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Sky Ranger (1984) Microsphere

Saludos a la parroquia. Hoy os traigo un agradable y anacrónico descubrimiento personal de esos que dan que pensar por qué gente con el talento de David o Helen Reidy no tuvieron un mayor recorrido y/o reconocimiento por su obra en nuestro pequeño mundo pixelado. Y es que el título que hoy repasamos, sin ser un programa deslumbrante ni mucho menos, es uno de esos títulos semi-desconocidos que dejaban ver el potencial de la máquina de manera atronadora y de paso sorprender al que tuviera suerte de jugarlo en su momento. Sería injusto no rescatar y reivindicar en su justa medida esta rara avis en la softografía de Microsphere. Un potente helicóptero propulsado nos espera para poner orden en la ciudad; el trueno azul puede esperar: Sky Ranger.

Carátula de Sky Ranger con el inconfundible logo de Microsphere en la parte inferior.
Carátula de Sky Ranger con el inconfundible logo de Microsphere en la parte inferior.

Antes de meterme de lleno con Sky Ranger creo que es de recibo hacer referencia a la casa de software que lo hizo posible. Hablamos de Microsphere, una compañía que seguramente muchos de vosotros ya conoceréis gracias a joyas del catálogo como Skool Daze (1984), Back To Skool (1985) o Contact Sam Cruise (1986), tres juegazos reivindicados de manera constante por la comunidad. Y es que hablar de Microsphere es hablar de una empresa familiar, la creada por David Reidy y su esposa Helen, emprendedores y residentes en el norte Londres quienes demostraron que con pocos medios, ambición y mucho trabajo uno podía hacerse un nombre en la escena de los micro-ordenadores de entonces. Ahí reside gran parte del valor de los juegos de Microsphere y si bien dicha compañía fue efímera (su producción se limita a 10 títulos desarrollados entre 1983 y 1986), su obra ha perdurado en el tiempo manteniéndose fresca y vigente en la escena retro.

Los Reidy comenzaron desarrollando herramientas para el ZX81 como Omnicalc, una hoja de cálculo clónica de Visicalc, programa que a finales de los 70 dio empaque a los ordenadores Apple II como una utilísima herramienta de gestión. Pero pronto los Reidy se percataron de que el filón estaba en los juegos más que en el software de gestión y así dieron forma a Crevasse y Hotfoot, dos juegos publicados a la par para un joven Spectrum de 16K’s en 1983 y que, aún dejando ver que eran los inicios de la compañía, recibieron críticas favorables de la prensa especializada. Este recibimiento animó al matrimonio a ahondar en el desarrollo de otros juegos para Spectrum, plataforma a la que dieron su exclusividad.

Las estrechas calles de la ciudad pondrán a prueba nuestra pericia a los mandos del helicóptero.

Tras estos dos primeros títulos Microsphere produjo ese mismo año, ya para 48K’s, The Train Game, Evolution y Wheelie, juegos con los que siguieron construyéndose un nombre en la escena y en los que aparece Keith Warrington, amigo muy cercano a los Reidy y elemento clave en el corto futuro de la compañía. Mil novecientos ochenta y cuatro fue el año en que Microsphere acabó de destaparse con Skool Daze, y aunque aún quedaban dos conejos en la chistera (Back To Skool y Contact Sam Cruise) la compañía de los Reidy sacaba al mercado ese mismo año el juego que hoy nos ocupa.

Nuestra misión es la de pilotar el helicóptero pululando por las calles de la ciudad en busca de los watchers o vigilantes, un cuerpo creado para defender la ley que acabó rebelándose y ahora es el enemigo número 1. El helicóptero dispone de un potente radar con el que detectar a los vigilantes así como el correspondiente altímetro, velocímetro, brújula, indicador de combustible, un detector de proximidad (que delatará la presencia de estaciones donde repostar el combustible que rápidamente escaseará si volamos demasiado rápido) y un indicador que nos alertará de la presencia de bancos de niebla, en cuyo caso debemos reducir la altura para no estrellarnos.

