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How To Be A Complete Bastard (1987) Sentient Software / Virgin Games

Pilotar un F1 en Pole Position (Atarisoft, 1984), ir a la guerra en Commando (Elite Systems Ltd, 1985), presentarte a las elecciones en Elecciones Generales (Juegos & Estrategia, 1986), jugar una partida al Backgammon (Psion, 1983), intentar escapar de un campo de concentración nazi en The Great Escape (Denton Designs, 1986), pasear por la luna en Nodes of Yesod (Odin Computer Graphics, 1985), jugar unos hoyos en Leaderboard (U.S. Gold, 1987), investigar un asesinato en Veracruz (Infogrames, 1985), pilotar un avión de combate en Fighter Bomber (Activision, 1990), luchar desde tu coche contra el crimen organizado en Turbo Esprit (Durell Software, 1986), infiltrarte como ninja en Saboteur (Durell Software, 1985), batirte a espada en duelo a muerte en Barbarian (Palace Software, 1987), limpiar la ciudad de forajidos en Gunfright (Ultimate Play The Game, 1985), tirar unas cañas en Tapper (U.S. Gold, 1985) o recoger la basura de tu vecindario en Trashman (New Generation Software, 1984). Todas estas representan algunas de las aventuras que un Spectrum podía ofrecernos, es más,  podríamos seguir citando juegos y no acabaríamos. El programa que hoy me gustaría rescatar añade una muesca más a ese espectro de aventuras disponibles para la muchachada de la época, y no, en esta ocasión no vamos a quedar como héroes, todo lo contrario. Nos señalarán por ser el tipo más miserable, maleducado, grosero y desagradable que haya pisado nunca una fiesta. Quedaremos estigmatizados, y con razón, por ser el mayor hijo de perra del vecindario. Bienvenidos al manual spectrumero del gañán, al decálogo del sinvergüenza: How To Be A Complete Bastard.

HTBACB se desarrolla principalmente en interiores.

Este juego no tiene cabida sin mencionar a un polifacético artista: Adrian Edmonson. Hablamos de un tipo que ha explotado su talento artístico en varios campos; desde el cinematográfico, pasando por el literario y llegando hasta el musical. No, Edmonson no programó How To Be A Complete Bastard (HTBACB) pero sí lo definió en forma de libro. Edmonson tuvo cierto éxito a principios de los ochenta en el Reino Unido con The Young Ones, una sitcom que cuenta las andanzas de cuatro estudiantes, cada uno de su padre y de su madre, en la Inglaterra de principios de década. Aunque la serie tuvo una vida corta alcanzó un notable estatus en la cultura británica de la época, tanto que tuvo una discreta adaptación a nuestro amado sistema de la mano de Orpheus en 1986. Curiosamente Edmonson también tuvo cierto protagonismo prestando su voz en otra producción, esta vez de guiñoles, que fue llevada al Spectrum entonces, hablamos de Spitting Image (Domark, 1988). La labor de Edmoson es prolija, tanto como para haber tomado parte en numerosos proyectos televisivos y cinematográficos (incluso tuvo su minuto de gloria en la mismísima saga Star Wars). Pero centrémonos en lo literario, HTBACB fue una obra escrita en colaboración con Mark Leigh y Mike Lepine en la que a modo de manual se nos pone al corriente de las mejores tretas para ser un auténtico malnacido en diversos momentos / aspectos de la vida. Poco después de la publicación del libro Sentient Software, de la mano de Virgin Games, desarrollaba el programa que hoy nos ocupa.

Adrian Edmonson, primero por la izquierda en su etapa durante la sitcom The Young Ones. A la derecha como oficial del imperio en Star Wars: The Last Jedi.

Los artífices de HTBACB son Elliot Gay y Allistair Watt. Gay tuvo una producción de cierta calidad, sobre todo en sus títulos para Alligata Software, por ejemplo Show Jumping (1986), un muy buen juego de hípica, Jack Charlton’s Match Fishing (1985), un título centrado en la pesca y Blagger (1984). Allistair Watt por su parte limitó su obra a dos colaboraciones con Elliot Gay, una es el juego que hoy nos ocupa y la otra un título basado en un juego de mesa, A Question Of Scruples (Leisure Genius, 1987).

