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Segundo análisis del ZX Spectrum Vega

Hace unas semanas, y gentileza de un twitero que me lo ha prestado, llegó a mis manos el polémico Spectrum Vega en su edición limitada de 1000 unidades (que no se diferencia en nada de la segunda edición salvo en una pegatinita en el lateral de la caja. Matiz para coleccionistas). Ya nuestro compañero Juanfra ha diseccionado el aparato en un magnífico y precioso artículo que además profundiza en la razón de ser del aparato, por lo que prescindiré de asuntos que él ha expuesto maravillosamente para entrar en el meollo del asunto.

En primer lugar quisiera centrarme exclusivamente en el aparato. Porque a nadie se nos escapa su desorbitado precio. Así que quiero prescindir de momento de ese espinoso asunto para al menos saber si aporta algo el tener el Vega en casa. ¿Es un producto apetecible para el aficionado al retro ¿ Tiene un valor en sí mismo?

El Vega es un producto que nace con la vitola de “oficial”, y lo que esto quiere decir es que el tito Sinclair ha bendecido el producto. Probablemente se la traerá al pairo el resultado final mientras le lleguen a la cuenta algunos miles de libras, pero eso le da un aura al producto que sin duda no tendría de ser un aparato “genérico”. Desde el proyecto Vega han sido al menos escrupulosos en “legalizar” la situación de esta reedición del Spectrum, tanto en la parte hardware como en la software. Todo ello llevará aparejados unos royalties a todas las partes intervinientes que tendrán su repercusión en el coste final.

El embalaje del Vega pretende homenajear en su diseño a la caja del famoso “gomas” y exteriormente lo consigue con gracia. La parte trasera de la caja incluso imita ese esquema de conexión del aparato que aparecía en el original, e incluso el manual desprende en su sencillez cierto aroma ochentero (aunque en este caso pecando de simplicidad máxima y cierta apatía en su concepción). Lo primero que llama la atención al abrir la caja es el pequeño tamaño del Vega. Es mono, de las dimensiones de una consola portátil y mantiene las proporciones y diseño de la carcasa del Spectrum “gomas” pero escaladas hasta lograr esta curiosa miniatura. La cruceta es de un diseño similar a la de los mandos de Playstation (más específicamente de la 1) o de la PSP. Visualmente parecen cuatro botones pero es una única pieza que posibilita hacer diagonales con una aceptable efectividad. No resulta tan incómoda como la primera versión de la PSP ni tan afortunada como la del primer mando de Playstation. Cogeos una PSP 3000, añadidle algo de dureza adicional y tendréis una impresión muy cercana a lo que es el Vega. No es mala, responde bien. Los botones principales (cuatro) intentan imitar a los originales del gomas pero no tienen ni su tacto ni su dimensión. El mando tiene además un botón de reset de función obvia y dispone de cuatro botones de mínimo tamaño que permiten acceder a diversas opciones in game como salvar, teclado virtual, etc).

Llama la atención junto con el pequeño tamaño del Vega su extrema ligereza… en contraste con el pesado fardo de cables que lo acompaña, y que nacen de la parte superior del mando. Pesado fardo porque tiene cuatro cables: dos de audio (estéreo, se agradece aunque no aporte gran cosa), video compuesto y alimentación vía USB o con adaptador de corriente. Tienen suficiente longitud para que nos situemos a una buena distancia de la televisión, y es un ingenioso detalle el recurrir a los cada vez más habituales puertos USB de las televisiones modernas, todo ello para evitar costes y añadir al mando una pesada batería. El video compuesto nace de la reflexión de lo innecesario de una salida de calidad HDMI dada la resolución del Spectrum, y supongo ahorrar así en costes. El asunto del HDMI, aunque estemos en pleno siglo XXI, puede entenderse desde la óptica de ofrecer una salida versátil para que pueda usarse en el mayor número de televisores existentes en nuestros domicilios, pero ¿no se podría haber planteado un euroconector evitado así tres farragosos cables? ¿Y por qué no dejar en todo caso la salida HDMI para que pudiera ser utilizada por el usuario aunque no se incluyera el cable? Esto me lleva por cierto a la calidad de imagen: probada en dos televisores marca Samsung de 27 y 46”, y en un LG de 50, el resultado en mi caso es desolador. La definición es lamentable habida cuenta de la resolución de las pantallas, y esto incluye interferencias en forma de alguna banda horizontal fija (propia del video compuesto) y falta de contraste con el negro (que adquiere un tono más bien gris oscuro). ¿Es esto suficiente para disfrutar del Spectrum? Sí, pero es propio de un aparato de hace diez o quince años. Luego hablaremos del concepto “ahorro de coste”.

