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Platoon (1988) Ocean

Hace ya varios años que la industria del videojuego ha ido haciendo, cada vez más, oídos sordos a la industria cinematográfica, ignorando las aventuras y tramas que esta última brinda al público, y lo que es peor, privando a la comunidad de disfrutar de buenas películas de otra manera, jugando. Hoy día el cine está por detrás, en lo que a negocio se refiere, del ocio electrónico. Cualquiera de vosotros que suela jugar a juegos de hoy día se habrá percatado que la lista de créditos de cualquier superproducción es igual o más extensa que la de cualquier película. Por suerte, en el despegue definitivo de lo que hoy conocemos como videojuegos esta alianza con el cine era más que una realidad. Uno podía ojear la Microhobby y toparse con juegos oficiales basados en numerosos blockbusters de la época: Rambo, Robocop, Top Gun, Desafío Total, Batman, Los Intocables, etc. ¿Qué tienen en común estos títulos? Ocean. La casa afincada en Manchester fue punta de lanza a la hora de pixelar guiones y asegurarse de paso unas fructíferas ventas pues tras el taquillazo de turno, vender juegos sobre la misma película era, para Ocean, coser y cantar. Y aquí es de donde partimos en la reseña de hoy; otras de esas superproducciones ochenteras que marcaron época y en la que Ocean supo ver el potencial para un buen juego: Platoon.

En busca de una senda no traicionera.

Platoon (“pelotón” en inglés) fue el primer largometraje que Oliver Stone dedicó al conflicto bélico por excelencia en buena parte de los guiones de por entonces: Vietnam. No sería la única vez pues posteriormente el director estadounidense volvería a contarnos otras historias relacionadas con el conflicto asiático (él mismo tomó parte en la guerra de Vietnam durante su juventud). El elenco contaba con numerosas futuras estrellas del celuloide como unos jovencísimos Charlie Sheen, Willem Dafoe, Johnny Depp o Forest Whitaker y es tal la calidad de la cinta que acaparó 4 Oscars, 3 Globos de Oro así como otros premios de la industria. Sin entrar más en la película, Ocean decidió que no podía perder la oportunidad de llevar las aventuras del pelotón a nuestras televisiones de tubo y en 1988, dos años después del estreno de la película, salía a la venta el juego oficial de la película a través de Choice Software con un equipo de desarrollo de nivel formado por Sean Pearce, David Lyttle, Simon Butler, Mark R. Jones, Andy Sleigh y David Whittaker. El primer juego que entró en desarrollo fue el de la versión para Commodore y fue producido totalmente por Ocean. Posteriores versiones fueron delegadas en Choice Software y he aquí la versión de Spectrum, programada en Irlanda del Norte (Carrickfergus).

Durante la partida podemos elegir miembro del pelotón que queramos usar en ese momento.

Platoon responde al patrón de juego que Ocean solía desarrollar en juegos basados en películas, es decir, varios niveles distintos entre sí que cuentan o nos remiten a determinadas escenas del metraje original. La peli cuenta las andanzas del joven y novel recluta Chris Taylor en su llegada a Vietnam y como los horrores de la guerra hacen mella en su espíritu y en el pelotón al que pertenece. A diferencia de la película, en el juego controlaremos al pelotón entero a través de varios niveles. El primero nos coloca en plena jungla vietnamita donde tendremos que guiar al pelotón hasta una aldea cercana donde hallaremos el acceso al nivel siguiente. Nuestro pelotón consta de cinco miembros y a durante la partida tenemos la opción de elegir el soldado a controlar. Cada uno puede recibir un número limitado de impactos y a medida que perdemos hombres baja nuestra moral y por lo tanto nuestra vida. La jungla está plagada de vietcongs que intentarán acabar con nuestros efectivos lo antes posible, ya sean escondidos en trampillas subterráneas o formando parte de patrullas regulares que peinan la zona, y eso no es todo. Antes de llegar a la aldea hemos de volar un puente para evitar ser perseguidos.  En este primer nivel contamos con nuestro fusil y un buen puñado de granadas que tendremos que administrar sabiamente ya que la munición en el juego es limitada en todo momento. La ambientación en este primer nivel está muy conseguida y la dificultad tampoco es baja pues hay que estar muy atentos o de lo contrario nos llevaremos algún balazo o una granada de mano de regalo.

En el primer nivel urge encontrar la dinamita.

