
Hay algunos juegos de Spectrum cuya historia a nivel personal se diluye en la nebulosa de los tiempos. ¿Dónde descubrí ese juego? ¿Cuándo lo jugué por primera vez? ¿Por qué sigue resonando en mi cabeza? Uno de esos juegos es BATTY, y su historia quizá justifique por qué puede ser algo complicado rastrearlo en la memoria.
BATTY es un juego de los que, a principios de los ochenta y en perfecto castellano, se denominaban “machacaladrillos”; “clones”, o mejor dicho “juegos inspirados”, en el clásico BREAKOUT. Aunque en este caso en particular, su más directa inspiración sería ARKANOID; un juego que probablemente sea incluso más conocido que el original BREAKOUT.
“El Mundo del Spectrum” tiene una excelente historia y reseña de ARKANOID, así que no me voy a detener demasiado en recapitular toda la historia del género. Pero sí es importante saber que debido a esta inspiración tan directa de BATTY, la empresa que publicó el juego, ELITE, probablemente decidió que era mejor hacerlo en un pack junto a otros juegos y no de forma independiente. Quizá temiendo alguna represalia de IMAGINE (quienes desarrollaron y publicaron el original ARKANOID para ZX Spectrum en 1987), ELITE prefirió disimular BATTY en una compilación junto a otros cinco juegos, y ese es el motivo por el cual a muchos se nos haga difícil definir exactamente cómo llegamos a conocer y jugar a este juego (aunque es cierto que dos años más tarde decidieron publicarlo como lanzamiento independiente).

A pesar de todo esto, tengo en la cabeza de forma mucho más patente a BATTY que al propio ARKANOID. Entonces, ¿Qué es lo que lo hace especial? Aunque la mejor forma de calificar un juego es por sus propios méritos y ajeno a comparaciones; en este caso es muy difícil desligar a BATTY de su inspiración original, así que me vais a tener que disculpar si hay demasiadas referencias a ARKANOID durante estos párrafos. Empecemos entonces por el principio: BATTY es un juego donde controlamos una “barra” o “paddle”, que tenemos que usar para evitar que una bola que va rebotando durante toda el área del juego, caiga por la parte inferior. El objetivo es, con esta bola, ir destruyendo unos ladrillos que están en la parte superior de la pantalla y que debemos eliminar para pasar al siguiente nivel… nada nuevo bajo el sol. La particularidad de BATTY y ARKANOID, es que introducen una serie de “power ups” que hacen más dinámico el juego y que modifican tanto el comportamiento de la bola, como el de nuestro “paddle” de varias formas. En BATTY existen varios “power ups” que caen al destruir algunos ladrillos de forma aleatoria:
La mano que hace “pegajoso” tu “paddle” y permite retener la bola para luego dispararla. «Slow», que disminuye la velocidad de la bola temporalmente. «Kill Aliens», un poder que elimina instantáneamente todos los enemigos que se encuentren en la pantalla. “Smash shot”, el que hace que la bola no rebote en los ladrillos, sino que continúe en línea recta destruyendo todo a su paso. El Extensor que aumenta el largo de tu “paddle” haciendo más fácil atajar la bola. La “Triple-ball” que divide la bola en tres. “Laser”, que transforma tu “paddle” en una especie de nave y le permite disparar a los ladrillos para destruirlos. O los cohetes que se acoplan a tu “paddle” para que escape volando por la parte superior de la pantalla hacia el siguiente escenario.