Respecto a la alimentación por USB, a mí un mando de PS3 o PS4 no me parece pesado, y tiene su batería. No hubiese existido ningún problema en implementarla, y por tanto la solución de alimentar por USB me parece correcta pero pobre. Lo que ahora son cuatro cables, cuyo peso se nota bastante en forma de “arrastre” hacia abajo desequilibrando en tus manos el ligero Vega, podría haberse convertido en sólo uno.

Al acceder al Vega no queda ni rastro de lo que veíamos al encender cualquier Spectrum, sustituyendo el icónico mensaje del copyright por una presentación más convencional acompañada del logo del Vega y una machacona música propia de aquellos juegos pirateados de Commodore 64 que disponían de una pesada intro con florituras. El menú nos ofrece o bien acceder a los 1000 juegos precargados o a una tarjeta micro SD donde podemos incluir nuestros .z80 o .tap. El Vega selecciona automáticamente el modelo de Spectrum basándose en criterios poco “tecnológicos” como la dimensión del archivo. En todo caso no he visto casos de mal funcionamiento del arranque del archivo. Por cierto, es forzoso organizar en subdirectorios las roms si no queremos que Vega se vuelva loco leyendo 10.000 juegos de un tirón. La forma de navegar entre cientos de juegos tampoco es la más rápida y nos tocará desesperarnos con algún interminable scroll, pero ya ha quedado claro que los desarrolladores de Vega han tenido seguramente momentos mejores.

Los 1000 juegos precargados son, por decirlo finamente, 95% moralla infame. Lo único aprovechable son algunos juegos de Dinamic, una selección de juegos de Topo, los juegos de Ultimate (indudable reclamo) y algún programa suelto de calidad como Jack The Nipper o Maziacs y juegos homebrew conocidos por todos (incluyendo ejemplos “mojonos”). No busquéis clásicos, ni éxitos de la época, ni juegos de Ocean o Imagine o Hewson o cualquier otra compañía puntera de la época. No están. Estos 1000 juegos precargados llevan configurados los controles para que la experiencia sea “cargar y jugar”, pero en el caso de los juegos cargados por SD veremos que sólo podremos usar aquellos que permitan seleccionar Kempston. Esta selección de opción sólo podremos hacerla mediante la activación del teclado virtual, del que luego trataremos. Dentro de esos 1000 juegos precargados hay gran cantidad de aventuras conversacionales en una selección aparte, algo que sorprende porque pese a que el Vega está preparado gracias al teclado virtual para jugarlas, a todas luces no es un aparato pensado para este tipo de género. No existe en el Vega una sola aventura decente en su selección, totalmente prescindible.

Tenemos en el Vega, como hemos dicho, cuatro pequeños botones bajo los principales, uno de los cuales está marcado con una M. A pesar de ser idéntico al resto, es este botón el que permite acceder a un importante menú en el cual salvar partidas, cargarlas o acceder al teclado virtual. Estas subopciones se activan con el resto de pequeños botones. Resulta un tanto sorprendente que se haya pensado todo esto de forma tan poco intuitiva, accediendo por botones idénticos a otros al menú principal sin ninguna jerarquía de uso, pero así ha sido concebido. El teclado virtual, esencial para acceder opciones diversas en juegos no configurados por el fabricante, resulta cuanto menos farragoso y un juego de habilidad en sí mismo. Al no pausarse la acción, tendremos en ocasiones que desactivarlo a toda prisa si no queremos morir al comenzar la partida. Un pequeño despropósito.