Pasando ya al juego en sí ¿Qué nos ofrece HTBACB? Básicamente una videoaventura en la que encarnaremos al autor de la obra, que en la mismísimas instrucciones del juego nos insta a aprender de él como experto en la materia. Para ello el campo de operaciones se trata de una fiesta de yuppies: “todo lo que tienes que hacer es hacer que los invitados se larguen y así quedarte con el lugar de la fiesta para ti solito. Cuando eso ocurra no querrás quedarte porque la casa estará patas arriba pero ¿A quién le importa? De eso trata ser un auténtico hijo de perra”. Una vez comenzamos la partida tenemos que familiarizarnos con la llamada en el juego bastardo-visión, esto no es más que la división de la pantalla  en dos, en cada una de las divisiones podemos apreciar las estancias en las que el bastardo se encuentra de desde cualquier ángulo. Presionando 1 o 2 podemos rotar la perspectiva de modo que así podemos tener una visión completa de todo lo que hay en cada estancia o habitación. La verdad es que el programa apuesta por la perspectiva lateral pero no resuelve la papeleta con solvencia, se hace un poco extraño lidiar con la llamada bastardo-visión,  algo que a día de hoy nos llega a desquiciar, y es que en determinadas localizaciones tendremos que dar con la perspectiva adecuada para hallar la manera de encontrar un nuevo acceso a otra parte del mapeado. La sección superior es a la que tendremos que prestar mayor atención mientras que la inferior nos servirá para tener una referencia adicional además de mostrarnos los textos a través de los cuales vamos a interactuar con el entorno.

Los invitados gritan y abandonan la habitación. Deshacernos de la compañía en el juego es tan fácil como tirarse un pedo.

La casa donde se celebra la fiesta cuenta con dos plantas que cuenta con su respectiva cocina, dormitorios, salón y cuartos baño amén de un jardín y garaje. En los laterales y bajo la bastardo-visión contamos con los medidores que nos aclararán nuestro nivel como sinvergüenza; al lado derecho tenemos el apestómetro (smellometer) que marcará nuestro nivel de hedor para ahuyentar a las masas. A la izquierda comprobaremos nuestro estado de embriaguez con el borrachuzómetro (drunkometer). Abajo a la izquierda contamos con el meometro (weeometer) que señala las ganas de hacer pis que el bastardo tiene y por último abajo a la derecha el pedómetro (fartometer) que nos aclara la cantidad de gases que acumulamos antes de expulsarlos de nuestro bastardo cuerpo. La desastrosa misión que se nos encomienda incluye numerosas jugarretas a la comunidad yuppie: apuñalar con un bolígrafo, cubrir a invitados con gel dentífrico, lavavajillas, espuma de afeitar, pintura, aceite o polvos pica pica. Atar a invitados con una manguera, colocar cubitos de agua en la ropa interior de alguien, derramar vino encima de algún desgraciado/an, provocar una descarga eléctrica, colocar gusanos en el cuello de alguna invitada, fabricar bombitas de peste, colocar mierda de perro en el suelo o soltar una araña en el piso. Hay más cosas que el protagonista puede llevar a cabo, estas son solo algunas de ellas. Por supuesto, el bastardo puede desalojar una habitación a base de pedos o emborracharse. A medida que vayamos completando algunas de estas jugarretas iremos sumando letras hasta completar las palabras Complete Bastard. Cuando eso suceda nos habremos coronada como rey de los gañanes y la gente abandonará la fiesta harta de nuestros poco ortodoxos modales.

La bastardo-visión puede hacer la partida algo tediosa si no nos acostumbramos a ella.

El título como podéis ver ofrece un gran abanico de posibilidades en cuanto a sinvergonzonería aunque tras unos minutos de partida nos damos cuenta que el juego básicamente consiste en ir deambulando por la fiesta tratando de descubrir los numerosos objetos existentes y hallar la manera de poder usarlos sin más beneficio visual que un escueto texto. El control no es malo y los personajes en pantalla no dejan de moverse ágilmente, es más podemos acaparar varios personajes a la vez y la velocidad de movimiento es muy correcta. Sin embargo el poco acertado sistema de orientación resta muchos enteros. Los gráficos son bastante correctos aunque tampoco vistosos en demasía y en el aspecto sonoro no destaca más allá de la melodía del menú inicial. La gracia de este programa reside en su loco argumento. Quizá en la época más de uno se lo pasara pipa haciendo el ganso si bien a día de hoy se hace bastante tedioso.

Podremos deshacernos de nuestros objetos en los cubos de basura del jardín.

Echemos un vistazo a la prensa del momento para ver qué gusto dejó el juego de Virgin.

