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Packs y Compilaciones: El Lingote (1987)

Hola a todos los que por aquí husmeais en busca de nostalgia pixelada. Tras numerosas reviews de juegos consideré dirigir mis esfuerzos a algún “especial”, en este caso dedicado a los packs o compilaciones. De vuelta a aquellos años, para todos nosotros hacernos con un pack podría ser un hecho algo más insólito o especial que pagar por un solo juego. Y es que por un precio mayor, pero también competitivo, podías hacerte con un buen puñado de títulos y disfrutarlos todos a la vez.

La cosa era tener suficiente dinero para desembolsar, cosa que por otro lado no era lo más común entre la chavalada de por entonces, quizá uno era muy joven, quizá con pocos recursos más que, quizá, una paga semanal que no llegaba para cubrir todas las necesidades a la que uno aspiraba a esas edades.

Imagino que en la mayoría de casos la compra de uno de estos packs podía estar destinada a una ocasión especial como un cumpleaños, un regalo por una buenas notas en el cole o como ansiado regalo de reyes. Bueno, considerad que hoy es vuestro cumpleaños, el día de entrega de notas o la mañana del día reyes porque os traigo material de muchos quilates, nunca mejor dicho. He optado por revisitar un pack que creo que nos marcó a muchos, no solo por su contenido, también por el continente. Hablamos de El Lingote.

El Lingote ERBE

Hablar de El Lingote es hablar de Erbe, la famosa distribuidora que se hizo con buena parte del pastel en los 80 en lo que a juegos de ordenador se refiere aquí en nuestro país. Comandada por Paco Pastor, y fundada junto a Andew Bagney y María Jesús López, Erbe comenzó como como una desarrolladora de juegos y aunque su producción no fue pródiga sí resultó ampliamente recordada por juegos como Las Tres Luces de Glaurung o Ramón Rodríguez, ambos publicados en 1986.

Paco Pastor, el hombre detrás de ERBE.

Sin embargo, como ya sabéis, el futuro de Erbe estaba en la distribución más que en el desarrollo de juegos (para eso Erbe parió a Topo Soft) pero hubo un importante escollo con el que Pastor y sus socios tuvieron que lidiar en sus comienzos: La piratería. Con tan solo poseer un “copión” o un radio cassette de doble pletina uno podía hacer estragos en la industria de entonces. Miles de cintas vírgenes de diverso minutaje acababan aprovechadas hasta el último segundo para albergar cientos de juegos, muchos de ellos aún no publicados por estos lares, es más, el trasiego de estas cintas era algo digno de estudio, expandiéndose por buena parte de la península y alcanzando cierta infraestructura.

Aparatitos como este dieron alas a la piratería.

La industrIa intentó poner medios técnicos para impedir el copieteo descarado pero las cabezas pensantes del bando rival fácilmente daban con soluciones para desarmar las propuestas antipiratería. Ya antes se hablaba de dar más empaque al producto con una mejor presentación, ilustraciones por artistas de renombre, textos traducidos, packaging más atractivo etc pero lo cierto es que, aún siendo una idea válida, no cuajó del todo. La gente quería seguir jugando a esos juegos aunque solo dispusieran del juego “a secas” grabado en una cinta junto a otros. Pastor entonces hizo bueno el dicho de “si no puedes con tu enemigo, únete a él”.

Y así algunas de las figuras más representativas del movimiento pirata acabaron trabajando para Erbe lo que, a la postre, culminó en un mayor conocimiento y anticipación frente a los movimientos de la industria ilegal del videojuego. Desde Erbe, y como paso definitivo, decidieron una última medida para rebajar las expectativas piratas, la bajada de precios a 875 pesetas con un potente apoyo publicitario. Algunos, como Dinamic, lo vieron con buenos ojos mientras otros como Opera no tanto. Lo cierto es que la medida se llevó a cabo y resultó bastante efectiva. Los cassettes originales quedaron así marcados con nuestros amados lomos rosas (el color variaba según el sistema, Amstrad por ejemplo empleaba el azul y MSX el negro).

La bajada de precios a 875 pesetas fue un gran acierto y posibilitó la supervivencia de una industria amenazada.