Lo más cuestionable de todo esto es algo que no tiene perdón: la inexistencia de una utilidad de mapeo de controles, algo que cualquier desarrollador conocedor del Spectrum y usuario de emuladores habría identificado como esencial. Tan sólo hay un correo enviado hace días a los propietarios de Vega en el que se promete que en unas semanas habrá noticias, aunque el hecho de llamarla “webtool” hace temer lo peor, algún sistema de configuración juego por juego que habrá que realizar en el PC y luego cargar vía SD en el Vega, de forma que sean los usuarios quienes resuelvan a los señores de Sinclair el problema. En los foros existen quejas numerosísimas y reiteradas no tanto de fallos como de absoluta falta de respuestas por parte del fabricante ante diversas cuestiones. Nadie contesta a los usuarios en dicho foro, y eso que es oficial. Es algo que yo al menos nunca he visto, y que da una medida muy inquietante de la falta de asistencia técnica que reciben los compradores. Daos un paseo vosotros mismos por los diferentes hilos para comprobarlo.
Pese a todos estos errores, fallos y despropósitos, sin embargo podríamos concluir con una frase célebre: “Y sin embargo, se mueve”. El Vega es una buena idea. No pretendía reeditar el Spectrum, no quería ser un clon moderno. Quería llevar a un terreno sencillo el Spectrum, el terreno del arcade, del control, convertirlo en un sencillo mando muy usable, aun a costa de que determinados juegos no puedan usarse. Otros muchísimos sí lo son. Y ofrece diversión y sencillez. Funciona, cumple su cometido. Desespera la torpeza con la que ha sido resuelta esta buena idea, pero es un aparatito deseable en sí mismo que no estorba, que introduce una nueva dimensión al Spectrum y que tiene cierta gracia. Apetece tenerlo.

Apetece a 40 euros. A 50. A 160 es inaceptable. Si se ofreciera a cuatro veces menos su precio, no quiero pensar en cuántos padres lo cogerían sin pensar de, pongamos, la estantería de un Imaginarium. Podría haber sido un pelotazo dirigido al gran público. A este precio queda relegado al terreno del aficionado coleccionista o lo que es peor, del especulador. No es cuestión de censurar a quien lo compre: me parece respetable, genial, perfecto. Es un cachivache que cumple su función, es un Spectrum-Pad que dará diversión a padres e hijos. Pero irrita comprobar ese espíritu de reducción de costes destinado a no repercutirlo al usuario sino a obtener aún más beneficios partiendo además de un precio abusivo. El Vega es un capricho, conceptualmente curioso y torpemente llevado a témino, pero que por los avatares del destino sale airoso en su uso. Por el momento hay que decir lo siguiente, y es que Vega se está vendiendo bien, aunque sea por su tirón nostálgico. Da igual: la gente paga lo que piden por él, luego está funcionando a nivel de mercado. Y lo cierto es que una vez recuperados del cargo en la tarjeta de crédito, cuando uno se concentra en el Vega en sí, más de una vez asoma la sonrisa. Aunque como mis hijos me dicen: “Jó, papá, eso es una Play de mayores. Ponme en Rayman Legend”. Bueno, hay cosas inevitables.

Firma: Jesús Martínez del Vas

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El Mundo del Spectrum

El Mundo del Spectrum es un medio digital dedicado al Sinclair ZX Spectrum, a los 80 y al Retro en general. Nació como homenaje a Microhobby en 1996 en formato revista mensual evolucionando hasta esta cuarta época. Como medio audiovisual se publica regularmente el Podcast llamado El Mundo del Spectrum Podcast y material en vídeo en el canal de Youtube. Publicados dos libros de gran éxito editorial. Si te gusta el Retro y el Spectrum en particular, esta es tu web. Bienvenido/a.

