
Un día, trasteando en un launcher de juegos de Spectum que tenía instalado en un antiguo PC, me topé con uno cuyo nombre me llamó poderosamente la atención: Infection, así que le di a ejecutar y en aquel PC me apareció uno de los juegos más tremendamente adictivos que me encontré a lo largo de esta segunda vida de nuestro maravilloso sistema.
Lo primero que creo que es importante reseñar es que estamos, por motivos que desentrañaremos más adelante, ante un “neverreleased”, es decir, un juego que pese a estar terminado nadie se animó a sacar a distribución, y lo segundo, que es algo que para mí le da un valor extra a este juego, es que yo nunca fui mucho de juegos de tablero, estrategia o de darle al coco en general. Nunca llegué a entender qué diablos había que hacer en el E-motion o no aguantaba más de tres pantallas en el Puzznic y cuando veía a la peña jugando al Tetris en los salones recreativos siempre pensaba que si al mueble le pusieran una metralleta a lo Operation Wolf y cambiasen el objetivo del juego de tener que apilar los más ordenadamente posible las fichas en el fondo de la pantalla a tener que reventarlas a balazos, el juego iba a ganar un montón. Pero este Infection, siendo como es un juego de tablero puro y duro, me enganchó irremediablemente nada más entender su mecánica que pasamos a ver a continuación:

Nada más cargar el juego se nos presenta en una pantalla los créditos de los autores (programación a cargo de Mark Incley con gráficos de Dave Crummack) y el copyright de la compañía propietaria de los derechos (1989 Virgin Mastertronic) y arranca, en su versión 128K, una inmersiva música firmada por David Whittaker que nos acompañará durante toda la partida.
Presionamos una tecla y accederemos a un primer menú en donde seleccionaremos los controles. Una vez asignados estos, pasamos a un segundo menú en donde se nos dará a elegir entre acceder a otro submenú de opciones, comenzar la partida o editar el tablero. Si vamos a configurar estas opciones podremos cambiar la configuración tanto del jugador 1 como del jugador 2, pudiendo configurar la partida como ‘humano contra ordenador’, ‘humano contra humano’ o incluso ‘ordenador contra ordenador’ para presenciar así una partida de demostración que servirá muy bien para ilustrar la mecánica del juego, así como podremos decidir si queremos poner un tiempo de duración para la partida (preocúpate por dejar todo el trabajo hecho antes de que este termine pues parece que cuando esto sucede el ordenador se pone a ocupar él solo todas las casilla que han quedado libres), o bien podremos seleccionar el nivel de pericia del ordenador si nos vamos a enfrentar a él, así como también tendremos la posibilidad de poner un límite de tiempo para poder pensarse la jugada en cada turno (podemos poner tiempo para los turnos de ambos jugadores, para ninguno o para uno sí y para el otro no).
En la opción de edición de tablero (el tablero con el que jugamos por defecto está completamente diáfano y personalmente me parece lo más divertido) podemos darle a una pestaña que pone “Shake” que nos propondrá al azar varios modelos de tablero con determinadas casillas que no podremos utilizar a lo largo de la partida y cuando veamos uno que nos parezca apetecible le damos a salir y con todo ya configurado podemos comenzar la pugna por la conquista del tablero.
Este se trata de un tablero de 7×7 casillas, es decir, un total de 49, que al final de la partida, el jugador que haya ocupado con un mayor número de bolas de su color, se alzará ganador de la contienda.
Cada jugador empieza con dos bolas de su color, cada una colocada en esquinas opuestas de la pantalla y la forma de hacerlas avanzar a lo largo y ancho del tablero se puede hacer de dos maneras: o bien pinchando primero en la bola con la que queremos actuar y luego pinchando en alguna casilla que esté libre e inmediatamente colindante a la bola de origen, con lo cual presenciaremos cómo nuestra bola original, en una suerte de proceso de mitosis, pasa una copia de sí misma a dicha casilla, o bien podemos hacerla saltar hasta alguna otra casilla libre que esté únicamente y como máximo separada por una casilla (da igual si está ya ocupada o no) con la contrapartida de que al hacerla saltar esta no se multiplicará por dos haciendo que dejemos de ganar una bola si la hacemos ocupar otra casilla de esta manera (será pues un movimiento puramente estratégico).
De esta manera cuando una nueva bola se asienta en una nueva casilla previamente libre infectará con su color a las bolas colindantes que no sean del suyo, pasando a engrosar la cuenta del marcador dispuesto para llevar el registro del total de bolas de cada jugador, el cual, cuando todas las casillas finalmente queden cubiertas, dictaminará quién ha terminado el juego con más casillas conquistadas y, como ya hemos comentado, será el vencedor.
