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£.$.D. (1984) CRL Group PLC

No es la primera vez que me animo a escribir una review para El Mundo del Spectrum sobre un juego de los que podríamos denominar “modestos”. Un calificativo que no pretende ofender, sino poner en contexto aquellos juegos que también son parte del extenso universo, todavía hoy en expansión por fortuna que ha acabado siendo el software para Spectrum, pero que rara vez son recordados de manera generalizada por los usuarios debido a su escasa trascendencia o calidad, aunque a nivel personal nos generen nostalgia al conectar con los recuerdos que guardamos de nuestro primer ordenador.

Además se trata de un juego de esos de “los primeros tiempos”, en los que a pesar de tratarse en muchas ocasiones de producciones técnicamente modestas nos permitieron vislumbrar todo lo que nuestra máquina era capaz de hacer e intuir lo que estaba por venir, convirtiéndose en nuestros primeros programas de entretenimiento.

carátula L.s.d.

Portada i contraportada de £.$.D. El objetivo del juego, amasar dinero, queda claro. Instrucciones en la contraportada en castellano.

Ya el título, £.$.D., nos indica que nos encontramos ante un juego peculiar. Los autores del mismo (B.P. Wheelhouse, G.B. Munday, J.L. Wood y L. Munday) juegan con los símbolos de la Libra esterlina y del Dólar para, añadiendo una D (¿a que se referirá? ¿Diamonds?, ¿Deutsche Mark?), para de esta manera formar el acrónimo del nombre de una sustancia estupefaciente (L.S.D.) al más puro estilo de los Beatles (Lucy in the Sky with Diamonds). Todo muy británico. El uso de las divisas británica y norteamericana no es casual, dado que se trata de un juego en el que el objetivo es, a partir de la suma de dinero inicialmente recibida, ser los primeros en multiplicar nuestros beneficios hasta alcanzar el objetivo fijado al inicio de la partida por los propios participantes.

La portada del programa no va a la zaga del título, en ella se puede observar a un jugador empedernido y no demasiado agraciado, incluso podríamos pensar que algo “perjudicado”, tentado por el demonio que todos llevamos dentro, en constante conflicto con ese ángel que también habita en nuestro interior, a seguir apostando una gran cantidad de dinero, debo reconocer que la portada consiguió llamar mi atención en la época, ¿qué estaría pensando nuestro protagonista?

Pantalla carga lsd
La pantalla de carga ya nos anticipa las actividades en las que podremos invertir nuestro dinero con el objetivo de buscar aumentar nuestro capital.

Antes de valorar propiamente el juego, considero interesante hacer referencia a la distribuidora del mismo. El juego se publicó en 1984 por parte de CRL GROUP PLC, grupo del Reino Unido que publicó una gran cantidad de títulos, como The Rocky Horror Show o Tau Ceti. En España la distribución corrió a cargo de Sound-on-Sound, una productora propiedad de Iberofon S.A., empresa fundada en Madrid en 1959 en un piso de la calle Santa Engracia de Madrid, con un grupo de amigos montando tocadiscos que se trasladaría a una planta en Coslada pasando a dedicarse a la producción de discos, cassettes y DVD. Finalizando su singladura en el año 2014, tal como se hicieron eco de este hecho diversos medios de comunicación, al tratarse de la última fábrica de discos que operaba en ese momento en nuestro país.

Sound-on-Sound no tuvo un recorrido muy largo en el campo de la distribución de programas, contando únicamente con seis títulos. Dos de producción propia: Ataque a la Flota y Dominó. Cuatro programas producidos por terceros: Casino Royal (OXFORD COMPUTER PUBLISHING) y Handicap Golf, L.S.D. y The Rocky Horror Show (todos producidos por CRL GROUP PLC). Previamente a la distribución de programas, Sound-on-Sound irrumpió en el mundo de los microordenadores dedicándose a la fabricación de cintas vírgenes para “personal computer” tal como rezaba en la publicidad de la época.

Publicidad Sound on Sound
Los productos de Sound-on-Sound publicitados en las revistas del sector de la época.

Durante la carga de L.S.D. tenemos acceso a las instrucciones del juego. Se trata de demostrar quién es el mejor especulador entre todos los participantes. Para ello dispondremos de 10.000 libras al inicio de la partida y en cada turno un banco suizo nos transferirá 1.000 libras más desde nuestras cuentas para poder seguir con la partida. Para lograr nuestro objetivo podemos dedicarnos a las apuestas: carreras de caballos, visita al canódromo y ruleta o invertir en bienes materiales diversos (oro, plata, azúcar…), en bienes inmobiliarios y en empresas que cotizan en bolsa (pudiendo convertirnos en accionistas de la mismísima Sinclair).

