
Hablar de Ventamatic es referirse a uno de los pioneros de la informática y más concretamente de la introducción de los ordenadores de Sinclair en nuestro país. Aunque seguramente los seguidores de El Mundo del Spectrum tendrán referencias sobre esta empresa, simplemente destacar que Josep Oriol, fundador de Ventamatic y tristemente fallecido hace algo más de un año, inició su andadura importando de una manera poco ortodoxa ordenadores ZX81 de Sinclair para posteriormente continuar introduciendo en nuestro país el ZX Spectrum y todo tipo de perifericos y acabar convirtiéndose también en distribuidora y productora de juegos para estos ordenares. Además el bueno de Oriol fue también el creador del fanzine El Mundo del ZX81.

En definitiva, y como era característico en aquellos primeros tiempos, se caracterizó por introducirse en los diversos nichos que ofrecía el incipiente mercado de la informática, pero siempre motivado por aquellos aspectos que le generaban interés y le atraían. No puedo acabar estas primera líneas sin remitir, a todos aquellos que deseen información exhaustiva al respecto, a la espectacular entrevista a Oriol en el programa 3×01 del podcast de El Mundo del Spectrum en el que se comenta de pasada el título que nos ocupa, no les defraudará.

En cuanto a la autoría del programa, es obra de José Ignacio Murría, quien no se prodigaría mucho más y del que sólo he podido encontrar dos creaciones más. Se trata en ambos casos de dos programas para MSX bajo el sello de Idealogic, concretamente Comecocos y Bouncing Block, en este segundo caso también fue publicado por Garbi Soft bajo el título de Igloo.
No obstante, gracias al hecho de que nuestro protagonista se ha prodigado en internet y ha dejado comentarios en diferentes páginas y publicaciones sobre retro relacionadas con su obra, también he podido encontrar un listado de un programa suyo para el Sinclair ZX81 de 16k en el fanzine de El Mundo del ZX81. Concretamente en el volumen 2 número 4 y 5, el título del programa es COMECOCOS, así que no hace falta decir mucho más acerca del mismo.
Murría no formó parte de la plantilla de Ventamatic, y como era habitual en el caso de esta productora, se trataba de programadores que, como socios del club Ventamatic, remitían programas a la empresa y esta los publicaba.
World destruction no apareció en una cinta en solitario, sino que formó parte de la serie Spectrum Top Hits de Ventamatic que, según explicó Oriol en el podcast, fue la sucesora de la revista en cassette Spectrumania de la propia Ventamatic. Una producción que surgió en 1985 y que pretendía acercar al usuario de Spectrum a través de la venta en los quioscos de una recopilación de títulos en una única cinta que combinaba un juego con un programa de utilidades y que, según explicó Oriol, con una tirada de entre 7.000 y 10.000 copias, de las que se vendía aproximadamente una tercera parte de lo que se distribuía en los quioscos, tuvo muy poco éxito.
En el caso de World Destruction iba acompañado del programa Contabilidad Personal. Aunque la intención inicial era como mínimo publicar 7 títulos bajo este formato, dado que se ofrecía la posibilidad de suscribirse por 6 números, a partir del número uno a cambio de 4.000 pesetas, la cosa se quedó en únicamente 3 lanzamientos. Destacar también que las suscripciones anteriores al 30 de septiembre de 1985 tenían el incentivo de recibir “un programa sorpresa gratis de regalo”. Lamentablemente no hemos podido documentar de qué programa se trataría. Quizá alguien que lea esta review y se suscribiera en su época a Spectrum Top Hits pueda ofrecernos información al respecto.

World Destruction es un producto ciertamente curioso. En primer lugar porque se trata de un plataformas que aunque inspirado en programas de la época como Manic Miner o Jet Set Willy, contiene elementos particulares que le confieren un carácter propio que lo hacen ciertamente reseñable. El primer elemento propio es la variedad de alternativas que añade a nuestro personaje, el cual tiene la posibilidad de disparar y de realitzar patadas al más puro estilo karateca.
El segundo, y más reseñable es que en la última parte del programa, nuestro plataformas se convierte en un shooter de scroll lateral en el que debemos manejar un Viper de los de Galactica para destruir las naves alienígenas que intentan arrasar nuestra ciudad.
Otra curiosidad es el hecho de que en el menú principal se nos ofrece la posibilidad de acceder a las instrucciones, las cuales son bastante breves, no obstante se sugiere la posibilidad de visualizar una demo consistente en una pantalla que no forma parte del mapa del juego sino que se creó expresamente para poder ver las diferentes acciones que podía realizar nuestro personaje y para mostrar en qué consistía lo que en las instrucciones se denominaba “pasar por la cabina”, lo cual resultaba imprescindible para poder acceder a nuestra nave y poder enfrentarnos a nuestros enemigos.