Advanced Computer Entertainment: “Ser un completo hijo de perra es muy divertido y requiere mucho de resolución de puzzles. La idea es original (no así su formato) y su jugabilidad mejora con la práctica. En resumidas cuentas, un producto bastante superior a The Young Ones, publicado hace algún tiempo”.

Para los redactores de Computer And Videogames el juego de Sentient Software despierta sensaciones encontradas. Por un lado es al principio bastante difícil debido a la disposición de las pantallas y el hecho de que te permiten ver la misma habitación desde dos ángulos distintos: “Es un poco confuso al principio, pero una vez te acostumbras funciona excepcionalmente bien”. Por otro lado se trata de un título “ordinario, insulso, y lo que es peor, nada divertido”.

El número 45 de Crash también vertía disparidad de opiniones respecto al juego: “Viniendo de la gente que programó Tai Pan, uno de los juegos más serios del año, esto es traumático […] HTBACB está en la línea de Jack The Nipper, mucha nausea y mal gusto. Es divertido jugarlo un poco pero dudo que vuelvas a él más tarde” (65/100). Microhobby compartió algunas de mis ideas respecto al título: “HTBACB es un programa que incorpora una serie de características totalmente innovadoras, como un argumento que se sale de la línea habitual de software […] Lo único achacable a la calidad final del programa son unos gráficos de baja calidad y un movimiento que deja bastante que desear, pero que pueden ser compensados con las ganas que podáis tener de convertiros, por un buen rato, en unos gamberros de mucho cuidado”.

How To Be A Complete Bastard y Jack The Nipper, dos juegos muy gamberros.

Sinclair User sentenciaba de igual manera que Computer And Videogames “Si eres el tipo de persona a quién le gusta dibujar mapas a la par que observas grandes y simples gráficos moviéndose cual vísceras en una caja, todo perfecto. Sin embargo, podría llegar a ser notablemente aburrido tras un breve periodo de tiempo” (7/10).

Por último Your Sinclair puntua igual que la publicación anterior al título: “Estoy seguro que si te gusta el sentido del humor del completo bastardo de Ade (Adrian Edmonson) disfrutarás mucho de este alternativo y extravagante título”. HTBACB queda en la historia del Spectrum como un juego ciertamente loco y divertido aunque lastrado por un interés decayente a medida que vamos echándole tiempo. Hubo juegos gamberros más pulidos que este como Jack The Nipper (Gremlin Graphics, 1986), su secuela Jack The Nipper 2 (Gremlin Graphics, 1987) o Skool Daze (Microsphere, 1984) y su secuela Back To Skool (Microsphere, 1985).  De todas formas se agradece que Virgin se encargara de publicar  HTBACB  tan solo por el hecho de añadir un programa que añada algo más de variedad al catálogo spectrumero y llevar el nivel de gañanería a niveles estratosféricos. Y hasta aquí la gamberrada del día. Saludos a la parroquia y hasta la próxima. Salud y píxeles.

Un título muy loco para mentes enfermas.

Gráficos - 65%
Movimiento - 65%
Sonido - 70%
Jugabilidad - 65%
Adicción - 60%

65%

A pesar de su interesante propuesta acaba haciéndose algo aburrido tras unas partidas.

User Rating: No Ratings Yet !

kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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3 comentarios

  1. buen articulo, en su dia lo probé, yblo quité, pasó algo parecido con juegos de su estilo, el 3 semanas en paraiso, jack de niper, etc, las.videoaventuras no eran lo mio hasta q caía la revista con las ayudas. Imaginaos como me sentía cuando cargaba juegos como abadia, great scape… ahora los juegos vienen con guias, ayudas e indicadores, esonde pensar ya lo dejamos para otros…Xd. Tenia 10 años, es como me.justifico frente a estos juegos… XD.
    Cuando mas tarde lo jugué, me gustó, era el.tipico juego para mostrar a amigos sobre como joder al personal pijo y ricachon. Aun así es cierto q no es rejugable, me gustó mas el charlie chaplin, al menos podías.improvisar.
    Feliz año y un saludo.

    1. Gracias Batustita, me alegro te haya gustado el artículo. Tio yo tenía el Charlie Chaplin!… pero se me hacía una castaña de juego porque siempre era buscar a los personajes para pegarles y poco más. La idea del juego no estaba mal pero al final se limitaba a dar mamporros a los actores, cuando lo compré pensaba que habría más maneras de rodar la película con gracia pero por desgracia no era así.

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