Además de los riesgos que implican los juegos de azar o una inversión errónea, deberemos tener cuidado de los malhechores que han tenido conocimiento de nuestra competición y están vigilantes para hacerse con nuestro dinero. También tenemos la amenaza del fisco que lleva tiempo detrás de nuestras actividades. Finalmente debemos diversificar nuestras actividades ya que si mostramos mucha insistencia en una única actividad de las que se ofrecen se nos impedirá el acceso a la misma.


A la finalización de las instrucciones se indica claramente el objetivo, coronar al mejor especulador.

Una vez finalizada la carga completa del programa se inicia la partida indicando el número de jugadores que participarán en ella, pudiendo hacerlo de uno a seis jugadores aunque en las instrucciones de la contraportada se indique que el número máximo de jugadores es de cinco. A continuación se debe fijar la cantidad de libras esterlinas que marcamos como objetivo para alcanzar la victoria.

Seguidamente, y por turnos como en un juego de mesa, cada participante seleccionará el ámbito en el cual quiere invertir su dinero de los seis indicados anteriormente. En el caso de las inversiones únicamente puede participar el jugador que está en posesión del turno, el cual deberá decidir a qué destina su dinero pudiendo comprar y vender en el mismo turno en función de la evolución del mercado. En cambio si optamos por las apuestas cualquier jugador puede apostar su dinero aunque no sea en su turno, lo cual hace más interesante el desarrollo de la partida.

Menú de opciones para diversificar nuestro capital.

En cuanto a las diversas opciones que nos ofrece el programa, no cabe duda que las apuestas son las que generan más interés ya que en ellas pueden verse implicados todos los participantes y se trata de una “competencia” directa, el resultado de la cual implica que haya ganadores y perdedores. En el caso de las inversiones al participar únicamente el jugador en posesión del turno el papel del resto de contendientes es de meros observadores.

Vaso de tubo, cigarrillo a medio consumir y buenos montones de fichas para participar en la ruleta. ¡Cuánto vicio!

En cuanto a las características técnicas, señalar que se trata de un juego realizado en Basic, hecho habitual durante la primera etapa del software comercial para el Spectrum. Esto nos permite echar un vistazo a las tripas del programa accediendo al listado del mismo, una cuestión que a mi personalmente siempre me llama la atención y procuro no desaprovechar la oportunidad como buen usuario iniciado en la programación en Basic en los años 80.

Un “Break” y tendremos acceso a las interioridades de L.S.D.

Indicar que a pesar de lo rudimentario del apartado gráfico, es de destacar el hecho de disponer de un escenario distinto para cada una de las opciones del juego. Sin contar con unos gráficos trabajados y realistas, como mínimo los autores diseñaron elementos gráficos diversos para cada uno de los apartados de L.S.D., huyendo de los programas basados únicamente en texto.

Línea de salida del canódromo, con algo de imaginación ya podemos escuchar los ladridos de los canes.

Los “sprites” usados para animar las carreras de caballos y de perros tampoco tienen gran valor, de hecho se trata de gráficos definidos por los creadores del juego (UDG’s) pero de nuevo es de agradecer que las carreras se puedan presenciar en directo añadiendo interés al desarrollo de las mismas ya que el resultado es siempre incierto.

Las carreras en el canódromo siempre tienen un resultado incierto y se pueden ganar grandes cantidades de dinero.

Por lo que respecta al movimiento, vuelve a ser bastante rudimentario pero contribuye a dar emoción a las carreras. Por motivos obvios en el resto de opciones, salvo en el giro de la ruleta, el movimiento es inexistente.

En cuanto al sonido son numerosos los efectos que incluye el programa aunque se limitan a simples “beeps” o a combinaciones de estos, en cualquier caso consiguen el efecto deseado.

Al alcanzar el objetivo marcado el programa nos ofrece el resumen de nuestro patrimonio y el jugador ganador.

