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Tapper (1985) U.S. Gold

Hay que reconocer que US Gold, pese a su reconocible y potente imagen de marca, no fue en líneas generales una garantía plena de calidad en sus juegos durante los años 80. A producciones muy competentes como Beach Head o Ghouls´n Ghosts se contraponían truños infumables como Kung-Fu Master, El Zorro o World Cup Carnival, uno de los juegos de fútbol más infumables de la historia del software (y una operación de reciclaje bochornosa de un viejo juego aprovechando nuevas licencias).

Sin embargo pocos conocen que US Gold fue ante todo distribuidora y editora de juegos que en realidad ejecutaron otros grupos de programación o incluso prestigiosas compañías que para lograr una mayor difusión optaron por sacar el juego con el popular logo dorado. ¿Qué diríais si os comento que Gauntlet fue en realidad realizado por Gremlin Graphics y los autores del Monty Mole? O que juegos como Bruce Lee son en realidad creaciones de programadores de Ocean. O que bajo su sello aparecieron juegos de Topo como Mad Mix Game o Survivor. O que tras Spy Hunter estaba un grupo tan conocido como Denton Design.

Pues bien: US Gold, que fijaba habitualmente su mira en conversiones de arcade y de hecho publicó casi todos los juegos de Capcom para Spectrum, nos ofreció Tapper en 1985, la famosa licencia de Bally Midway. Y aquí intervino un auténtico gazpacho veraniego de programadores y grupos, desde la mismísima Ocean hasta expertos en arcades subcontratados (como Paul Holmes, que intervino por ejemplo en los Bomb Jack) o Ian Morrison, un clásico en juegos de US Gold como Raid Over Moscow, Dambusters o los World Series Basketball/Baseball.

Tapper tiene este estilo inconfundible de la casa, con los clásicos menús de juegos de US Gold (muy atractivos y que me despiertan grandes recuerdos) pero en el que se citan además grandes virtudes: gráficos funcionales sin perder atractivo, y una jugabilidad tan ajustada y brillante que sigue siendo un placer jugarlo incluso con los estándares de hoy día. Esta es una virtud de la que pocos juegos pueden presumir.

Hay que decir que Tapper es un personaje muy popular fuera de nuestras fronteras. Para que os hagáis una idea de la trascendencia del personaje, no hace mucho lo vimos de “consejero” con un estupendo aspecto renderizado en la película “Rompe, Ralph”, e incluso con una breve muestra de sus habilidades en forma de pantallazo del propio arcade. Tapper es ese barman bonachón y bigotudo (una especie de Mario reconvertido al mundo de la noche y las bebidas alcohólicas) que se desplaza histérico de barra en barra arrojando cervezas a los impacientes clientes mientras éstos se acercan a nuestro héroe con la intención de echarle una buena bronca si no son satisfechos. Los clientes no paran de acercarse a no ser que les hagamos retroceder con una buena pinta de cerveza. Si conseguimos arrojarlos fuera de la barra desaparecerán, pero debemos “limpiar” de clientes todas las barras para poder pasar de fase. Es una mecánica sumamente sencilla que se repite cada vez con más dificultad a lo largo de diversos escenarios, desde un bar del salvaje Oeste pasando por un bar de punkies, ¡hasta una especie de taberna espacial con alienígenas!

En el caso de la adaptación de Spectrum es sorprendente la fidelidad conseguida, y más aún al ya mencionado aspecto jugable. Se han trasladado incluso detalles muy divertidos como la propina que algunos clientes dejan cuando van a abandonar definitivamente la barra (tras satisfacerlos varias veces, y hablamos de servirles cervezas, mal pensados) o ese espectáculo musical que aparece al fondo y que hace que en ocasiones los clientes se pongan a mirar y no atiendan a la cerveza que les hemos lanzado. Si esta cerveza llega al final de la barra sin que nadie la coja, será motivo también de una pérdida de vida. Y ojo, los clientes tienen también una fea costumbre, y es la de devolvernos gentilmente sus vasos vacíos deslizándolos hacia nosotros, por lo que tan importante será servir bebidas como recoger todo lo que nos llega a toda velocidad.

