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Scuba Kidz (1988) Silverbird

Hola a todos. Tras un largo paréntesis vuelvo a EMS para traeros otro juego. En esta ocasión pondré mi atención sobre uno de aquellos títulos baratos a priori con una menor calidad, pero entre los que siempre había alguna que otra excepción que hacía que disfrutáramos más de lo esperado y lo hiciéramos además con un remanente en nuestro maltrecho bolsillo de adolescente ochentero. Hoy nos sumergiremos en las profundidades de Scuba Kidz.

Scuba Kidz (niños buceadores) vio la luz en 1988 bajo el sello Silverbird a cargo de Zeit Group a través, más concretamente, de Christian Pennycate. Silverbird no era más que un subsello de Telecomsoft, el gigante británico dedicado a la publicación de videojuegos y división de British Telecom, empresa dedicada a la comunicación y una de las más importantes del Reino Unido. Tras la fundación de la citada división en 1984, cuando en Inglaterra empezaban a ver beneficios económicos maás que reales con la comercialización de videojuegos, se procedió a establecer sellos dependientes dentro de Telecomsoft. Estas subdivisiones dieron a Firebird el protagonismo para erigirse como la seña de identidad principal en lo que a ocio electrónico se refiere dentro de Telecomsoft. De esta manera, Silverbird quedó como el sello para producciones más modestas (de hecho el precio de sus juegos era de 2 o 3 libras) mientras que Rainbird, el tercer sello, fue destinado a un público de 16 bits.

Primer nivel del juego.

Los juegos de Silverbird eran fácilmente identificables debido a sus portadas, siempre insertadas dentro del típico fondo de sello “budget”, en este caso a rayas negras y rojas (en España sus juegos fueron distribuidos por MCM). El sello puso en el mercado un puñado de juegos de facturación propia amén de reeditar otros títulos, algunos muy conocidos (como The Sacred Armour of Antiriad, Dynamite Dan o la saga Cauldron). De manera general los juegos facturados por Silverbird hacían honor a su precio, es decir, en la mayoría de casos juegos con una calidad ciertamente menor frente al resto de títulos que las diferentes casas de software británicas ofrecían, en algunos casos el resultado era peor del esperado pero en otros uno se podía encontrar con un juego decente a bajo precio que no tenía mucho que envidiar a títulos 3 veces más caros.

Nuevo embalaje – Nuevo nombre – Grandes juegos
Un nuevo vuelo para la gama económica de Firebird.

Christian Pennycate, única persona atribuida a la autoría del juego, comenzó su andadura en el catálogo 8 bits con dos títulos de nombre similar en 1988: BMX Kidz y Scuba Kidz. Posteriormente publicó juegos como Time Flies, también en 1988. Un año después veía la luz KGB Superspy, para Codemasters, y en 1990 Darius + para una casi extinta The Edge y quizá su juego más ambicioso para 8 bits, The Neverending Story II. En su última etapa para estos sistemas Pennycate trabajó en una serie de juegos educativos llamados Fun School. Pasando ya a Scuba Kidz decir que se trata de un juego que atrapará nuestra atención algunas horas y, que sin ser brillante, cumple su cometido a la perfección. La historia no está muy trabajada; somos un experto buceador y se nos ha encomendado la misión de rescatar a los niños buceadores que han sido secuestrados por uno de los señores de los mares y confinados en una cámara bajo agua. Para ello nos valdremos de nuestra bombona de oxígeno y nuestra pistola de burbujas y con ello debemos cruzar los 8 arrecifes de los que consta el juego hasta llegar a la cámara.

Abriendo el camino en el primer arrecife.

El primer escollo que nos encontramos es obviamente el oxígeno, que se agota a medida que avanzamos por lo que cada cierto tiempo hemos de recargar nuestra bombona, bien subiendo a la superficie (si es que tenemos la opción en ese momento) bien tocando al llamado pez ángel que nos proporcionará oxígeno para poder continuar. A lo largo de cada arrecife nos toparemos también con bombonas de oxígeno si bien es conveniente no usarlas si vamos sobrados. A medida que avanzamos pantalla a pantalla (no hay scroll que valga) nos veremos envueltos en una búsqueda de objetos que despejarán la ruta de puertas y obstáculos hasta la pantalla final de cada nivel donde debemos resistir constantes oleadas de enemigos sin opción a subir a la superficie para recuperarnos, por suerte algún que otro pez ángel aparecerá para echarnos un cable.