Aunque estos poderes son muy similares a los de ARKANOID, aquí es donde BATTY resalta por encima de su inspiración. En ARKANOID los poderes son píldoras de distintos colores y con una letra impresa, que caen rodando hacia el final de la pantalla y que debemos conocer de antemano para saber cuáles son sus efectos antes de decidir si los cogemos o no. Por el contrario, BATTY presenta esos poderes de una forma más clara; ya que se distinguen por iconos muy intuitivos que nos muestran de qué “power up” se trata (la mano es eso, una mano; los cohetes son eso, cohetes; etc.). Esto es particularmente importante en un sistema como el Spectrum, donde debido a la limitada paleta de colores y a la resolución de la pantalla, distinguir una píldora gris con una “P”, de una azul con una “S”, puede ser difícil. Punto para BATTY por ser más claro y usar los gráficos a favor de la jugabilidad.
BATTY es uno de los juegos con gráficos más pulidos que he visto en el sistema. Antes de empezar el juego, ya tenemos una pantalla de carga original y colorida. No solo la propia pantalla nos presenta un adelanto del juego, sino que las propias franjas de carga (tradicionalmente cyan y rojo, y luego amarillo y azul) son de múltiples colores para hacer más llevadero el tiempo de espera. Una vez dentro del juego, los fondos de los escenarios tienen diseños geométricos variados en lugar de un color plano. Los ladrillos tienen “brillos” en su parte superior para dar una sensación de profundidad (especialmente agradable es el efecto de destello de aquellos ladrillos que son indestructibles o necesitan más de un golpe para ser destruidos). La bola, los enemigos, los ladrillos, los proyectiles, etc., todo tiene sombras que se proyectan sobre el campo de juego para darle profundidad y que sea más sencillo verlos.
Además, las animaciones son muy fluidas y el scroll extremadamente suave (no muchos juegos tienen un scroll tan suave y unas animaciones con tantos cuadros por segundo). Sería todo positivo, si no fuese porque quizá tantas “florituras” nos juegan en contra a la hora de identificar algunos de los elementos del juego. Así como en ARKANOID jugamos sobre un fondo de color plano que se puede considerar más aburrido que el que nos presenta BATTY; también es cierto que eso hace que la bola sea perfectamente visible. Mientras que en BATTY, y debido a esa cantidad de diseño que tienen los fondos, identificar la bola (y muy especialmente los proyectiles que lanzan los enemigos) es bastante más difícil. Y claro, tener dificultades para ver la bola cuando nuestro objetivo principal es no perderla de vista, no es lo más deseable.

En el apartado de audio BATTY es otro juego que resalta, especialmente en sus efectos de sonido. A diferencia de ARKANOID, no hay músicas que amenicen el inicio o final de una partida, pero en el apartado de los efectos de sonido creo que es superior. Todos los sonidos son más “orgánicos”; el rebote de la bola, el sonido metálico de los ladrillos (particularmente los que necesitan más de un golpe o son indestructibles), el efecto al recoger un “power up” (parecido al sonido que hace una botella de sidra al descorcharla), etc.
Mención especial merece el sonido que se produce cuando perdemos la bola y nuestro “paddle” explota; nunca la Spectrum había podido reproducir tan fielmente el sonido de una flatulencia (lo siento, no he podido evitar el chascarrillo). Es una pena que no haya ninguna melodía para darle una identidad más marcada al juego, pero supongo que el sonido de la explosión es más que suficiente para mantener BATTY perfectamente identificado en nuestros tímpanos. ¡Hasta el sonido que se produce al elegir las letras cuando se registra un “high score” tiene su propia identidad! No obstante un poquito de música habría sido de agradecer.
¿Y qué decir del gameplay? Tenemos 3 formas de jugar: un jugador, dos jugadores alternándose. Pero el más llamativo es el tercer modo de juego; donde dos jugadores controlan dos “paddles”, cada uno ocupando una mitad de la pantalla de forma simultánea. No es que BATTY haya sido el primero en hacerlo, pero no deja de ser una forma de juego muy divertida que no todos los juegos del género han explotado. ¡Todo es miel sobre hojuelas! Excepto que lo principal y que primero salta a la vista de este juego a nivel de jugabilidad, es que es difícil… muy difícil, sin paliativos.