Hay ciertos problemas con la conversión de Spectrum, y es que a veces coinciden los gráficos de los clientes uno sobre el otro, por lo que tendremos dudas de cuántos son realmente (lo cual añade cierto aliciente interesante) pero con un efecto más molesto: se producen parpadeos e incluso la desaparición de los gráficos. Aunque lo sobrellevaremos es una consecuencia de las limitaciones de nuestra querida máquina y no nos quedará más remedio que asumirlo con estoicismo. No es algo en todo caso grave y el diseño permite en todo caso evitar mezclas de atributos y lograr un colorido decente.

El aspecto sonoro es realmente brillante para un juego de 48K, manteniendo melodías durante el juego que no son meros bips elementales, y todo tipo de efectos que si bien acaban conformando un “fondo” un tanto caótico, resulta a la larga agradable y ambienta muy bien la acción. Muy notable. Pero desde luego el punto fuerte es la respuesta general del juego a nuestras acciones, lográndose un movimiento fluido y una respuesta del teclado absolutamente fiable, hasta el punto que rara vez atribuiremos los fallos a nada que no sea nuestra falta de pericia.

Hay otro aspecto muy curioso y es que el juego apuesta decididamente (al igual que la recreativa) por incorporar la publicidad. Si en los arcades aparecía Budweiser o Pepsi, aquí en el Spectrum tendremos la segunda de estas marcas presente en la fase de bonus, en las que un personajillo agitará una serie de latas para luego cambiarlas de sitio. Tendremos que elegir la única que no ha sido agitada y abrirla sin que nos salte su contenido encima. Esta fase puede resultar graciosa un par de veces pero a la larga nos interrumpirá el frenético ritmo de juego y resultará una molestia más que otra cosa. En todo caso se agradece que los programadores se hayan esforzado para incluso introducir este minijuego.

Un gran clásico y un prodigio de diversión, no tan popular en su momento al menos aquí en España pero merece su sitio de honor entre las mejores conversiones de recreativa que se han hecho para Spectrum. ¡Hale, a tomar unas cañas!

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Valoracion: 87% Firma: Jesús Martínez del Vas

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Jesús Martínez del Vas (1973) es Arquitecto, Dibujante y una de las personas que más sabe del Spectrum. Nos ilustra con su arte y sus conocimientos tanto en la web, con interesantísimos artículos, como en el Podcast con sus charlas que nunca querrías que terminaran. También es un ávido coleccionista que cuenta con uno de los más completos catálogos de cintas de Spectrum en nuestro país. Responde al nick JMV, vive en Madrid y lo encontraréis por aquí casi seguro junto a un lápiz y un cassette.

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12 comentarios

  1. Una buena conversion de us.gold,este era uno de esos juegos que me costaba que me cargaran si no era tocando un poco la cassete con el destornillador,pero cuando cargaba se me ivan las horas jugandolo..zx spectrum forever…

  2. Se nota que U.S. Gold era más una distribuidora que otra cosa porque sacaban juegos muy buenos junto a otros auténticos truñazos. Este Tapper lo jugué en mi primera época del spectrum y la verdad es que es una conversión bastante resultona. Los gráficos no son gran cosa, más bien son pobres y su sonido correcto. Lo más destacable claramente es su jugabilidad, altamente adictiva y su gracioso argumento (en qué juego de hoy día vais a tener que controlar a un barman repartiendo birras como un loco y evadiendo borrachos?). El minijuego entre las fases es un detalle que se conservó de la recreativa y se agradece. Cuando retomé el spectrum con los emuladores me vicié a este juego muchísimo.

  3. En esta época US Gold sacaba buenas conversiones, Tapper y Spy Hunter estaban entre las mejores.
    Como dice Flunky, la conversión era muy jugable (algo que muchas veces fracasaba en otros títulos) y la dificultad estaba bien ajustada.

  4. Muy pobre en la cantidad de escenarios
    En la jugabilidad está bien y la conversión es muy buena para las limitaciones del spectrum.
    Un juego divertido aunque no es para jugar muchas veces y la bebida sea su punto negativo por perjudicar la salud. En definitiva un 5 raspao

  5. Tapper es el típico juego al cual y sin ser de mis favoritos suelo echar una partida con cierta regularidad y siempre me hace pasar un buen rato.
    Lo único en lo que no estoy de acuerdo es en tachar El Zorro de auténtico truño. Para mí, junto con el Bruce Lee, era un juego que disfrutaba terminándolo aunque ya lo hubieses jugado tropecientas mil veces, tenía un encanto “especial”.

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