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20 comentarios

  1. Yo lo tengo y coincido en parte con la valoración. Yo no lo veo caro, está bien de precio. En realidad es un producto destinado a mayores que crecieron en los años 80. Pero gracias a Vega, mi hijo de 4 años prefiere jugar al HATE de Vortex que cualquier juego de la XBOX360. Simplemente, por ver a un niño tan pequeño preferir un juego de 8 bits ya merece la pena el gasto.
    El listado de juegos si que es horrible.

  2. Gracias por las review tanto a Jesus como a Juanfra.
    Yo tengo una duda respecto al tema de la carga de juegos desde la SD que parece ser que será la opción más usada dada la falta de calidad en la gran mayoría de juegos precargados.
    Veo que es necesario realizar un mapeo. Algo similar a lo que hay que realizar en el emulador de spectrum para la nintendo DS.
    Mi duda es de si ese mapeo se puede conservar de alguna forma por ejemplo junto al momento de salvar una partida que es una funcionalidad que sí está soportada.
    De todas formas, según lo que comentabais y aunque no sea lo más ortodoxo esa posibilidad de configurar en PC los controles y después cargados con la SD resolvería el problema al menos.
    Por otro lado me ha decepcionado leer lo engorroso de los cables sobre todo a la hora de usar la consola algo que ya me imaginaba al ver las especificaciones. Opino que ya que lo cobran podían haber gastado un poco más en dar al mando una ergonomía y manejo mejores.
    Un saludo.

  3. @Emale
    Aún no hay posibilidad de mapear los controles, sólo reconoce joystick kempstom, así que has de usar el teclado en pantalla para seleccionar en el juego la opción de kempstom. Si no tiene… no puedes jugar (al menos yo no he sido capaz). Se supone que están trabajando en esto para permitir el remapeo de controles con una herramienta web (imagino que creará un fichero que al cargar el juego el zx vega leerá)… esta opción sin ser la óptima por lo menos ayudará a jugar a juegos que, hoy por hoy, no pueden jugarse…

  4. Interesante crítica. Debo decir que mis expectativas cayeron bastante al ver el menu principal: sin contar lo de la fuente que tal vez por espacio se decidió no usar la original, la presentación es totalmente olvidable, y me dio la sensación que o bien el producto fue sacado por la ventana o bien no hubo suficiente afán y mimo de crear algo único.

    Me gustaría se comentara sobre la calidad de la emulación, sobre todo en juegos que realizaban efectos y que son suceptibles al reloj.

  5. Gracias Jesus.

    Bueno, al menos eso! Lo último que faltaba era que los juegos corrieran igual que con cualquier emulador del montón. Dicho sea de paso, usan código propietario o licenciaron algún emulador conocido?

    Estuve buscando en la lista interna algún título que me acordara tuviera efectos en el borde, como Aquaplane, pero no encontré ninguno, lo cual es previsible, ya que son 1.000 nada más.

  6. Hola, amigos. Ha pasado más de un año desde los últimos comentarios y he podido comprobar que la bajada de precios es ya un hecho. Hace unos días se podía conseguir en Amazon por 91 euros, algo es algo, aunque con las navidades en puertas ha subido a 95.

  7. Buenas!

    Compré mi Spectrum Vega hace poco menos de un mes y coincido con todo lo expuesto en la crítica. A mi me costó 88 euros que si bien es un precio aceptable es algo exagerado en el aspecto de que te dan un mando muy sencillo y bastante cableado (no tiene más).

    Resaltar el tema de que la mayoría de juegos son pura morralla (se podrían haber currado algo más el catálogo) y un aspecto muy importante, hay juegos que si bien están bien emulados hay opciones que no están reflejadas en el mando (el saltar en Jack The Nipper o coger objetos en Spirits, por ejemplo). Este fallo como se podría solucionar? Alguien sabe una página donde se puedan bajar juegos? He visto otra versión del Vega más moderna, alguien sabe si va a salir?

    Muchas gracias!

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