El segundo nivel se trata ya de otra cosa diferente. Ahora pasamos a controlar en primera  persona a nuestro recluta. Ataviado con una linterna, un mapa y una pistola tendremos que explorar una red de túneles vietnamita que oculta estancias y enemigos por doquier. En el camino nuestros activos tendrán que hacerse con una brújula y una caja de bengalas, necesarios en siguientes niveles, amén de documentos que albergan valiosa información y otros ítems como botiquines de la cruz roja que nos darán algo de alivio en este nido de ratas. La pantalla durante la partida queda dividida en dos, a la izquierda se nos muestra la acción propiamente dicha mientras que a la derecha tenemos el mapa que permite orientarnos para poder cumplir con el objetivo. Para ser un nivel en primera persona la verdad que está bastante logrado; las animaciones son suaves y los gráficos tampoco desmerecen. Eso sí, este nivel no disfruta tanto del color como sí lo hace en el primer nivel (a excepción de cuando alcanzamos alguna estancia).

El segundo nivel pasa a primera persona y nos pone directamente en la boca del lobo.

Si somos lo suficientemente hábiles como para salir de los túneles nos veremos acorralados en un bunker cuando la noche, y las guerrillas vietcong, se nos echan encima. Mala cosa, no se ven tres en un burro aunque por suerte tenemos las bengalas del nivel anterior para dar un poco de lumbre al lugar y así despachar a los vietnamitas cuyas siluetas harán que estemos ojo avizor en todo momento. Este tercer nivel es un shoot’em up en el que solo podremos afinar nuestra puntería cuando la luz haga presencia. Es importante cuidar el número de bengalas y ser certero con el enemigo. Un nivel un poco más parado pero que con esas transiciones lumínicas añade variedad y originalidad al título. Los gráficos están muy en consonancia con los del primer nivel a diferencia de que en este el colorido varía a cada minuto por el efecto de las bengalas y la falta de luz natural.

Nivel 3. Mientras hay luz hay esperanza.

Bien, hemos sobrevivido toda la noche a las acometidas asiáticas ¿Qué nos queda? El sargento Barnes, el que manda en nuestro pelotón y el que menos corazón tiene, nos informa que Elías ha muerto pero poco después somos testigos de la traición al sargento, que huye para salvar su vida de las tropas enemigas. Por desgracia, y como la carátula del juego muestra, Elías será otra víctima más. Desde el alto mando oímos por radio que nuestra posición será achicharrada por Napalm en menos que canta un gallo así que toca coger nuestro fúsil y la brújula para largarse por patas. Volvemos a un nivel en tercera persona, esta vez con una perspectiva posterior. En el camino nos volveremos a topas con las guerrillas así como otros obstáculos y al final de cada pantalla hemos de elegir la ruta a seguir, solo una es la que nos llevará al último nivel del juego en el que el traidor Barnes se oculta en un bunker mientras intenta acabar con nosotros. En este último nivel solo disponemos de granadas para poder acabar con Barnes y tendremos que hacer 5 blancos para ello.

El sargento Barnes no hace prisioneros así que prepárate.

Platoon se trata de un juego bastante cuidado en lo técnico. Tanto gráficos como animaciones están bien tratados; hay color y oscuridad lo que favorece una ambientación muy propia para retratar el campo de batalla vietnamita. Decir que la versión inicial de Platoon, la que se programó para Commodore, luce espectacular, si bien la de Spectrum no le va a la zaga y es que se solventó exitosamente el tratamiento del color, algo que en los juegos de Spectrum no siempre acabó bien. Movimiento y controles son correctos pese a una dificultad que puede llegar a abrumarnos un poco al principio. Hay que morir muchas veces en este juego pero ello implica que hay avance, no se trata de perder vidas y desesperarnos sin ver nada nuevo. En lo referente al juego en sí, como ya comenté antes, son varios niveles, cada uno con su chicha, los que hacen de Platoon un juego algo más dinámico y no se trate tan solo del típico shoot’em up al uso, como hubiera sido lo más normal teniendo en cuenta la película a la que hace referencia. Eso sí, preparaos para sudar la gota gorda en la jungla vietnamita. Platoon posee una dificultad alta que exige para poder llegar lejos. Está claro que ésta es la debilidad de Platoon, además hace gala de ella bien desde el principio lo que puede echar atrás a más de uno. Por suerte hay mucho más detrás si se insiste. Para completar el apartado técnico decir que la versión 128K’s incluye un gran trabajo por parte de David Whittaker, que incluye melodías en todos los niveles del juego además del menú. La versión 48K’s, como casi siempre, adolece de música y sufre el multicarga.

Oliver Stone en sus años mozos de patrulla por Vietnam.

