
Saludos spectrumeros. Como bien sabéis muchos juegos de mesa tuvieron su cuota de protagonismo en el catálogo del ZX. Amén de juegos clásicos como el ajedrez, el backgammon, el reversi, el dominó, el parchís, la oca, las cuatro en raya, el cluedo, el scrabble, las damas y otros juegos centenarios, vimos adaptaciones de géneros posteriores como los wargames y otros más basados en el rol ¿Cómo olvidar títulos como nuestro patrio Mapsnatch (Dinamic, 1984), basado en el clásico Risk, Monopoly (Leisure Genius, 1985) basado en el clásico del mismo nombre, al igual que el popular Trivial Pursuit (Domark, 1986)?
Para la ocasión hoy revisitaré uno de esos juegos con los que Gremlin Graphics en muchas ocasiones nos deslumbraba, un título que reune todos los ingredientes de la fantasía que un juego de mesa puede ofrecernos. Y es que no hay sitio más cálido para un gamer que una húmeda mazmorra, y aunque resulte paradójico, dicha estancia evoca mundos fantásticos en la que buena parte de las huestes gamers ochenteras nos sentimos como en casa. Hoy nos adentraremos en en la eterna lucha entre el bien y el mal a golpe de mandoble… o, si bien lo preferís, a base de magia. Únete a la búsqueda, la cruzada ha comenzado: Hero Quest.

Hero Quest, el juego de mesa, nació a finales de los 80 de la mano de Stephen Baker, que fue quien ideó el concepto del juego, no así la marca Hero Quest, que fue registrada por Gregg Stafford. Este último acabó perdiendo los derechos del nombre al no renovarlos, hecho que aprovechó la editorial Games Workshop para adjudicárselos y así, en colaboración con la editora Milton Bradley (también conocida como MB), sacar el juego a la luz en 1989, uno en Estados Unidos y otro en el Reino Unido.
Desde su creación la marca Hero Quest ha sufrido idas y venidas en lo que a derechos se refiere, pues el mismo Stafford logró recuperarlos a finales de los 90 para renombrar a su juego de rol Hero Wars como Hero Quest. Ya en 2020, Hasbro junto a Avalon Hill se lanzaron a por el mecenazgo del emblemático juego de mesa y lograron recaudar los sufieciente para reeditarlo, aunque eso sí, con unas miniaturas diferentes (pues las originales son aún propiedad de Games Workshop).
En España fue la edición de MB la que mayormente nos tocó disfrutar y sobra decir que en su momento fue uno de los juegos de mazmorras más populares en los hogares españoles. En 1991 la editora Diseños Orbitales lanzó la primera versión de Games Workshop de Hero Quest con una traducción que subsanaba los errores de traducción de la edición española primigenia de MB. Posteriormente durante la primera mitad de los 90 varias expansiones / suplementos fueron desarrollados alargando un poco más el mundo Hero Quest.

Pasando a analizar de manera escueta al juego de mesa en sí, decir que Hero Quest es un juego de mazmorras con toques de rol cuya representación queda claramente visible en el tablero, un entresijo de pasillos y estancias subterráneas abiertas a modificación. Los personajes son cuatro: bárbaro, mago, elfo y enano, cada uno con sus atributos físicos y mágicos. La partida es dirigida por el master o director de juego cuya presencia en la partida es una de las herencias roleras de Hero Quest, puesto que el master será quien narre la partida, amén de establecer los cometidos de los héroes así como la organización y desempeño de las fuerzas del mal en el tablero.
Como buen juego de mesa Hero Quest se vale de dados y cartas para desarrollar la partida, y no solo eso, el juego incluía una escenografía en tres dimensiones, a partir de piezas de plástico y cartón, para definir las estancias que los héroes tienen que explorar. Tampoco voy a extenderme con ello pues estoy seguro que la mayoría de vosotros ya sabéis de qué va el juego de mesa, y así poder dar pie ya al juego de ordenador que es lo que nos atañe.