En algunos casos merece la pena sacrificar un poco de oxígeno para conseguir más llaves.

En cada arrecife varias especies pondrán a prueba nuestra habilidad como buzos e intentarán reducir nuestro oxígeno hasta el mínimo. Hay varios ítems que nos ayudarán en nuestra misión como una pistola de burbujas doble, aletas para desplazarnos a mayor velocidad o un disfraz para asustar a nuestros enemigos en pantalla y ahuyentarlos. En sí no hay mucho más que contar, los niveles están bien diseñados y suponen un escalón más de dificultad respecto al anterior por lo que la dificultad está bastante bien calibrada y permite una progresión continua en el juego. Los dos primeros niveles son bastante fáciles si bien una vez entramos en el tercero la cosa se complica sobremanera pues cada vez nos costará más trabajo encontrar una salida a la superficie para reponer oxígeno. Otro aspecto a tener en cuenta es el de las llaves pues no podemos hacer mal uso de ninguna. Puede darse el caso de que lleguemos a una cerradura y no podamos abrirla al haber desperdiciado anteriormente alguna llave por lo que hemos de considerar cuidadosamente donde las usamos.

El disfraz de pez sembrará el pánico entre las diferentes especies que pululan por las aguas.

Gráficamente Scuba Kidz no va a sorprendernos demasiado, ello no quita que tenga un aspecto aceptable además de lo suficientemente colorido. Decir que cada nivel viene marcado por un color diferente (obviamente el azul es el dominante) .  El programa, de perspectiva lateral, deja la parte inferior para los displays de los ítems, la puntuación, número de llaves y el oxígeno. Justo encima un recuadro negro recoge la acción propiamente dicha y es que ésta se ve beneficiada por un movimiento del protagonista bastante conseguido. Las animaciones en pantalla por parte de las especies enemigas no sobresalen pero por otro lado el ritmo de juego no decae en ningún momento ya que, además de la rapidez de movimientos del protagonista y sus enemigos, nos encontramos con que no hay ralentización ninguna durante la partida lo que se agradece mucho y da bastante empaque al conjunto del juego. El sonido, como era de esperar, no va a ser algo a tener en cuenta en Scuba Kidz pues el título adolece totalmente de melodías, y es que pedir eso a un título “low cost” sería demasiado. Y respecto a su dificultad, como comenté anteriormente, está bastante bien medida. Realmente creo que es este el punto fuerte de Scuba Kidz pues cuando uno acaba la partida siempre tiene la sensación de que podría haber llegado un poco más lejos en la aventura.

En la prensa Scuba Kidz fue catalogado como lo que fue, un juego humilde pero adictivo. En su número 186, Microhobby despachaba el título de Silverbird afirmando que tiene “un alto nivel de adicción pero con baja calidad en cuanto a gráficos y movimientos, lo cual resta posibilidades al producto”. Your Sinclair en febrero del 89 no tuvo mucha compasión con el juego de Silverbird acusándolo de estar “pasado de moda” y ser “demasiado gris para la sofisticada audiencia de hoy”. La verdad es que no hablamos de un juego que brille, pero por más dinero en aquella época podían colarte títulos mucho menos agradecidos que Scuba Kidz.

Abriendo un acceso en el nivel 2.

Casi 30 años después de jugar a Scuba Kidz y he vuelto a disfrutar de él como entonces. Temía que al volver a probarlo el paso del tiempo hiciera mella en él, pero nada más lejos de la realidad. Scuba Kidz ha conservado su virtud a lo largo de los años y no ha perdido ni un ápice de la jugabilidad que otrora me transmitiera. Os animo a que lo probéis y disfrutéis de las mieles de este humilde juego. Un saludo a tod@s. Salud y píxeles.

Aunque Silverbird no fuera punta de lanza a veces acertaba, como en este caso.

Gráficos - 55%
Movimiento - 65%
Sonido - 50%
Jugabilidad - 65%
Adicción - 75%

62%

Un juego de bajo presupuesto pero lo suficientemente cuidado como para echar buenos ratos con él.

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kidsaguf

Desde siempre fascinado por los videojuegos, fundamentalmente por la etapa de los 8 bits. El ZX Spectrum le abrió un mundo que desconocía y al que hasta el día de hoy sigue volviendo encantado a pesar de los años.

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