La versión original del juego, la lanzada en el Reino Unido, contaba con jugosas ventajas respecto a lo que finalmente acabó vendiéndose en España (algo bastante frecuente por entonces). Para empezar el título venía presentado en una caja de gran tamaño que incluía un diseño muy acertado de la portada basado en el famoso fotograma de la película en el que el sargento Elías (Willem Dafoe) alza los brazos al cielo mientras es tiroteado por vietcongs en una carrera desesperada por la supervivencia (y que fue usado así mismo como carátula para la comercialización de la cinta cinematográfica) y las siluetas de los miembros del pelotón  a medida que avanzan a pie (también sacado de un fotograma de la película). Por otro lado la caja incluía una foto perteneciente al rodaje en la que aparece buena parte del elenco de actores. El libreto de instrucciones venía bien presentado y con una descripción de los diferentes niveles bastante útil y bien estructurada. Otra curiosidad más, esta edición inglesa venía con dos cintas. Una del juego, para 48K y 128K’s, y otra que incluía una canción de Smokey Robinson, notable artista y productor relacionado con el pop, soul o R&B cuya carrera vio más brillo durante los 60 con The Matadors, luego The Miracles,  y a partir de los primeros 70 con una carrera en solitario que dura hasta el día de hoy. La canción en cuestión es “Track of my tears”. Una vista al pasado sonoro de la época en la que la guerra de Vietnam tuvo lugar de la mano de la mítica Motown (¡Hubiera molado más un tema de The Doors pero no se puede tener todo!).

Seguna cinta que incluía la edición británica de Platoon con el tema «Tracks of my tears» de Smokey Robinson, perteneciente a su vez a la banda sonora original del film.

La publicación ACE (Advanced Computer Entertainment) en su número 7 no dejaba en muy buen lugar la versión de Spectrum de Platoon: “Respuestas al control lentas y el scroll echan a perder la jugabilidad mientras que un chillón choque de atributos lo hace poco interesante a la vista. En ordenadores 128K’s carga de un tirón y en los de 48 K’s la multicarga es el menor de los problemas”.

Computer & Videogames fue bastante más benévola con sus palabras en su número 77 de 1988: “La red de túneles es una impresionante obra de diseño que incorpora una pantalla dividida entre una sección en 3D y un mapa del complejo” […] “Disfruté inmensamente jugando a Platoon. Muchos jugadores pueden que lo dejen aparcado por la dureza de su primer nivel, lo que sería un error pues se trata de un arcade que supone un gran reto y satisfacción”.

En Crash Platoon recibió un meritorio 93/100. Grandes halagos para el título de Choice: – “Platoon está bien detallado y es altamente adictivo pero también estás avisado, es extremadamente difícil”.

“Nunca pensé que Ocean pudiera captar el feeling de la película pero los programadores han solventado todos los problemas admirablemente”.

“Ocean proclama que el juego, como la película, se centra en la tragedia de la guerra lo que es dudoso, ya que principalmente está relacionado con el éxito a partir de la destrucción. Aún así Platoon es un juego que no puedes perderte”.

Curiosamente en la revista Crash se organizó un concurso a través de un pequeño cuestionario de cinco preguntas. El premio consistía en los guiones gráficos originales (con los que el equipo de programación trabajo para programar el juego), 5 unidades del juego y cinco unidades de la banda sonora de la película.

Concurso realizado en Crash, el primer premio: los guiones originales del juego.

Microhobby también supo ver las virtudes de Platoon “Unos gráficos de calidad en cada una de las fases, un altísimo grado de adicción, dificultad elevadísima y un tema lo suficientemente atractivo hacen de Platoon un programa del que estamos seguros que os hará pasar horas, e incluso días, entretenido. Además, aquellos de vosotros que hayáis visto la película, podréis comprobar como el programa se ajusta a la perfección al argumento de la misma, incluso con todas sus crudas realidades”. La publicación española también incluyó en su número 164 varios mapas así como cargadores para hacer el juego algo más asequible, ah y también sortearon, al igual que en Reino Unido, cinco cintas VHS originales de Platoon, en esta ocasión para los que acabaran el juego.

Microhobby también organizó su propio concurso con Platoon.

Pasamos a Sinclair User que también puntúa bien al juego de Ocean con un 8/10: “Seis disfrutables mini-juegos, unidos por un consistente argumento y factores comunes así como  la falta de munición, la elección entre hombres heridos y sanos o el contador de moral que indica el final del juego.”

The Games Machine resalta el hecho el debut de Platoon en 8 bits en Commodore ponía las cosas complicadas para una posterior versión en Spectrum, sobre todo en cuestiones cromáticas; “Sin embargo es color es usado ampliamente y sin excesivo choque de atributos, dando al juego una notable atmósfera […] La melodía en 128K’s es buena también”. Un 84/100.