Gremlin Graphics estuvo 8 meses trabajando en Hero Quest para dar a su público un programa acorde al nivel del juego de mesa. En su desarrollo estuvo implicado un heterogéneo equipo formado por Nicholas Kimberley, cuya obra más significativa sea quizá el juego que hoy reseñamos; James Wilson, con un curriculum bastante extenso dentro del catálogo de Code Masters; Kev Batesman, cuya softografía queda reducida a Hero Quest; y Barry Leitch, con participación en juegos de diversa índole.
Además del citado equipo, Gremlin Graphics puedo echar mano de una dupla de ilustradores de alto nivel para completar su programa. Hablamos de David Gallagher, escocés de cuna, quien se forjó una solida reputación como ilustrador en parte gracias a su obra en Games Workshop, la editorial que publicó Hero Quest, y en la que Gallagher entro a trabajar a finales de los 80. De la misma manera Les Edwards, otro reputado ilustrador británico, colaboró con Gremlin Graphics para lanzar la versión “en pantalla” de Hero Quest. Y es que Edwards fue el responsable de la mítica portada del juego de mesa así como los retratos de los personajes y las portadas de las sucesivas expansiones que siguieron. Ambos ilustradores reflejaron su impronta tanto en manuales de juego como en portadas de revistas (sobre todo White Dwarf) o libros de género fantástico (horror, ciencia-ficción, espada y brujería, etc).

Hero Quest llegó a las tiendas en forma de caja incluyendo la fastuosa portada ya vista en el juego de mesa obra de Les Edwards. Como no podía ser de otra manera el juego de ordenador incluía un extenso manual de juego para el usuario que nos metía en escena con un breve extracto de las Crónicas de Loretome. En ella, el guardían del lugar, Mentor, lamenta la posible vuelta de la oscuridad a manos de Morcar, señor del Caos. Ante tan tremenda noticia muchos fueron los que huyeron del lugar por temor pero ahí es donde aparece Rogar el Bárbaro cuya sola presencia imbuía valor en todos los que le acompañaban.
Y así, otros grandes héroes surgieron de las sombras para acompañar al bárbaro: Durgin, un guerrero enano proveniente de las montañas de los márgenes del mundo conocido; Ladril, elfo y mago luchador de la lejana Athelorn y Telor el hechicero, compañero de aventuras del bárbaro en el pasado. Con tan apañado equipo, Rogar y los suyos lideraron un ejército de hombres contra las huestes de Morcar y aunque la victoria fue bienvenida, no fue total, permitiendo así que Morcar y los enemigos supervivientes pudieran retirarse para contraatacar en el futuro.

Hero Quest incluye la participación de los cuatro héroes pero como es lógico no podemos jugar con el mal, en otras palabras, el master en esta ocasión será cosa de la computadora. Nada más cargar el juego un menú ofrece la posibilidad de crear un personaje para así personalizar nuestra partida lo cual se agradece, además podremos cargar la ficha de nuestro nuevo personaje cuando lo deseemos (siempre que este no haya muerto en una partida anterior).
Otra de las opciones del menú es la de comprar equipo, algo indispensable para poder “chetar” nuestro personaje y darle a Morcar y sus secuaces lo que se merecen. De esta manera una amplia variedad de armas, armaduras y hechizos estarán a nuestro alcance siempre y cuando contemos con algunas monedas de oro en nuestro zurrón. Curiosamente, otra de las opciones del menú es la de “cargar otros” y esto se hizo así a sabiendas de que Gremlim Graphics meses después publicaría nuevo material para el juego en forma de expansión que acabaría siendo Hero Quest: Return of the Witch Lord, también publicado en 1991.
Por último y tras considerar todas las opciones pasamos a empezar la partida la cual comienza con la selección, por parte del hechicero, de su grupo de hechizos. Contamos con hasta 12 diferentes repartidos entre los diferentes elementos (aire, fuero, tierra y agua). Una vez hecha la selección es turno del elfo hacerlo, pues tan solo este y el hechicero tienen esas habilidades.

Una vez elegidas las habilidades mágicas del hechicero y el elfo solo nos queda decidir en qué aventura nos embarcaremos ya que el título cuenta con hasta 14 misiones a completar. Las aventuras están ordenadas por dificultad y están introducidas en la partida a través de una breve narración que nos pondrá en contexto. Y ahora sí comenzamos la aventura como tal. A primera vista habría que resaltar que el juego emplea la perspectiva isométrica para representar el tablero, hecho que considero todo un acierto, pues si bien en el juego de mesa el tablero es en dos dimensiones, el empleo de piezas para caracterizar las estancias es en tres dimensiones. Punto a favor para el juego de ordenador.
La parte de la pantalla dedicada al tablero es un rombo que marcará el eje a partir del cual establecer la perspectiva, de esta manera nos quedan cuatro triángulos repartidos en las cuatro esquinas que adornan y completan la pantalla de manera vistosa y efectiva. En la esquina superior izquierda quedan reflejados el nombre del personaje, nuestros puntos físicos y mentales así como las monedas de oro y la puntuación de tirada. En la parte inferior derecha contamos con el icono para pasar el turno al siguiente jugador. En la parte inferior derecha contamos con varios iconos más, uno para realizar búsquedas (de puertas secretas, trampillas tesoros y otros objetos de ayuda), otro para mostrarnos el mapa ya explorado hasta entonces y la posición de los personajes y enemigos, un tercero con el inventario del personaje activo, un cuarto para pasar al modo combate y un último icono para desbloquear puertas.