A nivel de jugabilidad es más que correcto. A pesar de tratarse de un juego que está completamente en lengua inglesa es bastante intuitivo y, a pesar de que en la época no tuviésemos un nivel aceptable en el idioma de Shakespeare o directamente no tuviésemos nivel alguno, nos podíamos hacer con el juego de manera relativamente sencilla y en unas pocas partidas de ensayo-error ya lo podías tener dominado. El nivel de dificultad radica en la cantidad de dinero que nos marquemos como objetivo y tiene incidencia directa en la duración de las partidas ya que la mecánica y la dificultad a la hora de realizar nuestras inversiones no sufre ningún cambio.

La adicción a L.S.D. radica en la posibilidad de poder reunir hasta 6 jugadores de manera simultánea y, como en los juegos de mesa en los cuales en cierta manera se inspira L.S.D., las partidas individuales condenan al fracaso el juego de manera bastante rápida aunque esté contemplada esta posibilidad.

A imagen y semejanza del Monopoly se introducen en el juego las tarjetas de suerte que también tienen incidencia en el resultado de las partidas.

A pesar de tratarse de un título modesto, L.S.D. dispuso de una review en Microhobby, concretamente en el ejemplar número 36, en la cual protagonizó una página casi completa que únicamente compartía con la lista de “Micro Hits” de la semana, donde aparecen veinte títulos que harían palidecer a nuestro programa protagonista si se realizara una comparativa con cualquiera de ellos (Alien 8, Profanation, Match point, Underwulde y Knight Lore ocupaban las cinco primeras posiciones).

Ejemplar número 36 de Microhobby y pàgina dedicada a la review del programa.
Ejemplar número 36 de Microhobby y pàgina dedicada a la review del programa.

Bajo el epígrfe “El rey de las finanzas. LSD” se destacaba el componente estratégico y de azar del programa. Señalando que se trataba de un juego “recomendado para los enamorados de los problemas financieros y el riego de las apuestas” que “gráficamente no es que sea una maravilla” y criticando que “hubiera sido más interesante si no estuviera en inglés, porque aunque no haya demasiado texto en pantalla, siempre es un detalle a considerar”. Finalmente se valoraban con un 3 sobre 5 la originalidad y el sonido como aspectos más destacados de L.S.D.

A la hora de incorporar los títulos de Sound-on-Sound a nuestra colección hay que destacar que el nivel de dificultad para conseguirlos es dispar. Así, títulos como “Ataque a la flota” son bastante fáciles de encontrar y podremos hacernos con él por menos de 10€. En cambio £.$.D. es un título mucho más difícil de ver en los canales habituales de compra-venta de segunda mano y probablemente rondará los 20€.

£.$.D. no es un juego que haya llegado hasta nuestros días como otros títulos que siguen llamando la atención y entreteniendo a los usuarios de Spectrum. No obstante considero que es un exponente de lo que fueron los programas al inicio de la vida del ordenador, una oferta de temática muy diversa, con una remarcable influencia en muchos casos de los juegos de mesa que hasta entonces habían sido unos de nuestros principales entretenimientos y con un nivel técnico en un estadio muy inicial, en el que el Basic todavía tenía una gran presencia en el circuito comercial. También es una muestra de como ha cambiado nuestra sociedad al pensar qué se diría hoy en día de un juego en manos de menores que fomenta la especulación y los juegos de azar entre copas de whisky y cigarrillos. Todo ello hace que, desde ese prisma y a mi parecer, merezcan también su reconocimiento y su espacio el El Mundo del Spectrum.

Firmado: Artur Cardell (jepifidel)

Especulación, juegos de azar, whisky y cigarrilos.

Gráficos - 42%
Sonido - 38%
Jugabilidad - 65%
Adicción - 79%

56%

Exponente de lo que fueron los programas al inicio de la vida del ordenador, una oferta de temática muy diversa, con una remarcable influencia en muchos casos de los juegos de mesa que hasta entonces habían sido unos de nuestros principales entretenimientos y con un nivel técnico en un estadio muy inicial, en el que el Basic todavía tenía una gran presencia en el circuito comercial.

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El Mundo del Spectrum

El Mundo del Spectrum es un medio digital dedicado al Sinclair ZX Spectrum, a los 80 y al Retro en general. Nació como homenaje a Microhobby en 1996 en formato revista mensual evolucionando hasta esta cuarta época. Como medio audiovisual se publica regularmente el Podcast llamado El Mundo del Spectrum Podcast y material en vídeo en el canal de Youtube. Publicados dos libros de gran éxito editorial. Si te gusta el Retro y el Spectrum en particular, esta es tu web. Bienvenido/a.

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