Cualquiera que sea capaz de pasar del cuarto escenario, merece una mención y un homenaje, porque el juego no tiene piedad. Hay varias cosas que influyen en esa dificultad elevada: la bola y los proyectiles de los enemigos pueden ser difíciles de identificar sobre los fondos con diseños geométricos, la bola aumenta de velocidad muy rápidamente, y muy especialmente la geometría del campo de juego. ¿A qué me refiero con la geometría del campo de juego? Veréis; en ARKANOID la parte derecha de la pantalla (un tercio más o menos) está reservada a información del juego como el puntaje, las vidas, o en qué escenario estamos. Eso hace que el campo de juego tenga orientación vertical. En cambio, en BATTY, toda la pantalla está reservada al campo de juego con la información integrada (puntuación en la parte superior y vidas en la parte inferior). Así el formato es más apaisado que en ARKANOID. Lo que ocurre es que en BATTY tenemos una mayor distancia para recorrer de lado a lado del campo de juego, en proporción a la distancia que hay desde el “paddle” hasta los ladrillos.
¿Cuál es la consecuencia? Pues que tenemos menor tiempo de reacción en sentido vertical, y mayor necesidad de movernos de lado a lado del campo de juego en sentido horizontal. Si además sumamos que la velocidad horizontal de la bola rápidamente supera a la del “paddle”, y que los enemigos enseguida empiezan a bombardearnos con proyectiles desde la parte superior; se vuelve muy difícil atajar la bola y evitar el fatal sonido de la flatulencia (quizá el sonido realmente sea un mensaje intencionado hacia el jugador).

Probablemente ese sea el aspecto más negativo del juego, ya que es su dificultad la que nos impide disfrutarlo en toda su extensión (el juego tiene 14 escenarios, pero no sé si alguien los habrá visto alguna vez sin haber recurrido a “pokear” el juego para tener vidas infinitas o algo similar). Y no me entendáis mal, que un juego sea difícil no lo hace negativo “per se”; pero es cierto que cuando hablamos de dificultad, hay una línea muy fina que separa un juego “retador”, de uno “frustrante”.
Al principio pensé que quizá por falta de experiencia o reflejos mis partidas con BATTY resultaban particularmente agónicas; pero aun después de todos estos años, cada vez que lo vuelvo a jugar descubro que el juego es atroz. Y a pesar de ello, vuelvo a jugar de vez en cuando y lo mantengo en muy alta estima dentro de mi catálogo de Spectrum. Es el típico juego que se disfruta en pequeñas dosis, ya que una exposición prolongada puede alimentar el deseo de tirarlo a un contenedor. ¿Soy masoquista por seguir intentando una y otra vez? ¿O es que el resto de aspectos positivos del juego compensan esa dificultad?

Quiero pensar que es más de lo segundo. Es innegable que en todos los apartados BATTY sobresale sobre muchos otros juegos del género. Tanto es así, que mientras escribía esta reseña, he descubierto que este mismo año se ha lanzado una “remake” del juego para PC que incluye todos los escenarios originales de Spectrum, además de aquellos exclusivos de la versión de Commodore64.
Entiendo entonces que no solo a mí se me ha quedado BATTY grabado en la memoria, aun cuando sus orígenes sean un poco difusos y su dificultad un jarro de agua helada. Solo un buen juego es capaz de hacerte volver, incluso a pesar de sí mismo. La calidad de sus gráficos, su sonido, y su fluidez; hacen que valga la pena. BATTY cumple… aunque por momentos duela.

Firma: Federico López.
Un gran clon de Arkanoid
Gráficos - 80%
Movimiento - 90%
Sonido - 68%
Jugabilidad - 80%
Adicción - 70%
78%
Si te gustan los “machacaladrillos”, y no te importa pagar “diversión” a cambio de un poco de “frustración”, BATTY es un juego que no te puedes perder.







Excelente análisis, coincido en casi todo. Fundamentalmente que la dificultad en modo de 1 jugador es excesiva. Sucede porque parece pensado para ser jugado simultáneamente por 2 jugadores, en cuyo caso la dificultad es bastante más adecuada. Pero si lo juegas solo… la dificultad es la misma. O sea, bastante mayor que con ayuda de otro jugador. Tanto que, sin pokes, efectivamente es mera suerte ser capaz de avanzar a partir de la cuarta pantalla.
Muchísimas gracias por el artículo, ¡espero con ganas más aportaciones desde Telegram!
Gracias por tu comentario. Efectivamente este es el primer análisis proveniente de una colaboración del Canal de Telegram de El Mundo del Spectrum. Agradecemos a Federico su predisposición y la redacción de este estupendo análisis.
¡A vosotros por la oportunidad!