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Nodes of Yesod (1985) Odin Computer Graphics

El astronauta más entrañable de la historia del videojuego.

La compañía Odin sufrió varias transformaciones a lo largo de su historia llamándose primero Thor hasta que (tras una etapa de juegos muy malos pero de aceptable funcionamiento comercial) pasó a ser Odin y luego ocasionalmente retomar el nombre de la antigua compañía, supongo que por temas legales. La etapa gloriosa de Odin comienza con la llegada de Paul McKenna a la dirección, ser odioso y egocéntrico, y del programador estrella Steve Wetherill. Como sabéis la mayoría, Paul se dirigió a Martijn (gestor de WOS) en términos muy agresivos exigiendo la retirada de WOS de todo el material que le pertenecía, algo respetable pero con un tono muy desagradable muy distinto a la aséptica y concisa carta de Capcom, por ejemplo. Es muy común que determinados editores esgriman orgullosos el hecho de ser quienes ponían el dinero para inmediatamente posicionarse en una situación de superioridad sobre empleados, creativos y gente como Martijn que obviamente no ha hecho nada movido por el afán de lucro (y que ha hecho más por el Spectrum que el señor McKenna, por cierto). En el trasfondo de la negativa a la distribución gratuita de antiguos juegos está el hecho de que esos editores aspiran a seguir exprimiendo el trabajo técnico de otros en plataformas como móviles, y es curioso que aún no hayamos visto ningún lanzamiento de Odin en un teléfono ni consola alguna, algo que tened por seguro que no ocurrirá jamás. Al menos Rare intentó resucitar sin éxito a Sabreman.

Curioso es también que Paul MacKenna concentre toda la esencia de Odín en su persona (aunque haga una breve y generosa mención de Steve, olvidándose de paso de los grafistas y el resto del equipo) aludiendo a que fue el quien financió la empresa, quien la liquidó evitando «pérdidas a terceros» (quizá tambien beneficios), etc etc. Es de suponer que también ganó dinero con ello, y la mayor parte tal vez, porque de sus palabras se deduce claramente que no pagó royalties a sus empleados sino que eran asalariados. Según las declaraciones de sus propios programadores, se aprovechó de su inexperiencia en temas comerciales, y la razón de ser de la empresa no era otra que “hacer rico a Paul”. Por otro lado, su hipocresía es notable cuando habla de copyrights en cuanto a que si una cosa hizo con Odín fue procurar que su imagen de marca se confundiera literalmente con Ultimate. El logotipo cuenta con la misma metalizada imagen y su misma gama cromática, calca el nombre (Odin Computer Graphics, bastante similar a Ashby Computer Graphics) y copia descaradamente sus campañas de promoción. El arte gráfico de las carátulas (que me encantan) es notablemente parecido al del Ultimate, y los contenidos de los juegos (que también me encantan) es complicado desvincularlos de la mítica compañía británica: Nodes of Yesod provoca un deja vu al pensar en Underwurlde, Robin of the Wood se mimetiza con Sabre Wulf, y los gráficos de Heartland cuentan con un sello Ultimate innegable. Arc of Yesod “expande” a su primera parte sin pretender innovar lo más mínimo, y el ICUPS se limita, esta vez sí, a plagiar descaradamente el Spy Hunter (US Gold).

Centrándonos en Nodes of Yesod, no podemos más que asegurar que es un excelente programa y con personalidad propia, por mucho que recuerde a Underwurlde (al cual, bajo mi punto de vista, supera): Charlie Fotheringham-Grunes, el astronauta es un personaje para el recuerdo con una animación ultrasuave y que va a acompañado de su inseparable “topo” al que recogerá en la superficie lunar. Bajo sus cráteres encontraremos un inmenso mapeado plagado de cavernas y plataformas, con variadas decoraciones (desde piedra lunar a cristales de colores) y enemigos abundantes: los “gomosos” (indestructibles y que nos harán rebotar sin control), enemigos “destructibles” al tocarlos (y que nos restarán energía) y los temibles astronautas muertos.

El objetivo será recoger una serie de objetos o cristales de formas determinadas, pero no valdrá cualquiera, deberán ser unos muy concretos. Una vez recogidos los 8 objetos en cuestión tendremos que encontrar una habitación secreta con un monolito lunar. Casi os diré que desistáis de conseguir completar el juego, ya que es virtualmente imposible: disfrutad del paisaje, de los saltos de Charlie, y a ver cuánto podéis durar. En el momento en que hayáis recopilado con esfuerzo y emoción varias piezas “de las buenas”, ya aparecerá un astronauta muerto que hará lo que estáis pensando: robarnos los objetos y devolverlos a su lugar de origen.

Una actividad divertida, aparte de rodar sobre las plataformas, será la de buscar habitaciones ocultas con nuestro “topo lunar”, que devorará muros para abrirnos camino en una simpática animación. El aspecto sonoro es notable y se redondea con una fantástica música de fondo en la versión de 128k. El original británico (nunca vi el juego tal y como se editó en España, en caso de existir) es muy bonito, en caja de cartón, muy a lo… emmm ¡Ultimate! Qué curioso.

En suma, un fantástico juego cuyo apartado visual se lo debemos a Stuart Fotheringham (¡el apellido de Charlie!), con magia propia sin necesidad de parecerse a nadie, al igual por cierto que el Robin of the Woods o el Heartland, todos ellos mucho más grandes que el ego de Paul McKenna.

Valoración: 88%

Más información:WOS
Firma: Jesús Martínez del Vas

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jmv

Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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7 comentarios

  1. A pesar de estar de acuerdo con que estos juegos deberían ser de libre distribución hay que respetar a quienes no quieran hacerlo así, no veo bien que se les insulte, en serio, aún pensando lo mismo que dice na_th_an es preferible omitir esas referencias y dejarlo en un «pobre hombre no sabe lo que hace».
    Este juego era un pedazo de juego y jugué con él bastante.
    Saludos

  2. Como siempre muy buen articulo, JMV. Ya que hablamos de tipos con escafandra, ¿me permites sugerirte uno sobre el gran Exolon y su creador Raffaele Cecco?. Es un excelente juego que creo que merece la pena una revisión

  3. Lo que tendrían que haber hecho en su época para bajarle los humos al colega es denunciarlos por plagio BLATANTE. A pesar de que los gráficos están muy currados, de que tienen su toque personal, y de que ostentan un acabado más limpio que los de Ultimate (no nos engañemos, programativamente los Stamper no eran ninguna joya), las similitudes van mucho más allá de un «parecido razonable».

    Aparte, el margen temporal es demasiado justo como para no perjudicar a Ultimate, y para acabar, lo peor es que TODA LA PRODUCCIÓN de una compañía se base *al 100%* en juegos tan descaradamente basados en los de otra.

  4. Desconocía por completo que tras Odin se encontrara un dirigente tan egocéntrico y desagradable. Aunque, sinceramente, si los derechos de autoría siguen en su propiedad, están en su legítimo derecho de hacer con ellos (los juegos) lo que les venga en gana. Nos guste o no. Y es que así son la inmensa mayoría de empresas, siempre intentando ganar y ganar, y ganar…

    Saludos.

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