¡Cuidado! Algunas calles terminan abruptamente en un edificio que nos cierra el paso.

Sky Ranger no es juego con mucho recorrido, de hecho es bastante reducido en ese sentido pero lo poco que ofrece es a tener en cuenta. Nos topamos con simulador de vuelo de los de la primera época, aún limitado en algunos aspectos, pero con cierto realismo y encanto en su manejo. Un correcalles placentero a la vista que nos recuerda mucho a aquella escena de Star Wars Episodio IV en la que Luke Skywalker se sumergía en las estrechas callejuelas de la estrella de la muerte para soltar el torpedo de protones que acabaría con el arma mortífera del imperio.

La pantalla de juego queda reducida aproximadamente al 50% (algo que normalmente ayuda a la hora de hacer el juego más fluido), el resto es destinada a los diferentes indicadores que nos ayudarán a pilotar el helicóptero y encontrar a los vigilantes. Antes de la partida el programa nos ofrece la oportunidad de presenciar parte de una partida a modo de demostración. De igual manera tenemos la opción de definir teclas, algo que en un simulador siempre es de agradecer. Bien, como piloto de helicóptero que somos podremos hacer girar la máquina así como variar nuestra altura y velocidad a nuestro antojo. El combustible es un factor a vigilar amén de las inclemencias metereológicas pues un banco de niebla puede dejarnos ciegos en medio de una urbe plagada de edificios.

La niebla hará que quedemos a ciegas durante algunos instantes.

Lo más destacable de Sky Ranger es sin duda su control y apartado gráfico, no por su detallismo (la naturaleza vectorial de sus gráficos limitaba mucho en este sentido), sino por la velocidad y suavidad en las animaciones. Con un frame rate de lo más decente el desplazamiento por la junga de asfalto se hace de lo más realista… dentro de lo que es un juego de Spectrum en 1984, un año en el que ya podíamos toparnos con más que notables simuladores / arcades apoyados en gráficos vectoriales como Battlezone (Quicksilva) o 3D Starstrike (Realtime Games Software). Incluso un año antes, en 1983, hubo lanzamientos que desarrollaban este tipo de gráficos como Combat Zone del mismísimo Jon Ritman (cuando este prestaba sus servicios a Artic Computing antes de colaborar con Ocean), Dimension Destructors, también de Artic Computing, o Fighter Pilot (Digital Integration).

En los años venideros siguieron llegando títulos que seguían apostando por lo vectorial, virguerías como el seminal Elite (Firebird), un notable Tau Ceti (CRL Group) o The Dam Busters (U.S. Gold) fue de lo más granado de 1985. En 1986, año en el que el catálogo sacaba más músculo aún, llegaron maravillas como Starstrike II (Realtime Games Software), Starglider (Rainbird) o el recordado por muchos (gracias a la serie animada de TV) Battle Of The Planets de Mikro-Gen.

Los vigilantes están pobremente representados en el juego mediante un punto oscuro.

Mil novecientos ochenta y siete vio la llegada, ya tardía, de la conversión de la famosa recreativa de Star Wars de Atari a nuestros spectrums con un título bastante potable además de su secuela The Empire Strikes Back, ambas por cortesía de Domark. Academy (CRL Group), Driller (Incentive Software) y Starfox (Reaktor) fueron también sonados  lanzamientos que dejaron el listón altísimo por no mencionar el icónico The Sentinel (Firebird). Podríamos seguir nombrando simuladores que sacaron todo el jugo del planteamiento vectorial hasta el final de la vida comercial del Spectrum, y así nos topamos con Battle Command (Ocean, 1991) o el gran Fighter Bomber (Activision, 1990).