Las instrucciones que acompañaban la cinta tiraban de cierta ironía al introducir un nuevo programa con la temática estrella de los primeros tiempos, los “matamarcianos” y para justificar el papel de nuestro personaje como defensor en solitario del planeta ante el riego de destrucción total.
El texto explica como La Tierra está sufriendo la enésima invasión alienígena en lo que va de siglo XXI. Todos los ejércitos de las fuerzas defensoras se han declarado en huelga de armas caídas por el exceso de trabajo, así que sólo TU puedes evitar la catástrofe… Pero, impotente ante el ataque, ves como las naves invasoras destruyen tu ciudad natal. Y la única nave de que dispones para contraatacar se halla en un lugar casi inaccesible. Para poder alcanzar la nave deberás obtener la fuerza elevadora que se encuentra en las cabinas de mutación que hay al final de intricados laberintos llenos de fieras y monstruos.

Así pues, iniciamos el juego con nuestro personaje saliendo de la zona residencial de la ciudad y dirigiéndose a la búsqueda de las cabinas de mutación que le permitan obtener la fuerza elevadora. Dichas cabinas se encuentran al final de un recorrido por 19 pantallas llenas de peligrosos seres y objetos animados dispuestos a acabar con las 4 vidas de que disponemos, en las cuales deberemos además ir superando diversos obstáculos para poder alcanzar el acceso a la siguiente pantalla.
Durante el recorrido podremos recolectar una diversidad de objetos entre los que se encuentran llaves, manzanas, emojis, etc. Si bien el único objeto que realmente es valioso son las vidas extra, el resto nos permitirán únicamente aumentar nuestra puntuación sin más trascendencia a la hora de completar nuestra misión. Algunos de estos objetos se encuentran detrás de puestas que deberemos derribar con nuestra patada karateca.

En el apartado técnico indicar que se trata de un juego desarrollado en código máquina que cuenta con un apartado gráfico colorista y variado. Aunque el sprite de nuestro personaje consiste en una representación esquemática del cuerpo humano, propia de los juegos de la primera etapa del Spectrum de los cuales es un dignísimo representante, es de destacar el esfuerzo por incorporar multitud de enemigos de los más variado en una pantalla en las que varían las plataformas que debemos recorrer incluyendo todo tipo de superficies, además de cintas transportadoras que únicamente podremos recorrer en el sentido en que estas se mueven.
Así pues, el apartado gráfico resulta de lo más diverso y para nada monótono, incorporando novedades en muchas de las pantallas para sorpresa del jugador que debe ir aprendiendo cómo enfrentar los retos que van surgiendo a lo largo del recorrido. En la parte inferior de la pantalla disponemos de los diversos marcadores de puntos y vidas, además del récord de puntos establecido con unos caracteres adaptados a la temática futurista del juego.

En cuanto al movimiento de nuestro personaje, podemos ejecutar acciones diversas: caminar, correr, lanzar patadas o disparar. Además una vez hayamos pasado por las cabinas de mutación pasaremos a disponer de la fuerza elevadora que nos permitirá sortear los obstáculos de forma mucho más sencilla. En cualquier caso, todos los movimientos descritos se realizan de manera limpia y responden a los controles del teclado de manera impecable. Los movimientos de nuestros enemigos son diversos aunque predecibles, lo cual nos facilita el poder superarlos, no sin alguna dificultad. Indicar en este sentido que en algunos casos los movimientos de estos elementos son repetitivos y pueden llegar a complicarnos el acceso a la pantalla siguiente. No obstante a diferencia de otros juego, no hay un límite de tiempo de permanencia en la pantalla, lo cual nos permite esperar nuestra oportunidad para poder avanzar a la siguiente.
En cuanto al sonido, es posiblemente el apartado más débil del programa. No incorpora música durante el juego aunque si que dispone de algunas melodías que se reproducen cada vez que accedemos a una nueva pantalla o conseguimos una vida extra. También dispone de efectos de sonido cuando disparamos o derribamos una puerta. Igualmente dispone de un efecto de sonido cuando somos alcanzados por un enemigo. En definitiva podemos calificar de aceptable este apartado, sin más.
En cuanto a la jugabilidad, es de destacar que se trata de un plataformas que al menos hoy en día, a mi que soy un pésimo jugador, me parece asequible. Por una parte las colisiones con los enemigos, aunque perfectamente detectadas, permiten un leve contacto. De prolongarse, supondrá perder una de nuestras vidas. El número inicial de vidas no es excesivo, no obstante, las vidas extras dispuestas estratégicamente a lo largo del recorrido posibilitan nuestro éxito. Además destacar que una vez llegamos a la última pantalla, las cabinas de mutaciones, dejamos de poder saltar y lanzar patadas para pasar a poder volar. De esta forma debemos realizar el recorrido inversamente, pues nuestro viper se encuentra al inicio del juego, pero con unos nuevos controles. Este hecho aporta una variedad al juego que lo hace más atractivo. El hecho de poder ir avanzando en el juego con cierta práctica sin tener la percepción de enfrentar un obstáculo infranqueable y el deseo de poder acceder a nuestra nave para poder iniciar el combate espacial, que al menos en mi caso motivó que comprase el título en su momento, aseguran un nivel elevado de adicción al juego y de animar a seguir intentándolo, usando con maestría la táctica del palo y la zanahoria para empujar al jugador a volver a intentarlo.