La disposición isométrica del tablero se completa con las baldosas que representan las casillas por las que nos moveremos previa tirada de dados, que aquí queda reflejada con un minijuego en el que habremos de pulsar fuego en una cuenta a toda velocidad entre los números 1 y 12 (dos dados). El acceso a los diferentes iconos del HUD y a las propias casillas del tablero se realizan con un cursor clásico. Pues bien a partir de la tirada empezamos a mover a nuestro personaje en cuestión por las baldosas eligiendo el camino que deseemos y expandiendo la aventura.
Decir que Hero Quest es un juego para cuatro jugadores si bien uno puede manejar a todos los personajes si así lo desea. A medida que avancemos por el tablero nos encontraremos con enemigos, trampas, agujeros, puertas, accesos ocultos y un sinfín de sorpresas. Lo cierto es que el juego de mesa está maravillosamente llevado a la pantalla y conforma una versión computerizada del mismo muy atractiva. Si en la época no tuviste el juego de mesa podías apostar por la versión 8 bits del mismo y no te defraudaría en absoluto. Gremlin no escatimó y se propuso incluir todos los detalles y reglas del juego físico y así evitar presentar una versión “descafeinada” del concepto original.

Es muy importante, no solo ir avanzando en la aventura, sino ir buscando puertas que nos den acceso a estancias secretas en las que podemos encontrar tesoros (algunos de estos no guardan nada bueno), armas o armaduras. De igual manera al pulsar el icono “buscar” podemos dar con trampas o agujeros que nos harían perder un valioso turno (las trampas) o un punto físico (los agujeros) así que es importante explorar a fondo las estancias. También es esencial ir en equipo pues ya es sabido que la unión hace la fuerza. Vernos solos frente a dos o tres orcos puede hacer que nuestro personaje se vea avasallado en combate a menos que lo llevemos muy bien pertrechado.
Además, un personaje que sobreviva a una misión puede volver a la carga en sucesivas misiones conservando sus atributos mejorados y equipo. Las misiones incluyen diferentes recompensas, tanto armas como hechizos o monedas de oro, que nos servirán al principio de cada partida para comprar nuevo equipo y afrontar la nueva misión con más garantías. Una vez dediquemos cierto a tiempo a jugar aprenderemos como afrontar las diferentes situaciones en las que nos veremos envueltos y las estrategias a seguir para poder llegar lo más lejos posible sin bajas al final de cada misión. Hordas de enemigos nos esperan en las mazmorras ¡pero ojo! otros nos esperan en las sombras acechando y no dudarán en atacarnos cuando menos lo esperemos. Trasgos, orcos, esqueletos, zombis, momias, gárgolas, guerreros del caos… todo un ejército del mal a las ordenes de Morcar, que tomará su turno cada vez que hayamos completado los nuestros para mover ficha y perfilar su estrategia frente a la nuestra.

Básicamente esto es todo lo que ofrece Hero Quest. Pasemos ahora a analizar lo técnico de su propuesta. En lo que a gráficos se refiere el juego de Gremlin luce muy dignamente, no es lo mejor que hemos visto en gráficos en aventuras isométricas pero resuelve la papeleta con bastante solvencia. Todo lo que rodea a lo que sería el tablero, es decir, los íconos y las representaciones de las calaveras y el anciano de la barba le dan un toque bastante chulo en lo visual. Ya en la “zona de juego” la variedad cromática de las diferentes estancias ayuda a darle algo más de variedad y atmósfera a la partida. Las animaciones de los personajes son algo artificiales pero hablamos de una adaptación de un juego de mesa así que el pecado no lo es tanto. Eso sí, el manejo del cursor es ágil y responde bastante bien a nuestras peticiones y todo ello sin ser excesivamente lento, algo que echaría para atrás a más de uno a día de hoy.
Musicalmente Hero Quest brilla en su versión 128K’s, en la que disfrutaremos de un gran trabajo melódico in-game que sumará puntos a la experiencia. La versión 48 K’s, como de costumbre, viene “capada” no solo en lo sonoro sino también en lo jugable por su modo multicarga. Por último, la dificultad del programa está ajustada a lo largo de su larga lista de aventuras, por lo que se recomienda empezar desde las primeras para ir ganando una experiencia que nos será muy valiosa en los siguientes cometidos, y no solo eso, podremos ir acumulando puntos y equipo para los personajes, haciéndolos más poderosos.