A mí particularmente hay algo que me gusta mucho de este juego y es que resulta muy dinámico y las estrategias que, por mi experiencia con él, son más útiles para que te lleven a la victoria suelen ser de tirar “p’alante” adoptando una táctica más de atacar que de defender. Por ejemplo, habrá momentos en que veas una casilla vacía en medio de varias de tus bolas y pienses: «como me mande una bola para aquí me hace un hijo», pero la realidad es que cuando andas en medio del fregado, y aunque en ocasiones sí sea conveniente adoptar una técnica un poco conservadora (si te fijas el ordenador tampoco suele recurrir a llenar estos huecos en detrimento de un buen ataque), a poco daño que le puedas hacer a tu rival casi siempre resulta más efectivo atacar.
Para quien haya conocido este otro juego que vamos a mencionar, es verdad que este Infection puede recordar levemente al O’thelo (AKA Reversi), al que yo le había dado bastante vida en mis primeros tiempos spectrumeros pues me había venido entre varias cintas que fue de lo primerísimo que me habían comprado en casa y que eran unos programas de una editorial llamada DIMensioNEW que eran básicamente agendas y utilidades varias, pues supongo que me habría pasado de vehemente con aquello de: «si yo el ordenador para lo que lo quiero es para aprender», pero es de justicia decir que la idea está mejoradísima y perfectamente adaptada al funcionamiento de un ordenador doméstico.
Vista un poco la dinámica del juego, pasemos a mirar, sin profundizar tampoco en exceso, el porqué de que este Infection, que tal y como ya nos cuenta un comentario W.O.S. en la ficha de este juego («Infection se completó y el casete con el master fue entregado a Mastertronic, pero nunca fue publicado»), no saliera al mercado.

La información la obtuve de un artículo realmente interesante de alguien llamado Alain Beyrand al que accedí a través de la página gamesthatwerent.com y cuyo enlace dejo al final de este artículo por si se quiere ampliar lo que se exponga aquí, pero por sintetizarlo un poco, nos cuenta que dos jóvenes en Rotherham (Inglaterra) diseñaron un juego de tablero que funcionaba mejor en un ordenador que en tablero físico: «Jugábamos por las noches, durante varias semanas, con piezas de papel sobre un tablero de ajedrez, ajustando las reglas, pero siempre volvíamos al mismo conjunto simple de normas: expandirse una casilla duplicando la pieza, o saltar una casilla sin duplicar, y capturar (o infectar) las piezas cercanas», y se lo vendieron a una compañía de software especializada en juegos educativos para niños llamada Wise Owl, que lo mejoró un poco, lo bautizó como Infection y luego, al parecer, se lo vendieron a su vez a Virgin Mastertronic, y aquí es en donde la cosa se pone interesante, pues tal y como Beyrand nos cuenta en su artículo:
«Entre 1989 y 1990, la empresa matriz, la estadounidense Virgin Mastertronic, vio el juego y quedó tan entusiasmada que… ¡canceló el lanzamiento de Infection bajo su sello económico! En su lugar, la compañía estadounidense transformó Infection en dos juegos distintos:
—Como acababa de adquirir los derechos de Spot, un personaje usado por 7up en EE. UU. para anunciar su refresco, Infection se convirtió en Spot, para PC, para la Nintendo NES de 8 bits y para la Nintendo Game Boy […].
—A través de una relación con Leland Corporation, se licenciaron los derechos y Infection se transformó en Ataxx, un juego Arcade».
Así pues Mastertronic, en resumen, quizá vio el juego con demasiada calidad como para sacarlo bajo un sello budget. «En 1989, junto con Dave y Craig, Mark Incley (programación) y David Whittaker (sonido) lanzaron Infection en Amiga, Spectrum (Sinclair), Amstrad CPC, PC, Commodore 64 y Atari ST. Ninguna de estas versiones llegó a publicarse comercialmente. Sin embargo, a finales de los noventa, Mark Incley puso dos de ellas a disposición en Internet: la de Spectrum y la de Amstrad».
No puedo evitar imaginarme, para concluir, cómo sería la acogida de este Infection en 1989 para nuestros Spectrums si hubiese llegado a publicarse en su momento. No me cabe duda de que Microhobby, la cual a estas alturas ya exhibía un claro hartazgo a la hora de valorar mamporros, navecitas y explosiones diversas, lo hubiera acogido con cierto entusiasmo, y seguro que de haber sido incluida una demo en alguna de sus cintas más de uno se habría enganchado a su dinámica igual que lo hice yo en esta segunda etapa spectrumera.
Por suerte tenemos a un montón de gente haciendo un gran trabajo tanto de preservación como de recuperación de estos clásicos que hacen que estas pequeñas joyas no hayan desaparecido para nuestro sistema, sino aparecido con una “ligera” demora.
Firma: Pablo Villaverde.
Una gran idea que funcionaba mejor en ordenador que en tablero
Gráficos - 68%
Movimiento - 65%
Sonido - 79%
Jugabilidad - 89%
Adicción - 84%
77%
Un juego de tablero nunca publicado por Mastertronic en Spectrum pero que triunfó en otras plataformas gracias a la gran idea que fue.