No podemos finalizar nuestra review sin una referencia a la parte final del juego. Aunque algunos compramos el programa con el ferviente deseo de jugar un clásico matamarcianos, sin llegar a conseguirlo en mi caso pues debo reconocer que no pasé de la tercera o cuarta pantalla en su época, visto en perspectiva es posiblemente la parte más floja del juego. Debemos movernos por la pantalla disparando a una multitud de naves enemigas antes de que acaben con todos los edificios de la ciudad. Las naves enemigas no nos causan ningún daño en caso de colisión y el único reto es acabar con todas las naves antes de que estas acaben con todos los edificios de nuestra ciudad.

World Destruction es un programa que pasó bastante desapercibido en su época. Encontramos una referencia a la serie Spectrum Top Hits en el ejemplar número 23 de la revista ZX correspondiente al mes de octubre de 1985. Si bien no se realiza un análisis del programa World Destrution como se solían hacer habitualmente en el apartado “Crítica” de la revista, se comenta la novedad del lanzamiento periódico de cassettes por parte de Ventamatic con programas de “apreciable calidad” destacando el precio del mismo, 695 pesetas.

Ya en publicaciones de la actualidad encontramos una referencia a este juego en el libro de Jesús Relinque “Pedja” y José Manuel Fernández “Spidey”, Génesis. Guia Esencial de los videojuegos españoles de 8 bits. En el mismo Pedja afirma respecto al programa que “La investigación llevada a cabo para completar el presente libro nos ha deparado varias sorpresas, tanto negativas como positivas. El hallazgo de World Destruction pertence, sin duda, al segundo grupo.” y añadía “Un enorme juego rescatado de las profundas simas del olvido”.
En cuanto a la incorporación de los títulos de Spectrum Top Hits a nuestra colección hay que destacar que no son títulos difíciles de conseguir. Especialmente el número 1 que por 5-10€ es muy asequible. Los otros números son algo más difíciles de ver, aunque van apareciendo periódicamente en los canales habituales de compra-venta de segunda mano y probablemente serán algo más caros sin llegar a precios desorbitados ni mucho menos. Así que son una serie que podremos disfrutar en nuestras colecciones si así nos lo proponemos con relativa facilidad.
A la hora de efectuar una valoración global de World Destruction hay que situarlo en el contexto de su época. Hay que tener en cuenta que se trata de un juego de los primeros tiempos, el cual a pesar de ser coetáneo de clásicos del Spectrum como Knight Lore, Decathlon o Bruce Lee pertenece a otra categoría. Estamos hablando de un título más modesto, con un precio mucho más asequible y en un canal de distribución alejado de las grandes superficies comerciales o de las tiendas especializadas. A pesar de todo, se trata de un título ambicioso y muy bien ejecutado que en la actualidad sigue siendo muy jugable y una auténtica sorpresa para aquellos que en la época no lo disfrutaron. En definitiva, discrepando con Oriol quien afirmaba que Ventamatic no había hecho ningún juego realmente bueno, para mi se trata de un juegazo que merece también su espacio en El Mundo del Spectrum.
Firma: Artur Cardell (jepifidel) para EMS
Un Spectrum Top Hits de Ventamatic digno de review
Gráficos - 68%
Movimiento - 87%
Sonido - 50%
Jugabilidad - 80%
Adicción - 85%
74%
A pesar de su lanzamiento en un canal de distribución alternativo, se trata de un título ambicioso y muy bien ejecutado que en la actualidad sigue siendo muy jugable y una auténtica sorpresa para aquellos que en la época no lo disfrutaron



