego de un nivel de jugabilidad muy bueno. Si bien es cierto que los movimientos de las naves enemigas son mecánicos y repetitivos haciéndolas previsibles y facilitando nuestra tarea, lo cual es de gran ayuda especialmente cuando estamos a los mandos del primer módulo que no tiene una cadencia de disparo demasiado rápida. El efecto de movimiento que dan las estrellas cambiando de color al fondo a la vez que descienden por la pantalla también me parece muy logrado.

El apartado del sonido se completa con una melodía que acompaña los movimientos de nuestra nave al aparecer en pantalla y otra para celebrar el éxito en las operaciones de ensamblaje de los módulos. Además tenemos efectos de sonido para los disparos y las colosiones durante el juego. Un aspecto bastante discreto pero previsible para la época y los recursos de la máquina.

En cuanto a las publicaciones en revistas británicas. Crash (nº14 de marzo de 1985) le otorgó una nota global de un 90% destacando el apartado gráfico (91%) y la jugabilidad (92%) señalando en su amplia review la fidelidad del port, lo cual le valió el calificativo de “crash smash”. Por el contrario Sinclair User (nº 38 de mayo de 1985) no fue tan benévola y en una mini review le otorgó 3 estrellas, calificándolo como una “versión pasable de Moon Cresta” y poniendo el acento en el hecho de tratarse de un juego desfasado. En cuanto a Your Spectrum (nº 14 mayo del 1985) lo valoró con un 2,5/5 remarcando el buen trabajo, aunque algo tardío, de Incentive al trasladarlo desde la recreativa. En las revistas inglesas se hace referencia a un concurso organizado por Incentive para premiar al primer jugador que superase los 30.000 puntos, al parecer llegaron a participar más de 4.000 personas, entre las cuales se sorteó un ejemplar de la coin-op original, resultando agraciado un chaval de Newcastle.

En nuestro país Microhobby (nº 36 del 9 al 15 de julio de 1985) le otorgó una media de 3 estrellas considerándolo “un buen programa de arcade pero algo anticuado […] un juego típico del género pero no por ello deja de ser entretenido.”

Para finalizar esta review tomaré prestada otra frase aparecida en el ejemplar de Microhobby anteriormente mencionado. Me ha resultado tremendamente llamativo y agradable poder finalizar, 33 años después, de la misma manera que en su dia lo hizo el autor de la review en la revista. Moon Cresta es un juego “Recomendado para usuarios nostálgicos”.

Firma: Jepifidel

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El Mundo del Spectrum

El Mundo del Spectrum es un medio digital dedicado al Sinclair ZX Spectrum, a los 80 y al Retro en general. Nació como homenaje a Microhobby en 1996 en formato revista mensual evolucionando hasta esta cuarta época. Como medio audiovisual se publica regularmente el Podcast llamado El Mundo del Spectrum Podcast y material en vídeo en el canal de Youtube. Publicados dos libros de gran éxito editorial. Si te gusta el Retro y el Spectrum en particular, esta es tu web. Bienvenido/a.

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11 comentarios

  1. Es verdad, es un juego con un planteo que puede resultar pasado de moda para su tiempo, a mi me brindo horas y horas de diversion, y al volver a cargarlo hoy, su musiquilla y tal me trajeron lindos recuerdos que reafirman eso de "RECOMENDADO PARA USUARIOS NOSTALGICOS". 🙂

  2. Yo tengo una anécdota con este juego. Estaba en el bar enfrente de donde trabajaba mi padre, y mientras él y sus amigos se tomaban sus Whiskys , yo creía que se podía jugar sin echar monedas , y claro , siempre ensamblaba perfectamente ….
    ¡¡ bendita inocencia ochentera ¡¡

  3. Por cierto jepifidel… gracias por escribir artículos de juegos spectrumeros recordando aquella magia de los juegos arcade en los bares…
    …y yo también creía que manejaba la nave sin echar monedas, pero también eche unas cuantas. 🙂

  4. Sería en el 82 o el 83, donde yo me dejaba bastantes monedas de 5 duros en el bar que ahora se llama Plan B, en la calle Rafaela Ybarra 14 del barrio de Deusto de la capital Vizcaina. Allí tenían 2 máquinas arcade, el Moon Cresta y el Scramble. A las dos gaste demasiadas monedas de mi paga, ya que era, y lo sigo siendo, un manco de primera, pero aunque me gustaban las dos, mi preferida era la Moon Cresta, y es que los "ruiditos" de esta última aun los tengo grabados a fuego en mi mente aunque ya han pasado más de 35 años.

  5. Tenía la originalidad de poder usar 3 naves diferentes. Una profundidad poco vista en la época. Y la variedad de enemigos lo hacía menos repetitivo. Estabas deseando tener la nave 2 porque las otras eran la muerte. Yo también ensamblaba perfecto sin monedas y cuando por fin pude jugar me di cuenta de lo difícil que era.

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