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Ninja Master (1986) Tron Software / Firebird

Si hubo un momento en el que la fiebre por la cultura oriental barrió en la cultura popular occidental ese fue la década de los 80, esa que tanto evocamos con pura nostalgia ¿Pero quién es esa figura ataviada con un arsenal mortífero y embozado hasta el orto que pone en jaque a héroes y villanos por igual? Yeahhh ¡Diana! Hablamos del ninja, una figura cuya imagen y concepción se vió notablemente distorsionada en gran parte por producciones cinematográficas de bajo calado que llevaron a este personaje histórico del Japón feudal a otro nivel, muy lejos del real pero igualmente atractivo y magnético.

Si habéis visionado, como así lo sospecho, películas de la mítica productora Cannon Films sabéis de lo que estoy hablando: El Guerrero Americano (American Ninja) y sus secuelas, La Venganza Del Ninja (Revenge of the Ninja) o Ninja 3: La dominación (Ninja 3: The Domination) son auténticas joyas del entretenimiento ochentero y claros paradigmas de cómo la figura del ninja caló en la chavalada del momento. Un sinfín de largometrajes agravaron la concepción real de este singular maestro del sigilo y ello posibilitó su aparición incluso en el mundo del ocio electrónico. Y ahí llegaron joyas como Saboteur (Durell, 1985), Last Ninja 2 (System 3, 1988) o Ninja Spirit (Activision, 1990) ¡Pero ojo! También nos llegaron cosas como…Ninja Master.

Al igual que en Daley Thompson’s Super Test o Hyper Sports la partida comienza introduciendo nuestras iniciales.

No nos hagamos ilusiones y seamos claros, Ninja Master es un bodrio de juego en toda su extensión, desde su infumable portada hasta su ridículo y escueto argumento. Y es que hablamos de un juego cuyo cebo para jugadores es el de una supuesta “olimpiada ninja” en la que tendremos que dar el callo para entrar en el selecto club de los mercenarios japoneses ¿Bizarrada? Totalmente, pero tiene su gracia… si no nos lo tomamos muy en serio claro. Fue Tron Software, un grupo de programadores sueco, quien a través de Firebird puso en el mercado este engendro del demonio. Unos suecos programando juegos de ninjas, esto no podía salir bien.

Parece ser que la colaboración entre Tron y Firebird  tampoco fue demasiado fructífera pues la softografía de los suecos para spectrum quedó reducida a Ninja Master y Oriental Hero, un programa con claras reminiscencias a… no os lo perdáis: Sgrizam de Dinamic, pero obviamente con temática ninja, y además tan cutre como Ninja Master que podría quedar como su secuela espiritual.

Pero bueno, ocupémonos de lo que nos atañe hoy; Ninja Master fusila de manera descarada la idea de Daley Thompson’s Super Test (Ocean, 1985), Daley Thompson’s Decathlon (Ocean 1984) o Hyper Sports (Imagine 1985), machacateclas por excelencia del catálogo, pero con un tio encapuchado como protagonista, ahí queda eso. Sí sí, ¡Un machacateclas ninja! Todo lo demás que pueda parecerse a los juegos de la casa de Manchester es pura casualidad.

Cada prueba tiene unos controles específicos. El juego nos los recuerda.

El menú de opciones nos da a elegir teclas lo que está bastante bien pues cada prueba cuenta con una combinación específica, en algunas tendremos que usar una, dos, tres o cualtro teclas, además al principio de cada prueba se nos recuerdan los controles lo cual es un detalle que se agradece. El menú cuenta con melodía y una vez optamos por pasar a la primera prueba oiréis otra escueta melodía de introducción claramente fusilada de Hyper Sports o Daley Thompson’s Super Test. Y es que los chicos de Tron se hicieron los suecos, nunca mejor dicho.

Ninja Master cuenta con tan solo cuatro pruebas. La primera ya te echa para atrás como si una mierda de perro se tratara. Localizada en un descampado con unas montañas de fondo nuestro aprendiz de ninja debe escurrir sus brazos y piernas para despejar unas mortíferas flechas que nos llegan de ambos lados de la pantalla. Si os fijáis en los pantallazos tenemos bajo la zona de acción unos displays con la puntuación de calificación y la puntuación de cada uno de los intentos a la izquierda, nuestra puntuación total, nuestro cinturón actual (cosa ridícula pues un ninja no contaba con cinturón ninguno para definir su rango) y los records de la prueba en cuestión a la derecha. Jonathan Smith debió demandar a estos tipos.

Primera prueba, primer esperpento.

Las flechas que nos llegan lo hacen con diferentes velocidades así que de vez en cuando habrá que agudizar nuestros reflejos para sumar puntos y pasar la prueba. El segundo reto medirá nuestra fuerza de ninja mortífero. Para la ocasión nos trasladamos del descampado a un arena ninja donde cientos de curiosos comprobarán si somos capaces de romper una tablón de un solo mamporro. Ahora sí tenemos que machacar teclas para llevar nuestras fuerzas más allá del marcador de fuerza que nos permita romper el tablón, pura adrenalina vaya. El escenario cuenta con las pertinentes vayas comerciales cuyas marcas en la época eran expuestas al público sin licencia ni ostias, todo un clásico. Venga seguimos con la tercera prueba. No os lo perdáis porque ahora viajamos a Egipto donde un sol de justicia hará que nuestro maltrecho ninja sude la gota gorda para despejar shurikens con su katana. Una discreta pirámide y la gran esfinge de Giza serán testidos de la proeza. Tenemos que desvíar las estrellas a tres alturas distintas. Esta prueba es con diferencia la más complicada del juego pues algunos shurikens vuelan a gran velocidad y hemos de estar ultra atentos para dar con ellos.