Your Sinclair fue más tibio con sus apreciaciones sobre el juego: “Largo y complejo, sí, pero satisfactorio, no mucho. Platoon depende en gran medida del recurso de unir un número de juegos, desde laberintos a shoot’em ups, para crear una suerte de Beach Head mejorado”. 7/10.

En plena acción abatiendo un vietcong.

No sería justo hacer una reseña de un juego como Platoon sin hablar de Gary Bracey, uno de los activos de Ocean responsable de que la mítica compañía consiguiera las licencias cinematográficas más jugosas de por entonces. Bracey tenía un interés personal en el cine y siempre buscó en el cine algo útil que poder aplicar a los videojuegos. De esta manera, Bracey se empapó de guiones cinematográficos y visitas a varios estudios. Decidió a ir por la licencia de Platoon ya que por entonces Oliver Stone estaba pegando muy fuerte. Ni siquiera el rodaje de la película había terminado cuando Ocean ya tenía la licencia en el bolsillo. Bracey tenía muchas esperanzas puestas en el film. De hecho, Orion Pictures, la productora con quien Bracey había llegado al acuerdo permitió a personal de Ocean acudir a una proyección antes del estreno. Dicha proyección fue el comienzo del juego y a ella mandaron a Simon Butler, quien se encargó de diseñar el juego, hacer el storyboard y supervisar las diferentes versiones que salieron al mercado. Butler no salió muy convencido del visionado del film, no por la película en sí, sino por cómo llevar la sangre y violencia de Platoon a un juego de 8 bits. Por suerte, Mark R. Jones, que por entonces vivía con Butler, junto a Bracey pudieron aportar sus ideas al proyecto y salir más que bien parados. En palabras de Butler: “Dividí la película en varios elementos, intentando respetar su estilo lo máximo posible. Platoon fue la primera película que adoptó un diseño basado en varias partes, con diferentes estilos de juego para cada sección de la película”. Y así es como otras licencias acaparadas por Ocean siguieron este esquema: Robocop, The Untouchables o Batman The Movie, entre otros.

Gary Bracey junto a Clive Barker (izquierda) y David Cronenberg (derecha) en el set de rodaje de Nightbreed («Razas de Noche» en España). Esta película también tuvo su correspondiente licencia por parte de Ocean en varios sistemas, Spectrum entre ellos.

El programador principal de la versión para Spectrum fue Sean Pearce, que también completó la de Amstrad. En sus propias palabras “[…] las únicas diferencias eran los propios gráficos y el scroll […] los gráficos se trabajaron en paralelo. El proceso de desarrollo fue bastante arduo hasta el final y tanto Pearce como el resto del equipo acabaron exhaustos para poder completar el desarrollo de Platoon: “Trasnochamos unas cuantas veces, y hubo un épico maratón de 72 horas el fin de semana del lanzamiento para terminar de programar el juego”.

El lanzamiento de Platoon fue muy provechoso para Ocean, germinó en una serie de adaptaciones de futuras producciones con muchas expectativas: “Orion […] posiblemente fue el primer estudio en tomarse las adaptaciones con seriedad. Desarollamos una estupenda relación de trabajo con ellos, y adaptamos todos sus grandes estrenos. Robocop fue fruto de aquello” en palabras de Gary Bracey.

Cartel publicitario de Platoon, claramente inspirado en el cartel publicitario cinematográfico.

Tras muchos años sin pisar la jungla pixelada aún sigue siendo divertido a través de Platoon, un título notable que nos trajo una gran película a nuestros Spectrums y lo mejor de todo, allanó el camino para unas futuras licencias que acabaron siendo juegazos. A día de hoy es quizá un juego demasiado difícil para encariñarse con él pero sigue manteniendo una tensión como la de la película que hace que no puedas despegar la mirada de la pantalla para pode sobrevivir un segundo más.

Bien, la noche ha terminado y el pelotón ha sobrevivido. Nuestro helicóptero está llegando a la zona de extracción. Chris Taylor vuelve sano y salvo a casa siendo otra persona. La primera víctima de la guerra es la inocencia. Saludos a tod@s y hasta la próxima ¡Salud y píxeles!

Charlie Sheen echando un pitillo junto a Willem Dafoe y Tom Berenguer durante el rodaje de Platoon. No todo iban a ser problemas.

Una licencia que abrió el camino para el éxito cinematográfico de Ocean

Gráficos - 80%
Movimiento - 72%
Sonido - 83%
Jugabilidad - 80%
Adicción - 75%

78%

Platoon es un buen juego en el que podrás saborear diferentes partes del metraje cinematográfico, poniéndote en constante tensión y llevándote un poco más lejos cada partida. Técnicamente correcto, bien acabado y mejor presentado.

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kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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