Y es en este punto donde empiezan a gestarse de manera más continuada en nuestro país la creación de compilaciones o packs como llegamos a conocerlos. Bien es cierto que antes de la bajada de precios ya Erbe optó por comercializar el conocido Super 10, el primer pack que Erbe puso en el mercado , a 3.995 pesetas y con una lista de grandes títulos. Pastor, que venía del mundillo musical, y espoleado por los resultados positivos de la bajada de precios y su consecuente estocada a la piratería consideró que la idea de aunar en un mismo producto varios títulos para venderlos de una vez, algo parecido a lo que ya se hacía en la industria musical con los típicos recopilatorios de grandes éxitos, podía ahora dar más frutos aún ahora que la bajada de precios era real.

Y así vio la luz El Lingote, con un precio de salida algo más bajo que su hermano mayor Super 10, 3.500 pesetas ¿Salía a cuenta emplear ese dinero por 10 juegos? Totalmente. Ok, no todos los juegos iban a ser de tu gusto pero lo mágico de esto era que podías descubrir alguna joya oculta del catálogo o simplemente engancharte a nuevos géneros por poco más de lo que te costaba un juego en 1985. El Lingote era muy diverso en su oferta. Pasemos ahora a hacer un escueto repaso de los juegos que el pack ofrecía.

Mítico estuche dorado con su pegatina marcando el precio. Algo casi imposible de encontrar hoy día en buen estado.
 

Dejadme empezar con el que creo que es, al menos en mi opinión, el peso pesado del pack. Hablamos por supuesto de The Great Escape, un título publicado en 1986 de la mano de Ocean en colaboración con Denton Designs y basado en la película La Gran Evasión (John Sturges, 1963) que nos ponía en la piel de un prisionero de guerra en un campo de concentración nazi. Nuestro objetivo a toda costa era conseguir escapar y para ello el juego te ofrecía varias alternativas lo que añadía un plus a su re-jugabilidad.

La perspectiva isométrica, los gráficos, la rutina diaria del campo, la tensión, los focos buscando carnaza por la noche, las patrullas de guardias y perros,… Este juego lo tiene todo. A estas alturas imagino que la mayoría de vosotros lo conocéis, si no es el caso, es obligatorio que al menos lo probéis. Tan solo decir que La Abadía del Crimen tiene mucho de este juego ya os puede dar una idea. (10/10)

The Great Escape, uno de los mejores juegos del catálogo en Spectrum.

Pasamos ahora a todo un clásico de la escena retro: Arkanoid. Esta conversión de Imagine logró meternos a muchos en el género “machacaladrillos”, siendo también estandarte del género. Este “hijo bastardo” de Breakout tuvo gran protagonismo en máquinas arcade y sistemas domésticos del momento por lo que no podía faltar en un pack como El Lingote.

La conversión, original de Taito, a Spectrum es de sobresaliente. Buenos gráficos, jugabilidad muy bien adaptada, uso correcto del color y más de 30 niveles en los que abrirnos paso con diversidad de power-ups para hacer frente al enigmático Doh. Sigue siendo uno de esos juegos universales a los que solo me gusta jugar en nuestro sistema. El catálogo deparó grandes machacaladrillos de gran calidad como Batty (Elite,1987), Krakout (Gremlin, 1987) o la propia secuela Arkanoid: Revenge of Doh (Imagine / Ocean, 1988) pero el primer Arkanoid es el que retiene la magia primigenia de este género. (9/10)

Arkanoid de Imagine fue una conversión muy lograda.

El tercer título me deja un sabor agridulce. Me refiero a Infiltrator, un juego de 1986 muy ambicioso que incluye niveles de diferentes palos. El primero, un simulador bastante completo pero también muy quisquilloso y desconcertante. Sin las instrucciones no podías saber cómo pilotar el helicóptero por lo que este es uno de esos juegos en el que no podías avanzar si lo tenías pirateado. Completar el primer nivel era para pacientes. Luego el juego te llevaba por derroteros de videoaventura con sabor a infiltración, una sección mucho más asequible que la primera. La espectacular carátula y su atractivo eslogan “El juego que conmocionó América” te ponía los dientes largos, luego la dificultad inicial hacía que el juego se desinflara más de lo que debiera. (7/10)

Infiltrator fue un juego al que era difícil sacarle partido aunque su propuesta de simulación e infiltración con numerosos detalles lo hacían un título a descubrir.

El cuarto juego de El Lingote nos deja otro gran clásico del catálogo: el Batman de Jon Ritman ¿Qué podemos decir de este juego de 1986 que no se haya dicho ya? Uno de los grandes referentes del software isométrico de la época. Técnicamente impecable en todos los apartados y con una gracia particular, este Batman fue la antesala a lo que Ritman tenía preparado no mucho después, el magistral Head Over Heels (que curiosamente fue incluido en El Lingote para MSX). Muchas pantallas que descubrir, gráficos geniales, puzzles a resolver, enemigos un tanto singulares y una ambientación igualmente particular justifican que este título fuera incluido en la compilación que hoy repasamos. (8/10)

Batman de Jon Ritman no podía faltar como estandarte de la perspectiva isométrica.