El ninja destroza el tablón ante la multitud en el «ninja arena»

Este tercer nivel me recuerda vagamente a International Karate (System 3, 1985) por su emplazamiento solo que este tenía gracia, Ninja Master ninguna. Esto se va acabando señores (menos mal). Llegamos a la prueba final, la más simple y prescindible. Ahora tenemos que demostrar nuestra puntería con la cerbatana ninja ¿Cómo? ¡Pues cómo va a ser! ¡Derribando latas al aire! Cómo todo ninja que se precie… madre mía menudas olimpiadas bizarras, esto da para un libro. Con un poco de suerte despacharemos las dichosas latas voladoras pulsando fuego en el momento preciso y ¡Voilá! Adquiriremos el cinturón ninja amarillo para volver a la primera prueba de nuevo. Y así hasta que lleguemos a hacernos con el ansiado cinturón negro de ninja master supremo. La verdad que viendo el esperpento de pruebas que Ninja Master ofrece se agradece que no incluyeran ninguna más.

Localizaciones internacionales para protagonistas orientales.

Gráficamente Ninja Master es un juego más bien pobre, la verdad que muy poco reseñable: localizaciones simplonas y poco trabajadas. La figura del ninja pues totalmente distorsionada de lo que seguramente sería en la realidad ¿Ninjas con botas? ¿Cintas en la cabeza a pesar de llevar máscara? Esto no es serio. Las animaciones tampoco son algo a destacar, escasas y sin brillo. Los controles responden aunque podrían estar algo más afinados la verdad. El apartado sonoro pues cumple sin más. Disculpen a un servidor, le he metido mucha caña a Ninja Master pero es que no puede ser de otra manera. Hemos visto muchas bizarradas en nuestros spectrums pero qué leches, bizarradas bien hechas, esta es una bizarrada cutre de las que se venden a granel (de hecho su precio de salida fue de 2 libras en el Reino Unido).

La última prueba pone un pésimo broche al juego.

Es que incluso la carátula del juego es un anacronismo de libro. Un ninja atacando a una especie de Conan el bárbaro con un castillo medieval de fondo. Por favor viertan ácido sobre mis ojos, me dolerán menos. MCM, distribuidora nacional surgida para cubrir las demandas de cierta parte del software extranjero además del nacional, vio con buenos ojos acoger a este título para colocarlo en el hogar patrio ¡Con un par! No creo que fuera una idea muy rentable la verdad. En prensa Ninja Master tuvo criticas más bien discretas, como la de Computer and Videogames: ”Ninja Master es un digno juego de bajo presupuesto pero quizá no te atraiga mucho después de haberlo tanteado unas cuantas veces” (6/10). De la misma manera Crash señalaba el mismo defecto que la publicación anterior “En cuanto a jugabilidad pues es bastante divertido pero su encanto disminuye un poco tras completar los primeros niveles” (64/100). Sinclair User fue más a cañón contra el juego de Tron: “No podemos recomendar Ninja Master a ningún nivel, la presentación del producto puede hacer creer a mucha gente que están haciéndose con algo parecido a Exploding Fist y sentirse engañados” (1/5). Your Sinclair no escatimaba lindezas sobre él tampoco: “Las pruebas son basura” (3/10). Para ZX Computing Ninja Master era una ideal original y es que “podríamos llamarlo Way Of The Track And Field o Hyper Sports se junta con Fighting Warrior”.

Oriental Hero fue la otra aportación de Tron Software al catálogo.

En España el veredicto de Ninja Master de Microhobby fue menos condescendiente (y más realista) que las reseñas británicas y es que “aparte de que posee unos gráficos bastante penosos y más bien horribles, la continua sucesión de las mismas pruebas se va haciendo casi tediosa, por lo que tras tres o cuatro partidas, Ninja Master acaba archivado en el fondo de un cajón” (5/10). Ninja Master también fue objeto de crítica en el especial deportivo que Microhobby sacó en 1987 calíficándolo de “engendro”. Decir tras indagar en estas reseñas todas prácticamente tienen en cuenta que se trata de un juego de bajo presupuesto y vendido a un precio popular, de ahí que en algunas su nota sea quizá más alta de lo esperado.

Caratúla del juego distribuida por MCM en España.

No queda mucho más que decir sobre Ninja Master, un intento gracioso de meter ninjas con calzador en un juego de pruebas a lo Hyper Sports pero que resultó siendo un programa mediocre e insulso solo destinado a pringados que cayeran en comprarlo. Siempre defiendo que este tipo de programas, a pesar de ser pura morralla, sirvieran al menos para sacar una sonrisa al que lo jugaba. Admito que lo probé en su día y ni siquiera me disgustaba pero sí que recuerdo a un par de amigos de infancia ya echando pestes de él por entonces… y con razón. Hasta la próxima chic@s. Salud y píxeles.

Sho Kosugi, mítico actor que encarnó como nadie al ninja de finales del siglo XX buscando a algún sueco para hacerlo rebanadas.

Suecos haciendo juegos de ninjas. Nada más que decir.

Gráficos - 50%
Movimiento - 60%
Sonido - 60%
Jugabilidad - 25%
Adicción - 25%

44%

Bizarrada de la época solo apta para mentes muy locas. No esperen mucho de esto.

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kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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