El buen trabajo realizado por Gremlin Graphics tuvo buena acogida por parte de los medios especializados siendo su nota media entre el 8 y el 9 sobre 10. Sinclair User otorgó un 90/100 “Juegos de rol no los hay mucho mejores que este. Con una interminable cantidad de opciones, enemigos y oro, esta espontánea aventura fantástica mantendrá contentos a cuatro jugadores hasta que sus barbas crezcan largas y canosas, como las de un mago”. Crash incluso puntuó el RPG algo más alto, un 93/100: “Donde Hero Quest gana a otros juegos isométricos es en la cantidad de sorpresas que la aventura atesora, como las puertas secretas, los tesoros y los enemigos que salen de la nada. La posibilidad de implicar a 4 jugadores en una partida es realmente divertido. Las aventuras no son solo ejercicios de exploración estratégica sino carreras por ver quien completa el objetivo primero”.
Your Sinclair tampoco escatimó elogios a Hero Quest con un 86/100 en el momento de publicación. Ya en España, Microhobby le endosó un 82/100 asegurando que “nos parece el juego perfecto”. Apreciaciones positivas para un juego que realmente estuvo a la altura en nuestro ZX Spectrum.

Meses después de Hero Quest Gremlin siguió trabajando en él publicando una expansión que añadía nuevas misiones al juego base: Return of the Witch Lord. Curiosamente, ya en 1992 y con nuestro sistema favorito a punto de caer, la casa de software británica se adjudicó el desarrollo y publicación de la variante futurista de Hero Quest, Cruzada Estelar, con un programa que reproducía el juego de mesa pero esta vez, a diferencia del primero, desde una perspectiva cenital con un resultado mucho menos atractivamente visual.

Y para terminar con otra curiosidad, quizá algunos de vosotros no tuviérais la oportunidad de jugar a Hero Quest en su momento pero sí hacerlo con Herocults, la reinterpretación low-cost de Hero Quest por parte de Falomir, empresa valenciana que optó por “imitar” algunos de los más populares juegos de mesa del momento. Pues bien, Herocults también tuvo su protagonismo en nuestros Spectrums con un título en basic cuyo cometido era no solo homenajear a Hero Quest sino también al juego de Gremlin, todo ello con un desarrollo isométrico y funcional bastante similar. El título, engendrado en su totalidad por Antonio Llano, logró auparse al tercer lugar en el concurso Mazmorras 2020 (año de salida de Herocults) organizado por Bytemaniacos, lo que habla de su buen hacer.

Y hasta aquí el juego de hoy. Si os molan los RPG de tablero, temáticas a lo Golden Axe y los grandes clásicos de Manowar, no podéis no jugar a Hero Quest, una puesta en escena del juego de mesa bastante fiel y certera con la que revivir la lucha entre el bien y el mal en una tele de tubo. Hasta la próxima chic@s. Salud y píxeles.
Una acertada y fiel adaptación multijugador del juego de mesa del mismo nombre.
Gráficos - 85%
Movimiento - 75%
Sonido - 90%
Jugabilidad - 90%
Adicción - 85%
85%
Gremlin Graphics echó de mano de un competente equipo de desarrollo para recrear el laberíntico mundo de Hero Quest. Numerosos enemigos nos los pondrán difícil pero a nuestro favor juega la ayuda de los personajes y un sinfín de items, armas y hechizos. A los ojos, un juego muy bonito.






¡Heroquest! Uno de los juegos que más me enganchó en el +2A. Después de jugarlo infinidad de veces en su versión de cartón y plástico, la llegada del juego al ZX fue como un sueño. Grandísima música, estupendos gráficos y una jugabilidad tremenda. De mis favoritos para toda la vida.
Efectivamente me pasé horas jugando al Hero Quest de mesa, pero el vidiojuego nunca cayó en mis manos.
Tuve que haberlo comprado para mi Spectrum 128