Toca mencionar el que para muchos imagino que será uno de los patitos feos de El Lingote: Breakthru. No seré yo el que vaya a matar a este juego, ya se mata él solo. Me parece una conversión de U.S. Gold medianamente digna con dos errores imperdonables, el uso fallido del salto (que hace que podamos volar y acabar el juego sin sufrir ni un rasguño) y la detección de colisiones que es casi inexistente. Quitando eso no deja de ser un shoot’em up que requiere cierta habilidad de esquiva y constante atención a lo que ocurre en pantalla. Los gráficos no desentonan y el movimiento y el scroll tampoco pero se le ven las costuras tras unas partidas. La recreativa de Data East era una pasada, la conversión en Spectrum un juego medianamente aceptable sin más. (6/10)

Breakthru, el eslabón débil de El Lingote.

Y bien, seguimos con otra conversión. Esta vez le toca el turno a Donkey Kong, un producto de Nintendo trabajado por Ocean en 1986 para Spectrum. Se trata de una conversión bastante fiel al arcade original con una jugabilidad acorde a aquel. Lástima que gráficamente no llegara a despuntar como debiera y su recorrido fuera más bien limitado si bien tenemos que tener en cuenta que se trata de un arcade de 1981. Aún así tener una licencia de Nintendo en El Lingote molaba. Un buen título para completar y dar forma al pack. (6/10)

Donkey Kong no era muy vistoso pero sí muy entretenido.

Número siete, una de esas producciones de Ocean ligadas al cine comercial hollywoodiense de entonces: Short Circuit. Este juego fuera quizá el que menos me entusiasmó cuando era chaval, quizá porque no había visto la película… o quizá porque no sabía como avanzar en su primera carga, una videoaventura en la que encarnamos a Número 5, el recordado prototipo de la peli. La segunda carga tiene más acción al ser un shoot’em up de scroll lateral en la que disparar y sortear obstáculos. A pesar de ser para mí de lo que menos jugué de El Lingote, el juego está impecablemente ejecutado, como no podía ser de otra manera, por Ocean. En mi opinión, el título que más desapercibido pasa dentro del pack. (7/10)

Short Circuit era un juego bien ejecutado pero ciertamente poco adictivo.

Gauntlet es el siguiente en la lista y creo que la mayoría lo recordamos con mucho afecto, no solo por ser una conversión bastante digna sino por esas partidas multijugador que nos ofrecía en una infinidad de niveles repletos de enemigos, laberintos, puertas, cofres y pociones. En lo técnico Gauntlet era sobrio pero efectivo, no necesitaba de grandes alardes para darnos lo que queríamos, ni en la recreativa ni en esta conversión de U.S. Gold. Este era el título que El Lingote ofrecía para disfrutar a dos jugadores simultáneos, y acertó de pleno. Cuatro personajes a elegir y diversión a raudales. (7/10)

Gauntlet nos dejó una magnifica conversión repleta de diversión.

Penúltimo título y última conversión, toca un shoot’em up de los de toda la vida. Scroll vertical , enemigos por doquier y habilidad, mucha habilidad. Xevious fue un título de esos que quizá no haya quedado como referente dentro del catálogo pero que llegan a dar empaque al mismo. Esta conversión de Probe nos daba la oportunidad de luchar contra hordas alienígenas a bordo de nuestra nave, equipada con proyectiles y bombas.

Técnicamente Xevious era un título muy pulido, por cierto obra de Nick Bruty. En el momento de su aparición (1987) ya tuvo que hacer frente a grandes estandartes como Terra Cresta o 1942, shoot’em ups barnizados en gloria ya consolidados por entonces. A pesar de la ausencia de power-ups, Xevious se deja jugar bastante bien, no es complicado de completar y es muy fiel al arcade original. Se trató de una buena aportación para El Lingote. (7/10)

Pese a no ser el shoot’em up definitivo Xevious es un juego muy correcto que incluso se disfruta a día de hoy.

Cerramos la nómina de títulos con un simulador deportivo que es lo que nos faltaba en el ajo. Para la ocasión se decidió incluir un juego multi-pruebas ¿Y para ello qué mejor que recurrir a un juego de Epyx? Buena parte de sus juegos deportivos se plantean a modo de olimpiadas y tienen grande atractivos como la opción de varios jugadores, tablas de records y personalización de eventos.