Personalmente me quedo con lo desarrollado entre 1984 y 1987, de manera general títulos menos recargados en pantalla pero más ágiles y frenéticos en su jugabilidad (y creo que Sky Ranger es claro ejemplo de ello sin ser lo más destacado de este periodo). Lo que vino luego fue más bonito a los ojos pero más parsimonioso para el jugador. Volviendo a Sky Ranger, decir que su propuesta fue fallida a pesar de su jugabilidad pues se hace bastante monótono volar por una ciudad donde los enemigos son tan escasos como sus detalles gráficos (me refiero a la zona de la pantalla donde la partida se desarrolla). En el apartado sonoro nada a destacar y respecto a la dificultad está se ve alterada si estrellamos nuestro helicóptero y es que el cristal protector de nuestra cabina quedará resquebrajado dejando nuestra visión algo más reducida si cabe.

La pantalla de nuestra cabina se verá progresivamente resquebrajada si estrellamos el helicóptero.

Crash, en su número 12, estuvo certera en su reseña: ”No hay duda de que la calidad de los gráficos 3D […] El verdadero problema es que el juego comienza a aburrir tras un rato. Una vez que la novedad de los gráficos se hace familiar empiezas a anhelar algo más de acción y es esto de lo que el juego carece de alguna manera […] Grandes gráficos pero pero poco consistente en su argumento, algo sorprendente viniendo de Microsphere”.

El número 38 de Sinclair User incluyó una escueta e insulsa reseña sobre Sky Ranger en la que la única crítica al programa es su puntuación, un insuficiente 2 estrellas sobre 5.

La cosa no mejora en Your Spectrum acumulando puntuaciones bastantes pobres por parte de los tres redactores que lo analizan.

Por su parte, John Minson, de Popular Computing Weekly, era bastante más benévolo con su análisis otorgando un 4 sobre 5 y asegurando que ser un sky ranger es “bastante divertido”. Para ultimar el repaso a la prensa decir que Microhobby tampoco se vió deslumbrada por el título de Microsphere: “Un simulador más. O un simulador menos que nos queda por comentar; según se mire…”

En Skool Daze Microsphere tuvo a bien ir dejando algo de publicidad sobre algunas de sus obras ya publicadas meses atrás. El mismo Sky Ranger o Wheelie fueron reivindicados en las pizarras por los alumnos de nuestra escuela favorita.

Nada más por hoy caballeros. Si queréis indagar un poco más en el catálogo de Microsphere y degustar la velocidad de este simulador no dudéis en echarle el ojo, aunque solo sea por unos minutos merece la pena porque la verdad es que va como un tiro. Nunca está de más descubrir obras menores como esta. Hasta la próxima. Salud y píxeles.

Eric de Skool Daze a lomos de la moto de Wheelie huyendo del helicóptero de Sky Ranger ¿Era Eric uno de los vigilantes?
Eric de Skool Daze a lomos de la moto de Wheelie huyendo del helicóptero de Sky Ranger ¿Era Eric uno de los vigilantes?

Un título menor dentro de la obra de Microsphere.

Gráficos - 60%
Movimiento - 75%
Sonido - 35%
Jugabilidad - 75%
Adicción - 40%

57%

Sin ser nada del otro mundo Sky Ranger dejaba ver cómo un simulador con gráficos vectoriales a gran velocidad era posible en nuestros Spectrums.

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kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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Un comentario

  1. No estoy seguro de haber jugado a este o a otro clavado, imagino que sería este.
    Siempre me han apasiondado los helicópteros y todo lo que tuviese un helicóptero en la portada… se jugaba, luego imagino que sería este.

    Artículo muy acertado, como es constumbre.

    Tras un rato… se hacía aburrido, y hombre, imaginación en aquellos años… le poníamos y mucha, los gráficos daban para lo que daban y el resto lo añadía nuestra cabecita, pero este juego… se hacía… pesado, no lo he probado en el emulador pero doy por bueno que le faltaba acción, por ejemplo Turbo Sprit era más divertido y también tenía este estilillo de ir «navegando calles», no recuerdo Turbo Sprit como aburrido y este sí.

    Con todo… creo que son necesarios estos juegos para que otros luego avanzasen sobre el concepto y creasen otros más afinados.

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