No fue mala elección. Winter Games, desarrollado por Sentient Soft y U.S. Gold, recogía siete pruebas, algunas más atractivas y mejor presentadas que otras, pero dando en conjunto un sabor a invierno que se agradece sobre todo por los impresionantes fondos que en algunas pruebas (e incluso en la pantalla de carga) podemos paladear de la mano de Frederick David Thorpe. (7/10)

Winter Games nos dejaba preciosas estampas invernales a lo largo del juego.

Si echamos un vistazo global a lo que El Lingote nos trajo no podemos más que dar las gracias a Erbe por ponernos por delante semejante colección de juegos a un precio asequible en aquel mágico 1987. Y no solo eso, el pack incluía los diez lomos rosas individuales, con sus carátulas e instrucciones de cada uno, nada de dos cintas con todos los juegos “empaquetados”, algo que en otras compilaciones acabó siendo lo normal para ahorrar costes. La colección venia muy bien acondicionada en un bonito estuche de cartón que imitaba un lingote e incluía los logos de Erbe, Ocean y U.S. Gold.

Otro punto positivo para El Lingote fue la variedad de géneros que nos ofrecía; desde videoaventuras a shoot’em ups, pasando por machacaladrillos, plataformas, conversiones arcade y simuladores tanto deportivos como militares. Por si fuera poco casi todos los títulos incluidos en la compilación no eran “viejas glorias” sino títulos que llevaban en el mercado relativamente poco (desde un año antes) y que todavía intentaban reivindicarse. Incluso Arkanoid y Short Circuit eran títulos paridos el mismo año que El Lingote.

En palabras del propio Paco Pastor la tirada inicial fue de 100.000 unidades, lo que supone que dada la inclusión de los 10 lomos se produjeron en la península ibérica un millón de cassettes. Cómo no podía ser de otra manera, CBS, discográfica en la que Pastor ejercía de director artístico y que le valió para desarrollar su carrera en la distribución de videojuegos, petó ante tanta demanda, tanto que la fabricación de cassettes del nuevo disco de Julio Iglesias previsto para entonces, Un Hombre Solo, se vio retrasada.

Es curioso que la fabricación de esta cinta se viera retrasada por culpa de El Lingote. Bueno, Julio podía esperar.

La relación de títulos para Spectrum bebe de dos grandes: Ocean (e Imagine) y U.S. Gold y deja claro que en Erbe se decidieron por tratados comerciales muy concretos con ambas. Atendiendo a los diferentes sistemas decir que dependiendo del mismo podíamos encontrarnos con juegos diferentes.

La versión para Amstrad era idéntica a la de Spectrum pero la versión para Commodore incluía Terracresta en lugar de Batman ¡Mala opción! Lo lógico habría sido sustituirlo por Xevious, del mismo palo. El Lingote para MSX era el que más distaba de los otros tres y es que la selección de títulos variaba al 50%, seguían Batman, Winter Games, Gauntlet, Donkey Kong y Arkanoid y se completaba el pack con tres ibéricos: Survivor, Spirits y Colt 36 (todos de una joven Topo ¡ejem!) y con una curiosa dupla que nos lleva desde lo más alto a lo más bajo: Head Over Heels y el defenestrado Uchimata de Martech.

Una joven Topo colocó tres juegos para el pack en su versión MSX. Dos de ellos, Survivor y Spirits fueron notables lanzamientos.

En cuanto a publicidad, la prensa nacional, y más concretamente Microhobby, dio luz a  El Lingote por primera vez en el número 152, noviembre de 1987. Un mes después, en el número 29, Micromanía hacía lo propio con el pack de Erbe. En lo personal, este fue el primer pack del sistema que tuve en mis manos en los reyes de 1988 y sobra decir que fue toda una bendición. Horas y horas de diversión que a día de hoy recuerdo con muchísimo cariño.

El presente artículo no arroja nada nuevo sobre esta magnífica compilación, ya se ha escrito y hablado sobre ello pero era una pequeña deuda personal la que tenía con Erbe y el señor Pastor así que no ví mejor manera que empezar a dejaros algunos artículos sobre compilaciones que empezando por este. Vendrán más. Mientras tanto salud y píxeles caballeros.

Un bonito recuerdo del día de reyes de 1988.
Un bonito recuerdo del día de reyes de 1988.

kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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